LEGALIZACIÓN DE PRODUCCIÓN Y VENTA ESTATAL

Turistas hacen consultas en farmacias para comprar marihuana

Las farmacias reciben la permanente visita de argentinos que consultan si ya está en venta. No sólo se enteran de que aún no lo está, también de que, cuando esto ocurra, no estará disponible para los extranjeros.

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GDAFernando Massa LA NACION GDAdom ene 5 2014 16:00

Se la puede oler en la terraza de los mejores restaurantes o en plena calle. Se percibe durante el día y cuando cae la noche. Y su presencia es advertida hasta en los eventos más glamorosos. Si en una fiesta antes se bajaba a la playa o se buscaba un rincón alejado para prender un cigarrillo de marihuana, hoy no es raro que alguien lo haga ahí, delante de todos. Es el verano de la despenalización y las farmacias reciben la permanente visita de argentinos que consultan si ya está en venta. No sólo se enteran de que aún no lo está, también de que, cuando esto ocurra, no estará disponible para los extranjeros, a menos que sean residentes y estén registrados.

No es sólo desinhibición -que siempre la hubo respecto al consumo de marihuana en las playas de Uruguay- lo que se percibe en esta primera temporada luego de que el 10 de diciembre pasado se aprobara la ley que regula la compraventa y el cultivo del cannabis en Uruguay. Lo que impera entre los argentinos es la fantasía de que todo está permitido, la curiosidad, el debate y cierta expectativa de cómo repercute esto en los hábitos sociales de Punta del Este. Porque para muchos consumidores, aunque estén de este lado del charco, todavía importa qué dirán en Buenos Aires.

Esta ley, que generó debate en todo el mundo y que entrará en vigor luego del plazo de 120 días previsto para su reglamentación después de haber sido promulgada días atrás, permite a los residentes interesados y previamente registrados como consumidores la compra de 40 gramos de marihuana por mes y la posibilidad del cultivo personal de hasta seis plantas por familia y 480 gramos de cosecha anual.

Pero aunque aún no esté reglamentada la norma, muchos argentinos desembarcan con la creencia de que están en el paraíso del cannabis. Y pese a que esto no es así, se comportan como si lo fuera.

"Esta temporada ya han fumado marihuana en la terraza de La Huella -comenta a LA NACION Martín Pittaluga, concejal del Frente Amplio por José Ignacio y creador de este restaurante sobre la playa de José Ignacio, uno de los mejores y más exclusivos de Uruguay-. Ahí afuera podés hacerlo. Y no se puede decir nada. Hoy es igual que fumar un habano."

¿Qué pasa entonces si un comensal se acerca hasta la caja y se queja porque alguien está fumando marihuana en la mesa de al lado? "Ahí ya es un tema de cuidado y de educación de cada uno. Yo nunca prendería un porro o un habano al lado de un chiquito", dice. Pittaluga, que está a favor de la ley, no bien ésa se aprobó, se ocupó de hablar con el comisario de la zona para saber cómo encarar la temporada. ¿La respuesta que recibió? Que, por el momento, no había una directiva específica.

Pero los primeros chispazos públicos por este tema no tardaron en llegar. Días atrás trascendió una discusión en la playa cuando un grupo de jóvenes armó una fumata para festejar la promulgación de la ley al lado de una mujer que descansaba en La Mansa, junto a su hijo pequeño.

Esta semana, mientras dos agentes de prefectura controlaban lo que sucedía en la Brava de José Ignacio, LA NACION les consultó por el consumo de marihuana en la playa. "En realidad, nunca se persiguió el consumo personal. Sí, si hay sospechas de venta o de compra", explicaron, aunque uno de ellos dejó entender que en lo personal no estaba de acuerdo y mencionó una encuesta reciente de la consultora Equipos, que concluyó que el 66% de los uruguayos está en contra de la ley y que sólo el 24% está a favor. El resto no tiene una opinión formada o prefiere mantenerla en reserva.

Lucho y Nacho, dos porteños de 25 y 30 años que habían escuchado la conversación de este cronista con los agentes de seguridad, se mostraron interesados. "Y, ¿se puede?", preguntaron. La respuesta los puso de muy buen humor. "¿Entonces puedo pasar fumando delante de ellos sin que me digan nada?" Les costaba creerlo. "Antes teníamos que fumar más encanutados -dijeron-. La careteábamos más. Nunca fumamos delante de todos."

Otros consumidores prefieren mantener el perfil bajo. Cuando se charlaba sobre el tema en la casa de veraneo de Camila, de 20 años, escuchó un concepto que relacionó enseguida con el comportamiento de sus amigos que fuman: "Los argentinos vienen con el prejuicio de Buenos Aires y acá también se cuidan. Al final de cuenta muchos están con la familia y en ese ámbito nada cambia. Van a fumar en los mismos lugares que lo hacían antes sin exponerse demasiado".

Pittaluga confirma que del tema se habla mucho, pero aclara que como concejal oficialista sabe que no quieren que Uruguay se convierta en un lugar de turismo marihuanero. Simplemente que se lo viva con naturalidad. "Para mí, esto es un experimento. Yo creo que Uruguay puede implementarlo y probarlo porque es un país chico y responsable. Porque sí, también esto implica una gran responsabilidad", dice.

En ese mismo sentido, el subsecretario de Turismo uruguayo, Antonio Carámbula Sagasti, afirmó a LA NACION que no está previsto que haya turismo vinculado al cannabis en el país. "La ley autoriza la compra únicamente a los residentes inscriptos y en ningún caso comprende a los visitantes -dijo-. Esta ley es una consecuencia de que las políticas represivas han sido ineficaces. Por eso Uruguay ha ido en la línea de aumentar los controles sobre sustancias que generan adicción: el combate al tabaco, la ley que controla la venta y consumo de alcohol, y ahora con la regulación del consumo de la marihuana."

Desde hace décadas que en Uruguay no se persigue el consumo. Lo que prohíbe la ley es tanto la compra como el suministro, algo que desde la implementación de esta ley estará bajo la órbita del Estado con el objetivo principal de combatir el narcotráfico y controlar el consumo.

Javier Azcurra, relacionista público argentino y productor de eventos en Punta del Este, cuenta que lo que ha palpado en el inicio de esta temporada es expectativa alrededor del tema. "Es la novela de llegar a un país donde recientemente se legalizó -dice-. Pero estando acá, no notás realmente un cambio. La gente ya venía consumiendo sin tapujos en lugares públicos como las playas. Tal vez ahora esté más naturalizado." Lo que comenta que sí se instaló este año son las bromas sobre "ir a la farmacia". Es que, según lo previsto por la ley, serán estos comercios los únicos autorizados para vender marihuana a los residentes inscriptos. Una decisión que ha generado resistencia en el rubro. Encima, algunos turistas visitan las farmacias de Punta del Este para preguntar: "Y, ¿ya se vende?". En la del centro de Manantiales, por lo menos, lo viven dos o tres veces por día. La respuesta es siempre la misma: que aún no está implementado y que la ley no incluirá a los turistas.

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