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Suspenden liturgia de Semana Santa para atender desplazados

En Artigas aumentan los evacuados; esperan más lluvias para el domingo.

Juez autorizó desalojar a los ocupantes de las viviendas que pueden ser afectadas por la creciente. Foto: Raúl Zapata/ Intendencia de Artigas
Juez autorizó desalojar a los ocupantes de las viviendas que pueden ser afectadas por la creciente. Foto: Raúl Zapata/ Intendencia de Artigas
Juez autorizó desalojar a los ocupantes de las viviendas que pueden ser afectadas por la creciente. Foto: Raúl Zapata/ Intendencia de Artigas
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Juez autorizó desalojar a los ocupantes de las viviendas que pueden ser afectadas por la creciente. Foto: Raúl Zapata/ Intendencia de Artigas
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Juez autorizó desalojar a los ocupantes de las viviendas que pueden ser afectadas por la creciente. Foto: Raúl Zapata/ Intendencia de Artigas
Juez autorizó desalojar a los ocupantes de las viviendas que pueden ser afectadas por la creciente. Foto: Raúl Zapata/ Intendencia de Artigas
Juez autorizó desalojar a los ocupantes de las viviendas que pueden ser afectadas por la creciente. Foto: Raúl Zapata/ Intendencia de Artigas
Juez autorizó desalojar a los ocupantes de las viviendas que pueden ser afectadas por la creciente. Foto: Raúl Zapata/ Intendencia de Artigas

En la ciudad de Artigas hay más de mil personas desplazadas por la creciente del río Cua-reim. Unos 500 de ellos son menores. La corriente comenzó a bajar, lo que alivia la tensión, pero el drama podría ser mayor si los pronósticos meteorológicos se cumplen y las lluvias vuelven a caer en la zona.

"Si llueve más de 50 milímetros, nos mata", advirtió ayer a El País el intendente Pablo Caram. Como si fuera poco, cientos de camiones van rumbo a las chacras arroceras a retirar la cosecha por lo que la caminería rural se ha vuelto un lodazal, según el jefe comunal.

En tanto, se repiten las escenas de dramatismo en la costanera de la ciudad. Los vecinos que aún no han sufrido la creciente y tiene el agua cerca, se niegan a abandonar sus casas.

Ayer la jueza departamental Betina Duter autorizó el uso de la fuerza pública para desalojar a los ocupantes de las viviendas que puedan ser afectadas por la creciente y su vida se encuentre en riesgo.

"Vamos en la mañana a decirles que el agua les va a llegar en la noche. La idea es hacer que salgan con tranquilidad, pero la gente se niega hasta que tienen el agua en la puerta, ahí quieren irse todos al mismo tiempo", explicó Caram.

Solidaridad.

En la capilla María Auxiliadora de los barrios Bella Vista y Chaná de Artigas saben de inundaciones. En diciembre del año 2015 las aguas embravecidas del río Cuareim le llevaron todo. No quedó ni una cruz para rezar.

Con mucho esfuerzo los vecinos y devotos consiguieron reconstruir el lugar que sigue instalado a una cuadra del río. El 27 de diciembre de 2015 hicieron un beneficio multitudinario para pagar los arreglos.

Ahora las aguas llegaron hasta el cordón de la vereda de la capilla. Faltó poco para que se repitiera el drama.

De todos modos, el impacto de la inundación afectó el ritmo de la capilla puesto que debieron suspender las actividades religiosas de la Semana Santa.

La catequista y encargada de la capilla, Ester Bres-sán, debió abrir las puertas del templo para recibir a decenas de vecinos que perdieron sus viviendas por la creciente, algunos de ellos con niños muy pequeños.

"Debimos correr el santísimo y los bancos largos para dejar lugar a los vecinos", contó.

Ahora el centro religioso está ocupado por familias que trajeron las pocas pertenencias que lograron rescatar de la creciente. El equipo que gestiona la capilla consiguió colocar en barrios más altos algunas pertenencias de los desplazados.

Bressán señaló que la zona en la que trabaja la capilla está compuesta por personas "muy humildes". La mayor parte de ellos son "ladrilleros, empleadas domésticas, gente que saca arena del río o jornaleros".

Alojamiento.

La dificultad para conseguir un lugar para que estuvieran los desplazados por la creciente fue una sorpresa para las autoridades. En la noche del domingo y madrugada del lunes el intendente Caram y su equipo debieron llamar a las autoridades de distintos clubes sociales y deportivos para solicitar su colaboración en la emergencia. Sin embargo, en la mayor parte de los clubes había fiestas particulares y las instalaciones no estaban disponibles.

En otros casos, las autoridades de las instituciones deportivas estaban fuera de la ciudad, como consecuencia de las vacaciones por Semana Santa, y no había forma de conseguir las llaves. "A la una y media de la mañana apareció el presidente de un club que tenía llave y nos dio una mano grande", aseveró el jefe comunal de Artigas.

Al otro día la Intendencia de Artigas debió arrendar dos galpones arroceros para alojar a los desplazados. A estos se sumaron dos escuelas y cuatro clubes deportivos que habilitaron el ingreso de las familias desplazadas por la creciente.

Soldados en el agua y la cocina.

Dos regimientos del Ejército Nacional, ubicados en Bella Unión y Rivera, se encuentran disponibles para colaborar con las tareas de limpieza luego que bajen las aguas, según indicó a El País el vocero de la fuerza de tierra, Wilfredo Paiva. Hasta el momento los soldados de Artigas vienen colaborando con el traslado de las personas desplazadas por la creciente del Cuareim. Además, en el cuartel de la ciudad se cocina para las personas que debieron salir de sus hogares.

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