VÍCTIMAS DE LA GUERRA NARCO

Tercer cuerpo identificado era el de un menor fugado

Tenía 17 años, era boxeador y se había fugado del Inisa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Calcinados: los cuerpos de tres hombres aparecieron dentro del auto. Foto: Subrayado

El tercer ocupante del auto que apareció incendiado el sábado era el de Joaquín Laviano Carrasco, joven boxeador de 17 años que se había fugado el 21 de mayo del Centro de Ingreso, Estudio, Diagnóstico y Derivación del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), ubicado en Bulevar y Cufré.

Se trata de un "primario" que había ingresado por una rapiña en abril y que fugó junto a otro menor por los techos, en la madrugada, luego de engañar a los funcionarios.

La Policía notificó al Inisa que no se ha podido hacer una comparación de ADN con algún familiar directo. Pero se manejan indicios de que el tercer fallecido sería él, por la declaración de algún conocido y de un pariente.

Fuentes de Inisa señalaron a El País que el joven mantuvo una "buena conducta" dentro del centro de reclusión y que "parecía que iba a salir adelante". Sin embargo, una noche sus compañeros comenzaron a romper una puerta, momento en que se generó un incidente, fugándose tres internos; dos de ellos fueron recapturados.

Otra versión indica que los jóvenes pidieron algún servicio a los funcionarios, podría ser alguna alimentación o medicamentos, y luego se hicieron los dormidos, tras lo que amenazaron a los guardias y fugaron.

El Inisa registra una "anotación" anterior del menor, pero sin privación de libertad. Como boxeador llegó a pelear en Argentina por un título internacional antes de cometer la infracción.

Bandas.

De acuerdo a la información que ha podido recolectar la Policía, se pudo establecer que Joaquín Laviano Carrasco era muy cercano a Brian Méndez Silvera, quien mantenía una reciente relación con Micaela Saccone, las otras dos personas que aparecieron carbonizadas en el auto incendiado en Colón.

La investigación para identificar a los autores del crimen se está realizando con máximo hermetismo. Hasta el momento, la Policía no ha brindado información pública sobre las circunstancias del hecho.

El vínculo entre Brian y Micaela era reciente. La chica, aficionada al deporte, integrante de un equipo de fútbol femenino, no tenía nada que ver con la vida que llevaba su pareja, según quedó demostrado en las primeras diligencias policiales y por múltiples testimonios.

La principal hipótesis es que los asesinatos forman parte de una guerra entre clanes o familias vinculadas al narcotráfico.

Brian era sobrino de Claudia Silvera, secuestrada y asesinada en octubre de 2016, y de "Tato" Rodríguez Segade, quien fue acribillado en 2015 en el barrio 40 Semanas.

Tres hermanos del conocido ex presidiario Betito Suárez fueron procesados el pasado diciembre por el homicidio de Claudia Silvera.

Brian fue testigo del asalto y secuestro de Claudia, pero logró escapar y testificó contra los autores.

Para protegerse de represalias, Brian viajó al extranjero, a Italia, según fuentes policiales, y había regresado hacía pocas semanas a Montevideo.

Según algunas fuentes, el joven volvió a residir en la vivienda que pertenecía a Claudia Silvera, y allí fue ubicado y seguido por los delincuentes que acabaron con su vida.

Narcomenudeo no es prioridad.

Miguel Barrios, asesor jurídico del sindicato policial, recordó que las unidades especializadas no se enfocan al "narcomenudeo" y se concentran en operaciones de gran escala. "Desde 2006 se dan casos de ajustes de cuentas relacionados con el microtráfico, ese en ese mundo donde se genera la violencia", señaló. Por otro lado, el dirigente destacó que la legislación uruguaya no habilita la figura del agente encubierto para este tipo de casos. Además, no es posible pagar por delaciones ni "tentar el delito", una práctica extendida en las policías del mundo.

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