La Patronal se cuestiona si sacar el efectivo del taxi generará más violencia

En el taxi, "todos vienen a pedirle algún favor al Oscar"

Oscar Dourado empezó a trabajar a los 11 años en una farmacia. A los 14 arrancó con los fierros, trabajando en un taller mecánico. Cuando cumplió la mayoría de edad se subió por primera vez al volante de un taxi y desde hace varios años es el hombre fuerte del sector.

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Hace 12 años, tres delincuentes asesinaron a su primo. Foto. F. Flores

Hijo de un taxista, no le molesta que lo tilden como el padrino del taxímetro, porque "todo el mundo viene a pedir algún favor", afirma. La muerte de dos trabajadores en lo que va del año y la inusitada violencia con la que está actuando la delincuencia contra los taxistas lo han colocado, una vez más, en el centro de la atención pública.

—Se viene dando un año difícil para el taxi: mucha violencia en los asaltos y dos trabajadores muertos. ¿A que se debe esta situación?

—La semana pasada, durante una reunión que mantuvimos con el ministro del Interior, se nos explicó que, a través del éxito que tuvo el propio ministerio y la Policía en el seguimiento del delito, lograron bajar la cantidad de droga en la calle, en forma momentánea quizá. Esto lleva a que exista un síndrome de abstinencia lo que, a su vez cambió la cultura del delincuente que hace rapiñas de escaso valor, de forma rápida. Lo que hacen es sacarnos de un lugar seguro, una avenida transitada por ejemplo, y nos llevan a zonas apartadas donde ellos tienen un lugar para fugarse.

—Ahora, también hay un cambio en cuanto a que el ladrón primero pega y después ve qué roba. ¿No es así?

—Sí, es así. Pero también muchas veces nos pasa que entregamos el dinero y nos disparan igual. Nosotros siempre le decimos al trabajador que entregue la plata, que es lo menos importante. Pero igualmente los lastiman, los balean. Sin ir más lejos el otro día a un compañero lo hirieron en el hombro porque luego de entregar el dinero no le quiso dar el celular a los rapiñeros.

—¿Cuánto pierde el propietario de un taxi con una rapiña?

—Las pérdidas son enormes. Primero siempre hay que dar la importancia al hecho de que al trabajador no le pase nada. Pero nos roban todos los elementos que hay arriba de un taxi, el GPS, el celular para recibir los llamados. Y muchas veces, como la Policía está atacando más el tema de la delincuencia, se toman la molestia de quemar los taxímetros para que no les encuentren huellas y no dejar rastros. O sea, las pérdidas pueden ser totales.

—Se está hablando de eliminar el efectivo cada vez con más fuerza; pero este es un tema que ya se había planteado anteriormente.

—No es un tema nuevo, pero es algo que lleva sus pasos. Lo que estamos analizando con preocupación es que si no hay dinero en los taxis haya más violencia hacia el trabajador. Porque no solamente roban plata, se roban todo lo que brilla arriba del tablero. Los otros días a un compañero le quisieron robar un anillo y le dejaron el dedo destrozado. Entonces, en casos como estos nosotros pensamos: ¿no estaremos cometiendo un error sacando el efectivo de los taxis?

—¿Los dos casos de taxistas asesinados este año están resueltos ya?

—Sí. Por suerte tanto la Policía como la Justicia actuaron de forma muy profesional y ambos casos se pudieron resolver rápidamente. Lo que no pudimos rearmar es ese entramado familiar que quedó destrozado de por vida.

—En el velatorio de Oscar Oroño, uno de los sindicatos juntó una determinada cantidad de dinero para entregarle a la viuda. ¿La Patronal toma algún tipo de medida de ese tipo?

—Nosotros somos muy solidarios con las familias en esos casos. Colaboramos activamente con ellos, pero no promovemos esa actitud, porque entendemos que es un compromiso que debemos tener y no está bien querer sacar resultados de imagen por la muerte de un trabajador. No nos gusta que, por ejemplo, vengan políticos y se preocupen solo cuando muere un taxista. Tampoco nos gusta que vengan al otro día empresas a vendernos seguros y que buscan el lucro. El lucro no es mala palabra, pero no vengas al otro día. Espera una semana.

—Usted vivió en carne propia una situación de ese tipo.

—Sí. Hace ya 12 años perdí a un primo mío que trabajaba en Shangrilá. Tres muchachos lo asaltaron y le pegaron un tiro en la panza con un 22. Y con estas cosas se sufre. Al principio salís a la calle con miedo pero después te vas acostumbrando.

—¿Qué costos va a insumir instalar el cobro por tarjeta en el taxi?

—Es algo muy costoso. Cada aparato que vamos a colocar en los taxis sale unos US$ 500. Después hay un costo de mantenimiento de internet, para el traslado de datos y lo que cobran los intermediarios financieros, que se van a llevar una pequeña parte del viaje.

—¿Esto va a repercutir en el costo de un viaje?

—Es algo que va a repercutir en el futuro. A medida que vaya teniendo más importancia, que haya más usuarios que utilicen el servicio va a ser necesario. Pero además es algo que pasa con todas las tarjetas del mundo. Ese es un costo oculto que pagamos siempre.

—¿Es caro viajar en taxi?

—Vivimos en un país en el que viajar en taxi es barato. Y es barato comparado con otros países y con otros servicios de nuestro propio país. Nosotros tenemos una influencia muy grande del combustible que históricamente fue un 11% de lo recaudado. Hoy estamos entre el 33 y 35% de los costos. Es más importante lo que gastamos de combustible que lo que gastamos en sueldos. De combustible gastamos entre 48.000 y 50.000 pesos mensuales y un chofer de taxi gana $ 22.000 por 12 horas de trabajo y eso hace que no haya una rentabilidad razonable y tampoco tenemos salarios que representen la realidad de un país próspero.

—¿Cuándo van a estar listos los taxis eléctricos?

—Faltan varias cosas. Acá se abrió una licitación, a la que se presentaron 16 oferentes. La Intendencia debe dar los permisos y hay que esperar que los mismos se paguen. Hay que traer los vehículos, importarlos. En unos 90 días andarán en la vuelta.

—¿Qué ventajas tienen estos coches?

—La principal ventaja es el consumo. Un auto de este tipo gastaría de combustible, o sea de energía eléctrica, unos US$ 200 por mes. Pero estos autos tienen un problema de autonomía, ya que con la carga completa el taxi te da unos 300 kilómetros. Por lo tanto habría que darles una carga rápida entre turno y turno.

—¿Cómo se define políticamente?

—Yo estoy con el presente que estamos viviendo. Y estoy con el hombre.

—¿Con qué hombre?

—Con Tabaré Vázquez. Mi origen es colorado y no reniego de eso, pero hay resultados de los últimos 10 años que son indiscutibles.

"Los trabajadores no quieren identificarse con el sindicato".


Dourado señaló que con las actuales autoridades del Suatt (Sindicato Único de Automóviles con Taxímetro y Telefonistas) "no tenemos ningún tipo de diálogo, ni tenemos intenciones de tenerlo".

El presidente de la Patronal dijo que "ningún trabajador del taxímetro quiere que lo identifiquen con los sindicatos del taxi" y recordó que, cuando se dieron los despidos de 75 telefonistas meses atrás, "ellos quisieron tomar posición y obtener beneficios de un conflicto que nunca existió".

Dourado recordó que de los 75 telefonistas que fueron al seguro de paro, solo cinco estaban sindicalizados. "Antes, esta situación era inversamente proporcional", aclaró.

Consultado sobre sus diferencias con el presidente del Suatt, Carlos Silva dijo que él no las tiene. "Silva tiene diferencias conmigo y con todo el mundo", aseguró.

"Nadie es dueño de la razón. Pero cualquiera puede cambiar mi postura mostrándome que estoy equivocado. Pero la ciudadanía sabe que la postura de esta gente es de intransigencia, de violencia y de agresividad", dijo Dourado, quien además señaló que "estas personas no han dudado en romper taxímetros, maltratar pasajeros para bajarlos en forma violenta e incluso llegaron a golpear trabajadores".

Para el presidente de la patronal, "ninguna de estas conductas deben ser cobijadas, ni en el taxímetro, ni en la sociedad y sobre todo luego de la golpiza que recibió Alberto Rosas".

Dourado recordó que en el año 2002, se entregaron 127 paradas de taxi, para que fueran manejadas por el sindicato. "Hay que hacer una investigación y ver si pagaron impositiva, si pagaron DGI, si le pagaban el salario a la gente", dijo.

"La gestión que hicieron de esa cooperativa que armaron fue mala y terminaron destrozando una actividad que había dentro del gremio que era tener congregado a todo el taxi en la parada", señaló.

"Era algo tradicional la parada de taxi, había gente que pagaba una parada, pero todo esto se perdió por una mala gestión sindical", concluyó.

"Soy político del pequeño mundo del taxímetro".


Dourado tiene 56 años y hace casi 40 años que está vinculado al taxi directamente. Su padre, Antonio, también era taxista. "Esta es una profesión que me llegó casi por herencia", dice. Pero también señala que esta misma tarea le dejó infinidad de amigos y compañeros.

Dice que no piensa volver a dedicarse a la política. "Eso se lo garantizo a cualquiera. El vicio que tengo de la política lo ejerzo acá en el pequeño mundo que es el taxímetro", dice.

Afirma sentirse feliz de trabajar en donde está. Además, hace deporte. "Me gusta hacer paleta los domingos de mañana", afirma.

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