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Los tres íconos de un escultor

Mañana se abre una muestra de obras de José Luis Zorrilla en la casa-museo de su padre.

Artigas: yeso de la cabeza del héroe nacional. Foto: Fernando Ponzetto
Artigas: yeso de la cabeza del héroe nacional. Foto: Fernando Ponzetto
El Obelisco: maqueta de otra de las obras emblemáticas. Foto: F. Ponzetto
El Obelisco: maqueta de otra de las obras emblemáticas. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto
Museo Zorrilla. Foto: F. Ponzetto

Mañana, en un acto a celebrarse a partir de las 19:00 horas, quedará inaugurada en el Museo Zorrilla (Rambla de Punta Carretas) una exposición antológica de obras escultóricas del hijo del poeta, el escultor José Luis Zorrilla de San Martín, de quien precisamente en la fecha se cumplirán 125 años de su nacimiento.

La muestra se titula "Emblemas de la Nación Oriental" y estará abierta durante dos meses en la sala de exposiciones del museo. En la misma —tal como lo alude el propio título— el público podrá apreciar aproximaciones a los tres íconos emblemáticos de la obra del escultor, es decir, Artigas, el Gaucho y el Obelisco a los Constituyentes de 1830. La muestra cuenta con la curaduría de Manuel Neves, prestigioso investigador de íconos históricos hoy radicado en Brasilia, mientras que el montaje quedó a cargo del propio equipo del museo.

Artigas.

José Luis Zorrilla de San Martín, acaso por inspiración de su padre (el poeta y autor de "La epopeya de Artigas") estudió con minuciosidad y obsesión la posible fisonomía del héroe nacional, al punto que a partir del único retrato que le hicieron en vida —ya en su avanzada ancianidad en Paraguay— Zorrilla de San Martín se animó trazo a trazo a rejuvenecerlo hasta alcanzar la muy factible expresión de su rostro en el otro extremo de su vida, es decir, cuando era un jovencísimo teniente de Blandengues.

Aquel anciano Artigas en el Paraguay fue retratado por el francés Demersay, integrante de la expedición de Bompland que anduvo por tierras guaraníes y visitó al héroe oriental poco antes de su fallecimiento. Y el hecho es que parte de ese extraordinario trabajo de José Luis Zorrilla (son 18 retratos, algunos al óleo, otros a la carbonilla) planteando el posible rostro del héroe en un "viaje hacia la semilla" —desde la ancianidad hacia la juventud— se mostrará en la exposición que se abre mañana. Vale referir como anécdota que ese trabajo de Artigas ameritó que en su momento lo contactaran investigadores del famoso Scotland Yard para ver la técnica utilizada e imitar su idea, a los efectos de aplicarla en rostros de famosos delincuentes al cabo de los años.

En la muestra que se abre mañana se verán también otros íconos del Héroe Nacional que Zorrilla esculpió a lo largo de los años. Por ejemplo, se expondrán estudios previos en yeso o bronce a tamaño reducido del Artigas de civil, sin uniforme, que se encuentra en el frente del edificio del Banco República (por la calle Cerrito) que en 1947 fuera encargado por los propios empleados de la institución para obsequiarlo a la misma en su cincuentenario. También se apreciarán otros yesos y reducciones en bronce, como el del Artigas emplazado en la avenida del Libertador de la ciudad de Buenos Aires en 1973, a quien se observa de pie, con documentos en la mano para mostrar al Artigas pensador, con el uniforme del Cuerpo de Blandengues pero con un poncho por encima. También el Artigas de la plaza principal de Tacuarembó, que muestra al héroe también de pie, enérgico, severo, decidido, de clásica estampa caudillesca.

Obelisco.

Otro de los íconos emblemáticos de la obra del escultor Zorrilla es el Obelisco a los Constituyentes de 1830, erigido en 1938 en la conjunción de las avenidas 18 de Julio y Bulevar Artigas, por encargo de la banca privada del Uruguay para donarlo al Estado.

En la muestra estará presente una maqueta del grupo escultórico que, observándola detalladamente, se verá que guarda ciertas diferencias con la obra definitiva, lo que prueba la minuciosidad con que Zorrilla planteaba sus esculturas, cambiándoles levemente los detalles (hasta infinidad de veces) antes de llegar a su resolución final.

Además de la imponente aguja de granito rosado de 41 metros y la fuente que le hace de basamento, el Obelisco tiene tres esculturas alegóricas que representan la fuerza, la libertad y la ley. Estarán en la exposición partes de las mismas, en yesos que sirvieron para moldear esas enormes estatuas luego llevadas al bronce.

El gaucho.

El tercer ícono de la obra global de Zorrilla de San Martín fue el gaucho, ese hombre identificado con la esencia de la Patria Vieja, la orientalidad y la raíz propia de nuestro suelo. Zorrilla realizó no sólo la célebre estatua encargada por la Federación Rural e inaugurada con gran entusiasmo popular el último día de 1927 en la plazoleta ubicada en 18 de Julio y Constituyente, sino también dedicó buena parte de su obra artística a moldear otros gauchos, como el Martín Fierro desafiante, el gaucho estanciero o "gaucho gordo" (así llamado por su voluminoso físico, producto de que el personaje ya estaba asentado en el campo y había dejado de ser aquella figura errante de las pampas) y algunas otras siluetas gauchescas que dio forma con la extraordinaria sensiblilidad de su mano maestra, como el "Viejo Vizcacha" (interpretación del personaje de la obra en versos de José Hernández, "Martín Fierro") o el "Grito de Asencio", representación del primer clamor de libertad de la Patria a través de un enorme gaucho a caballo, que se encuentra en la ciudad de Mercedes.

Pero volviendo al Gaucho de la avenida 18 de Julio (seguramente el monumento más conocido de la obra de José Luis Zorrilla de San Martìn) los visitantes de la presente muestra podrán apreciar bronces, yesos y maquetas del mismo. Se podrá observar no sólo las réplicas de la figura ecuestre del gaucho sosteniendo la lanza en lo alto de su mano derecha, sino también los detalles de los frisos del basamento, que aluden a distintas escenas propias de la vida gauchesca.

Lo cierto es que se trata de una notable oportunidad para apreciar en su real dimensión la obra del gran escultor a través de sus tres íconos emblemáticos, que se abre al público a partir de mañana, a las 19 horas.

Casona con más de un siglo.

La casona-museo del poeta Juan Zorrilla de San Martín, de claras líneas arquitectónicas coloniales, se terminó de construir en la primera década del siglo pasado, por lo que ya pasó su centenario. El propio Juan Zorrilla de San Martín contó en su libro "El sermón de la paz" que "toda mi vida está entre estas cuatro paredes, aquí están mis recuerdos de familia y el fruto de mis esfuerzos".

Fue por eso que, tras la desaparición física de Zorrilla de San Martín —acaecida el 3 de noviembre de 1931— sus descendientes decidieron vender la casona de la Rambla al Estado (incluyendo como donación muchas de sus pertenencias) a los efectos de que allí funcione un museo que perpetúe la memoria del llamado "Poeta de la Patria".

La casona fue puesta bajo la órbita del entonces llamado Ministerio de Instrucción Pública (hoy de Educación y Cultura) formando parte del conglomerado de casas históricas pertenecientes al Museo Histórico Nacional del Uruguay.

Ya en su carácter de museo, la casona se abrió al público el 3 de noviembre de 1943 cuando se cumplían 12 años de la muerte del vate. Su primer director fue precisamente su hijo, el escultor José Luis Zorrilla de San Martín.

A mediados de la década del 70 la casona comenzó a registrar un sensible deterioro, por lo que se decidió cerrar sus puertas. Pero en 1995, cuando parecía que los daños eran irreversibles, surgió la iniciativa privada de formar una Comisión de Amigos que, con un trabajo exhaustivo y logrando recursos de empresas auspiciantes, logró recuperar gran parte del acervo del museo. Luego construyó una sala de exposiciones que se inauguró en el año 2000, justamente con una muestra de obras escultóricas de José Luis Zorrilla y la presentación simultánea de un libro sobre el escultor, su obra y su taller.

Actualmente el museo está en la órbita de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura, organizador a través de la dirección del museo de esta exposición que mañana se abre al público.

HITOS EN LA VIDA DEL ESCULTOR.

José Luis Zorrilla nació el 5 de septiembre de 1891 en Madrid, cuando su padre, Juan Zorrilla de San Martín, ejercía un cargo diplomático ante el Reino de España. José Luis era el octavo hijo del poeta.

En 1911 —con apenas 20 años— realizó su primera exposición, en la casa Catelli, de la calle 25 de Mayo.

En 1914 ganó por concurso una beca del gobierno uruguayo para perfeccionar sus estudios de escultura y pintura en la célebre Academia de Munich, que debió interrumpir al poco tiempo ante el comienzo de la Primera Guerra Mundial.

En 1919 se casó con Guma Muñoz del Campo, con quien tuvo cinco hijas (Guma, China, Inés, Teresa y María Elvira).

El 12 de octubre de 1923 se inauguró su primer monumento público: "La batalla de Sarandí", en la plaza Gallinal de Sarandí Grande.

En 1922 se instaló en París durante 5 años para concebir allí el monumento al Gaucho, cuyo concurso convocado por la Federación Rural había ganado. Se inauguró el 31 de diciembre de 1927.

En 1925 ganó el máximo galardón en el Salón de Otoño de París con su boceto de la "Fuente de los Atletas", hoy emplazada en el Parque Rodó.

En 1930 se inauguró en la plaza Varela el monumento al "Viejo Vizcacha" y poco después el enorme grupo escultórico de Monseñor Soler en la Catedral de Montevideo.

En 1931 falleció su padre, Juan Zorrilla de San Martín.

En 1938 se inauguró el Obelisco a los Constituyentes de 1830.

En 1941 se inauguró en Buenos Aires el monumento al Gral. Julio A. Roca que ganó por concurso y ese mismo año el "Grito de Asencio" en Mercedes.

En 1956 se inauguró el Aparicio Saravia en Millán y Luis Alberto de Herrera, encargado por el Partido Nacional.

En 1958 se inauguró el Artigas del Banco República, donado por los empleados a la institución por sus 50 años.

En 1962 se inauguró el Artigas en la plaza 19 de Abril de Tacuarembó y en 1973 el Artigas que está en la avenida del Libertador, en Buenos Aires.

José Luis Zorrilla de San Martín falleció en 1975 y pocos meses después se inauguró en la Rambla de Punta Carretas el monumento a su padre.

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