UNA MALA SOLUCIÓN PARA UN PROBLEMA QUE AFECTA A TODOS

El "taxi trucho", un negocio que sobrevive en el interior

Transportistas informales superan a la flota legal, pese a ser perseguidos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Negocio de tener un "taxi trucho" aumenta a medida que crece el desempleo. Foto: M. Bonjour

Doña Isabel vive en Atlántida, tiene 81 años y debe hacerse una curación en el Hospital de Clínicas. No puede subirse a un ómnibus. Llama a un teléfono celular que le dio una vecina. Pide presupuesto. Le cobran $ 900. Corta. Llama al taxi oficial. Le piden $ 1.800 por el mismo viaje. Vuelve a marcar el primer número.

En el Interior, los taxistas legales no pelean contra Uber y otras aplicaciones tecnológicas. La batalla se libra, ayer y hoy, con los "taxis truchos".

Muchos años antes de que desembarcara Uber, el servicio de transporte informal era una realidad instalada en Uruguay.

"Uber no entra en el Interior porque los taxis truchos trabajan igual sin tener que pagar una comisión", explicó a El País el empresario Daniel Cervini, permisario de taxis en Atlántida y otros puntos de la costa de Canelones. "Los taxis truchos están desde siempre", explicó el empresario.

Cervini subrayó que el negocio formal del taxi deja una renta del 5% y que el salario de los trabajadores implica el 30% de la tarifa. A esto se debe agregar los costos operativos e impositivos del transporte.

La demanda por el servicio lleva a que se hayan montado empresas que trabajan en la informalidad. En la zona de La Floresta, Costa Azul y Soca hay un empresario que cuenta con seis vehículos que usa como taxi trucho, según manejan los empresarios legales del sector.

"Uber es lo mismo que taxis truchos, pareciera que estamos frente a la involucion que la sociedad uruguaya se ha dado durante 200 años", dijo Cervini.

Los taxis truchos se hacen propaganda con carteles caseros que cuelgan en las columnas y volantes, pero su principal medio publicitario es el boca a boca entre vecinos.

Estimaciones empresariales indican que en todo Canelones los taxis, remises, camionetas de transporte de pasajeros que se manejan en la ilegalidad duplicarían a los legalmente establecidos. No obstante, el gobierno departamental prefiere no manejar datos hasta que se defina la legislación con respecto a las aplicaciones.

Persecución.

Cuando hay denuncias específicas sobre estos "taxis", que deben incluir número de patente, horarios y servicios que realiza, la Intendencia de Canelones comienza una tarea de vigilancia. Una vez detectado el infractor los inspectores canarios lo buscan y le aplican una multa de 35 Unidades Reajustables y le quitan las chapas.

En el último mes la repartición afectó a decenas de vehículos, algo normal, según el director de Tránsito de Canelones, Marcelo Metediera. Los operativos alcanzaron distintas zonas entre ellas el aeropuerto de Carrasco, único lugar en que pesa Uber en Canelones.

Cayeron taxis truchos provenientes de Santa Rosa, Las Piedras, San Bautista, Tala, Migues, Pando y Progreso.

La reglamentación vigente es del año 2001 y es el arma con la que se mueven los inspectores todos los días. "Para nosotros es una tarea cotidiana, hemos detenido todo tipo de vehículos. Hace pocos días agarramos una camioneta tipo furgón en Salinas que llevaba escolares sentados en cajones de verdura", contó Metediera.

"No hay forma, se está en situación regular o se está afuera, no hay nada en el medio entre un servicio particular que hace un servicio público y uno regulado", dijo el jerarca.

Taxi a $10.

La ciudad de Fray Bentos tuvo a uno de los pioneros en quebrantar las reglas del transporte público. Era la década de 1990 y los taxímetros se regían por el reloj hasta que apareció el denominado "Taxi 10" que revolucionó el mercado cobrando una tarifa de $10 por toda la ciudad sin importar la distancia. Fue un escándalo. Desde ese entonces se cobra una tarifa fija.

Con el tiempo aparecieron decenas de vehículos "truchos" que cobraban $10 desacomodaron aún más el mercado. El argumento fue que había demanda y trabajo para todos.

"En 2012 nos movilizamos en la ruta reclamando por chapas. Éramos unos veinte autos que trabajamos en la informalidad pero aportando al BPS y DGI, cosa que muchos legales no tenían", indicó el taxista Carlos González.

Solución.

La Intendencia de Omar Lafluf, no pudo encontrarle la vuelta al complejo asunto hasta su segunda administración. Ahora Lafluf es diputado y se encuentra ejerciendo la presidencia de la Comisión de Transporte de la Cámara de Representantes.

Lafluf recordó que en aquel momento se buscaron varias opciones pero no surgía nada claro. "Me enloquecieron con ese tema, era una guerra, pasé cuatro años con eso. Había que agarrarlos en el momento en que pagaban. Mandamos escribanos, abogados, fuimos a las paradas de ómnibus y nunca pudimos hacer nada. Un día nos reunimos con los ediles y alguien dijo que había que liberar las chapas que en Río Negro no se cobran", narró.

Finalmente, las autoridades departamentales organizaron un llamado abierto para los taxis truchos para saber "si había interés en regularizar". La Intendencia entregó chapas gratis de taxi a los que hasta ese momento eran "truchos". Antes de la decisión había 40 taxis en Fray Bentos y luego se sumaron unos 20, según el diputado.

"Me decían que se iban a fundir todos y que había algunos que usaban el auto para pasear. Fuimos a la DGI y BPS y ahora todos cumplen con la regulación que exige una libreta profesional, color y características del vehículo", dijo Lafluf.

Al día de hoy hay unos 40 taxistas trabajando en una población de 25 mil habitantes "donde hay que dedicarle muchas horas al día para obtener un buen jornal y hacer frente a la pesada carga impositiva". La tarifa plana es de 70 pesos.

"Ahora circulan uno o dos que son truchos, pero la Intendencia le retiró la licencia de conducir como forma de controlar esta ilegalidad", explicó el taxista González. Los trabajadores del volante han sentido rumores de que es inminente la llegada de Uber a Río Negro, lo que no hará otra cosa que reavivar un viejo conflicto.

Salto.

El fenómeno de las taxis truchos en el interior alcanzó varios departamentos. Entre ellos el de Salto. Allí los trabajadores se movilizaron en agosto del año 2015 para reclamar que la Intendencia tomara acciones contra varios vehículos que estaban operando en la ciudad.

Las autoridades municipales recibieron a los trabajadores y anunciaron su intención de incrementar la vigilancia. En el mes de diciembre pasado los empresarios del taxi denunciaron que había entre 20 y 30 taxis truchos en Salto y que la mayor parte de los vehículos era conducido por extrabajadores de sus empresas.

Producción: Río Negro, Daniel Rojas; Salto, Luis Pérez.

Una salida al desempleo.

El negocio de tener un "taxi trucho" va en aumento en la medida que crecen las cifras de desempleo. El usuario termina pagando mucho menos pero el Estado y la previsión social no reciben nada. A su vez, los empresarios también reciben menos lo que termina desalentando las inversiones. Las particularidades del fenómeno han provocado soluciones diferentes de acuerdo a las condiciones de cada localidad. En Canelones se persigue a los infractores mientras se aguarda una definición del marco legal.

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