Seguridad tecno

911 a un toque: plan policial con botones de pánico

La Policía instalará botones de pánico en los comercios de Montevideo. Con un sistema asociado a las terminales electrónicas de pago, los locales tendrán conexión directa al 911 para así dar respuesta con mayor rapidez. Sin embargo, los comerciantes dudan que la medida sea efectiva.

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911

Antes de fin de año el Ministerio del Interior pondrá en marcha un sistema de botones de pánico en los comercios de Montevideo. En la primera etapa se trabajará sobre un plan piloto en una zona, con unas decenas de comercios, pero el año que viene el programa estará presente en todos los locales de la capital. Se estudia instalarlo también en los taxis.

Esta aplicación, que viene siendo analizada por la cartera desde el comienzo del actual gobierno, dará al comerciante una conexión directa con la Policía. Al apretar el botón ante un hecho delictivo, la alarma sonará en el Centro de Comando Unificado 911, desde donde se realizará la coordinación para enviar efectivos al lugar y dar respuesta al llamado.

La iniciativa apunta a bajar los delitos y mejorar los tiempos de respuesta de la Policía. El sistema estará asociado a las terminales de pago electrónico que todos los comercios poseen (o deberían) debido a la ley de Inclusión Financiera, por lo cual serán las empresas proveedoras de esos dispositivos las que se encarguen de dotar a los comerciantes del botón de alarma. Justamente con esas firmas es que la cartera de Estado se encuentra ultimando detalles durante estos días para firmar el acuerdo definitivo y poner a rodar las distintas etapas previstas.

Charles Carrera, director de Secretaría del Ministerio del Interior, explicó a El País que se trata de una "alarma silenciosa que será muy fácil de activar por parte del comerciante". Según dijo, ya se realizaron pruebas en comercios de la capital, y ahora se está estudiando en qué zona se realizará el plan piloto. "Lo que se busca es conectividad con la ciudadanía, estar más conectados para prestarle mejor servicio", comentó el jerarca.

La idea de instalar botones de pánico —o "botones de seguridad", como los denominan los jerarcas policiales— había sido planteada a poco de comenzar el actual período de gobierno por parte del ministro del Interior, Eduardo Bonomi. El secretario de Estado había anunciado el 24 de marzo que se analizaría la posibilidad de "colocar botones de pánico" en las calles de Montevideo que están monitoreadas por las cámaras de la Policía.

El proyecto fue variando en los meses siguientes y finalmente se resolvió que este desarrollo será aplicado en los locales comerciales y posiblemente en los taxis, aunque esta segunda opción aún no está cerrada. Dentro del Ministerio el tema fue procesado por los asesores en materia de tecnología, que son los mismos que trabajaron con las tobilleras electrónicas y con la implementación del pasaporte y el documento de identidad electrónicos. Según supo El País, está previsto que Bonomi encabece la presentación del sistema una vez que sea puesto en marcha.

Dudas.

Mientras tanto, las asociaciones de comerciantes no están convencidas de la efectividad que puede tener la aplicación de un sistema de botones de pánico, y ya han realizado cuestionamientos a la iniciativa. Se cree que quien apriete el botón se puede ver expuesto a las represalias de los delincuentes, que cada vez actúan con mayor violencia.

Mario Menéndez, presidente del Centro de Almaceneros Minoristas, Baristas, Autoservicistas y Afines del Uruguay (Cambadu), dijo a El País que el botón de pánico es una herramienta que daba resultados hace al menos 12 años, pero afirmó que ahora puede terminar provocando el efecto opuesto al deseado.

"Servían para dar alerta cuando se veía que había alguien merodeando, pero ahora, si se da aviso y llega la Policía con los delincuentes adentro del local, se termina en una matanza. Servían para ahuyentar, pero antes los ladrones eran nenes de pecho, antes parecía que había códigos, pero ahora hay más violencia, ahora entran a los tiros y matando gente", opinó el comerciante.

Por su parte, Daniel Fernández, también dirigente de Cambadu, afirmó que la delincuencia "va delante de la tecnología que se crea para combatir la inseguridad". Así, señaló: "Como hay tanta violencia y como los delincuentes vienen dispuestos a todo, es muy difícil reaccionar y pensar en apretar tranquilo un botón. Ellos entran con desparpajo, entonces da miedo moverse y apretar el botón, porque si se dan cuenta te meten un balazo".

Según Fernández, el uso de botones de pánico está bastante extendido entre los comercios que cuentan con servicios de alarma, dado que es una aplicación más dentro de la oferta de los prestadores privados de seguridad. El comerciante subrayó que hay aspectos de un sistema de ese tipo que no le cierran: "No sé si será mejor que ese servicio lo brinde la Policía. Vemos que hoy ya están desbordados con el servicio 911, entonces no sé si esa será la solución".

En tanto, Julio César Lestido, que preside la Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Comercio, mostró algo más de optimismo. Si bien dijo que aún la gremial no ha sido consultada por parte del Ministerio del Interior, expresó: "Es una buena idea. Ayudaría a trabajar mejor en la seguridad". Consultado sobre si implicaría riesgos o no, el empresario afirmó: "Hay que evaluarlo en cada caso, todo puede ser un riesgo y hay que ver en cada momento, pero en definitiva es una herramienta más a utilizar".

Polémica reciente.

El sistema que está a punto de poner en marcha el Ministerio del Interior presenta puntos de contacto con una idea lanzada por la oposición en plena campaña electoral. Puntualmente, antes de las elecciones internas, el entonces precandidato nacionalista Jorge Larrañaga había anunciado que, en caso de ser electo presidente de la República, aplicaría botones de pánico para combatir la delincuencia, como parte de un paquete de medidas contra la inseguridad.

La propuesta del actual senador blanco fue dada a conocer en ese entonces por El País. "El sistema de botones de pánico domiciliario permite, ante un hecho de emergencia, emitir desde el hogar una alerta inmediata y silenciosa. Este dispositivo puede distinguir entre los tipos de emergencia (sanitaria, policial, entre otras) y es utilizado con éxito por distintos tipos de policías. Supone la creación de un sistema centralizado de recepción de datos", planteaba Larrañaga.

En aquel momento la propuesta fue criticada desde el oficialismo, e incluso el sociólogo Gustavo Leal, asesor del ministro Bonomi, llegó a decir que era una iniciativa "demagógica", que buscaba instalar una "lógica del miedo", según consignó entonces El Observador.

Posteriormente, ya de cara a las elecciones nacionales, Tabaré Vázquez anunció que, en caso de acceder a la Presidencia, entregaría tablets a los jubilados, las cuales contarían con un botón de pánico, entre otras herramientas. Según pudo saber El País, si bien ya se llevan entregadas 10.000 computadoras de ese tipo en el marco del Plan Ibirapitá, las mismas no cuentan con tal aplicación.

Además, la idea tiene similitudes con los sistemas de rápida respuesta que ya utilizan las empresas privadas de alarmas (ver aparte). También se asemeja a algunos planes que ofrecen empresas que trabajan en el rubro de la salud.

Alarmas en el celular y llaveros para dar alerta.

Las empresas privadas de seguridad ofrecen comúnmente, como complemento del servicio de alarma, un botón de pánico para instalar en los domicilios. Varias empresas locales instalan esos botones en simples llaveros que otorgan a sus clientes. Hoy, cuando alguien toca ese botón, la alarma suena en la empresa, y esta evalúa si hace falta notificar a la Policía. En tanto, en el último tiempo las firmas del rubro vienen desarrollando nuevas opciones, en el sentido de dar más posibilidades de protección a sus clientes. Marcelo Montero, gerente general en Uruguay de la empresa ADT, dijo, por ejemplo, que a fines de noviembre lanzarán un sistema que se instalará en los celulares de los clientes y servirá para que estos reciban información de seguridad de otros miembros de la familia en determinadas circunstancias, y también para que el propietario active una alarma en caso de estar en riesgo.

Un reloj que auxilia a los adultos mayores.

Los botones de pánico o botones de alerta también son utilizados como una herramienta de asistencia a adultos mayores o personas con problemas de salud que están solas en el hogar. En Uruguay, la empresa Help Line ofrece un servicio que consta de un botón que se coloca en la muñeca del cliente tal como un reloj. Ese reloj no tiene que ser prendido ni necesita que se recargue su batería, y si el afiliado tiene algún inconveniente, por ejemplo si se cae o se siente mal, puede apretar el botón y activa una alerta. Ahí recibirá el llamado de una operadora, cuya voz podrá escuchar por altavoz, como parte del sistema de emergencia. La operadora avisará a los familiares y a una ambulancia. El sistema cuesta $ 1.100 por mes.

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