LA OPERATIVA DEL CARTEL LOS CUINIS DESDE URUGUAY

Traficante se hacía llamar "Lalo", "Silver", "Silverio", "Flaco" y "Laline"

Cumplirá la pena en Uruguay y luego será extraditado a EE.UU.

El 19 agosto de 2015, la esposa del jefe narco detenido el jueves pasado en Montevideo había sido incluida en la lista de traficantes de drogas que maneja la Oficina de Control de Activos Financieros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. La mujer, de iniciales W.D.A.A., de 36 años, aparece en un organigrama del cartel Los Cuinis, con su cuñado, Abigael González Valencia, a la cabeza. En ese organigrama también aparecen los nombres de otros seis miembros (no el de su esposo, de iniciales G.G.V., hermano del líder) y quince empresas vinculadas al cartel.

Inmediatamente, la Unidad de Información y Análisis Financiero del Banco Central, denunció ante la Sede de Crimen Organizado de 1er turno que la mujer aparecía como narcotraficante para los Estados Unidos. A partir de ahí comenzaron los seguimientos a la pareja, Finalmente, su esposo cayó el jueves y la mujer el domingo, cuando fue procesada por lavado de activos. Según el auto de procesamiento de la jueza Adriana de los Santos, W.D.A.A. tenía una cuenta bancaria, y la pareja también integraba varias sociedades anónimas panameñas y uruguayas con activos en Uruguay.

La UIAF solicitó la inmovilización de los fondos y la investigación de la pareja. En tanto, Estados Unidos libró una orden de captura internacional, con fines de extradición contra G. G. V., quien se hacía llamar "Lalo", "Flaco", "Silver", "Silverio", "Eduardo" y "Laline", por introducir en aquel país cocaína y metanfetaminas.

Según fuentes de la investigación, el gobierno norteamericano acusa a G.G.V. de introducir un cargamento de cuatro toneladas de cocaína en su territorio.

La pareja vivía en Punta del Este desde el año 2011 junto al padre de la mujer. Tenían dos niñeras y jardineros, a cuyos nombres pusieron algunos de sus bienes. A principio de este año, la familia se mudó a Montevideo, y vivía en dos conocidos hoteles, mientras buscaban alquilar una casa en Carrasco.

El traficante se contactó con un exjugador de la Selección uruguaya en la década de los 90 para alquilar una casa en Carrasco, pero no quería aparecer en el contrato de arrendamiento.

También se vinculó con un uruguayo de iniciales P. G., quien le ofreció varios negocios inmobiliarios. La Justicia constató que P.G. le guardaba miles de dólares en efectivo al jefe narco, y cuando este se lo ordenaba compraba o vendía en un cambio de Piriápolis. En algunas oportunidades, P.G. se encontraba con el traficante mexicano y en otras con el suegro de este, H. A., en la ruta o en una estación de servicio para recibir o entregar los paquetes con dinero. Estos intercambios fueron filmados por efectivos de la Brigada Antinarcóticos. "G.G.V. le daba órdenes a P.G. sobre qué debía hacer con el dinero que tenía depositado en su casa. En algunas oportunidades debía comprar o vender moneda extranjera, en otras entregarle a su suegro la cantidad de U$S 20.000, realizándose el encuentro en una estación de servicio", explica el auto de procesamiento. En otra oportunidad, el uruguayo P.G. se trasladó hasta la ruta Interbalnearia en la intersección con la Ruta 37 donde recibió un paquete de dinero que le entregó el propio G.G.V., lo que fue registrado por los investigadores policiales. De las escuchas telefónicas surgen que el narco mexicano G.G.V. y el uruguayo P.G. se refieren a Punta del Este como "Tumba" y a Montevideo como "Big Tumba" o "Big City", concertando encuentros en un hotel de la capital.

En un allanamiento realizado en la casa de P.G., los policías encontraron 5.000 dólares y 300.000 pesos que eran propiedad del narco.

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