Gustavo Delgado

"En telecomunicaciones es un pecado detener las inversiones"

El director nacionalista en el directorio de Antel reconoció en una entrevista con El País su preocupación por el achique de inversiones que enfrenta la empresa pública y que afectaría principalmente el tendido de la fibra óptica al hogar.

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"Es erróneo pensar que con lo que se invirtió antes ya es suficiente", admitió. Foto: M.Bonjour.

Como experto en comunicación de crisis, cargo que ejerció en la Organización Panamericana de la Salud, fue el encargado de trasmitir a la opinión pública la decisión que tomó el directorio de suspender transitoriamente la construcción del Antel Arena.

A futuro, entiende que Antel “tiene que usar el ingenio” para seguir compitiendo y mantener el liderazgo en el mercado de la telefonía móvil.

Esperó 10 años para llegar a su despacho del piso 23 de la Torre de Antel. Gustavo Delgado había sido propuesto para ser director en representación de la oposición en el organismo en el año 2005, pero por falta de acuerdo con el presidente Tabaré Vázquez, los nacionalistas abandonaron las negociaciones y decidieron no ocupar los cargos. Esta vez, el senador Jorge Larrañaga — su referente y amigo— lo propuso nuevamente como director. Llegó al organismo en un momento donde se recortaron las inversiones y se suspendió la construcción del Antel Arena.

— ¿En el gobierno de José Mujica fue director en la Ursec. Cómo fue el trato que recibió de parte del oficialismo?

—Muy bueno durante los cinco años. Yo no he tenido el problema de que no me pasaran información. Puede haberse dado en algún otro organismo, pero no lo he tenido en la Ursec y no lo tengo en Antel. No tengo nada para achacar a mis compañeros de directorio ni a los organismos en donde estuve.

— ¿Cuál es el papel de la oposición en los entes?

—No está escrito en ningún lado, no hay una norma que establezca que un director es diferente a otro porque es de la oposición o del oficialismo. Todos los directores tienen la responsabilidad de gestionar y de controlar. Como director de la oposición obviamente tengo que poner el acento en el control, pero no por eso el director de la oposición deja de participar en las decisiones y deja de ser responsable. Se pone más énfasis en el contralor, pero no venimos como auditor.

— ¿Se tiene en cuenta a la oposición en la gestión o es un espacio que hay que llenar?

—Siempre que he sido director lo he sido por la minoría y en la función pública lo primero que hice fue integrar el directorio del Sodre a la salida de la dictadura. En ninguno de los casos me sentí un florero. Me sentí participando hasta hoy. En Antel me siento en pie de igualdad con los otros compañeros, ellos me llevan una enorme ventaja, que es ser viejos funcionarios de Antel. Tienen un conocimiento de vida de Antel que yo no lo tengo.

—¿Qué opina de la gestión de Carolina Cosse en Antel?

—No voy a opinar sobre lo que fue la cotidianidad en Antel, porque no estaba. Pero dejó planteado y funcionando proyectos que me parecen correctos, que si yo hubiera estado en ese directorio no solo hubiera apoyado, sino que hubiera participado. Pero más que opinar de la gestión de Cosse opino de la gestión de Antel y de su directorio en el período pasado, y creo que apuntó a lo sustantivo, por eso Antel está en condiciones de librar la batalla como lo hizo en el pasado.

— ¿Si hubiera estado en el anterior directorio hubiera apoyado la construcción del Antel Arena?

—El Antel Arena es un lindísimo proyecto. Lo que mi partido nunca estuvo de acuerdo fue en la síntesis de ese proyecto, ni que estuviera recostado en los hombros de Antel. Estoy talenteando, pero creo que hubiera planteado alguna alternativa para que Antel participara de algo más global y no fuera el único y exclusivo gestor de esa obra.

— ¿Antel debe ser solo una empresa de telecomunicación o cumplir una función social?

— Al ser una empresa estatal, debe ser una empresa de comunicaciones, pero no puede perder de vista que tiene que brindar servicios que de pronto no son tan rentables.

— ¿Cuáles son sus objetivos en Antel?

— Encontré una empresa con una realidad sólida y con un potencial muy grande, en distintos aspectos, me sorprendió para bien el capital humano, la cantidad de profesionales, la capacidad de los funcionarios en general y creo que hay un caudal interesante. Mi rol como director de la oposición es intentar preservar ese capital. Creo que hay cuatro grandes líneas maestras ya planteadas que en este período tendrían que desarrollarse. Una es el despliegue de LTE, que es la banda ancha por excelencia, la otra es la fibra óptica, y después está el Data Center que hay que gestionarlo adecuadamente. El otro, es el cable submarino que va a independizar a Uruguay de Argentina. Planteo mi preocupación en estas áreas porque se anunciaron inversiones por parte del gobierno y creo que si hubo achique fue justamente en comunicaciones.

— ¿Hay achique en las inversiones de Antel?

—Sí hubo un recorte notorio en telecomunicaciones y eso podría llegar a afectar. Es una medida donde deben haber intervenido diferentes actores, pero la decisión final es sin duda de la Presidencia de la República.

— ¿Cómo puede afectar este recorte a Antel ?

— Y es ahí donde planteo mi preocupación, porque si bien se hizo una inversión muy fuerte en el tendido de fibra óptica y en el despliegue de LTE, temo que esto se vea afectado. Ambos desarrollos han enfrentado críticas de diferente naturaleza, creo que en parte es fruto del desconocimiento y puede haber también algo de mala fe digamos, porque he sentido decir que la inversión de fibra óptica significa enterrar el dinero. O sea cuando me sirve es inversión y cuando no me sirve es enterrar el dinero. La fibra óptica le permite hoy a una parte de los uruguayos estar en un nivel de conexión y de banda ancha de los más altos del mundo. Pero no a todos, porque hay ciudades pequeñas y medianas que quedaron afuera de ese despliegue ¿Entonces qué le decimos a esos uruguayos? ¿que se muden? Me parece que en telecomunciaciones es un pecado detener inversiones, no hay posibilidad de hacerlo, es necesario continuar renovando.

— ¿Cómo podría afectar este achique que usted advierte?

— Las cifras previstas obviamente obligarían a rediseñar todo lo proyectado en el despliegue de la fibra óptica. Estamos en un 50% menos de inversión de lo que se hizo en el quinquenio anterior.

— ¿Eso implicaría frenar o enlentecer la inversión en fibra óptica?

— Eso lo vamos a tener que hablar. Obviamente habrá que asignar los recursos con mucho más lentitud y creo que hoy en día si lo miramos va a afectar toda la operación de la empresa, pero más que nada a la fibra óptica y el despliegue de LTE. Entonces hablamos de nuevo de los uruguayos de primera y los de segunda. Es macanudo que en las capitales llegue la fibra óptica, pero con qué cara nosotros decimos son tan uruguayos como nosotros, pero esperen cinco años más. Ya lo hicimos para algunos, pero para ustedes no. En mi rol de director de Antel lo que me preocupa es cómo vamos a atender esa demanda, correcta y justa, con un recorte que significa el 50% de la inversión del quinquenio anterior.

— ¿Entonces está preocupado por el achique en Antel?

— Totalmente. Porque va a haber una demanda insatisfecha. Se podría generar una inequidad que nosotros tenemos que ver la forma de quebrarla.

— ¿Cómo se entiende este achique en Antel cuando el presidente Tabaré Vázquez anunció un plan millonario de inversiones?

— Evidentemente las prioridades han sido otras y terminó prevaleciendo un pensamiento de que ya era suficiente con lo que se había invertido en el quinquenio pasado y creo que ese razonamiento es erróneo, porque las telecomunicaciones son una herramienta indiscutible hasta para atraer nuevas inversiones.

— Los astoristas han cuestionado la inversión de Antel en fibra óptica y dicen que no hubo un plan de negocios para rentabilizar lo invertido

— No conocía esa argumentación, pero si me guío por la demanda que existe, el dato sería más bien el contrario. Hoy existe una demanda creciente, constante e insatisfecha de fibra óptica.

— ¿Cómo afecta el achique de inversiones a una empresa que como Antel está en competencia con privados?

— Antel está en competencia con dos de las multinacionales más grandes del mundo. Entonces, tanto a nivel de inversiones, como de publicidad, vamos a tener que usar el ingenio para seguir compitiendo. Que tenemos un problema por delante es un dato de la realidad y es indiscutible.

—¿Exactamente cuál es el problema?

—El recorte nos significa un problema real para mantener el actual nivel de liderazgo que tiene Antel en telefonía móvil y va a haber que pelear mucho para mantenerlo. Conozco el tema publicitario y habrá que usar el ingenio para lograr una presencia aceptable dentro del mercado.

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