GENIO Y FIGURA

Superstar

Genio y figura. Una combinación de carisma, imagen e historia hicieron de José Mujica, “el presidente más pobre del mundo”, el protagonista perfecto de una película que enloquece en el mundo pero (ya) no en Uruguay.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Con los legendarios rockeros de la banda Aerosmith. Foto: Archivo El País

Entre cientos y cientos de notas que se publicaron sobre José Mujica en el mundo, hubo una que se diferenció. Fue en la revista New Republic, bajo el título "Demasiado bueno para ser cierto" y con la firma de Eve Fairbanks, una periodista estadounidense joven que se atrevió a contradecir el mito del presidente más pobre y mediático del mundo y que concluyó en su artículo que el gobierno que termina evidenció una brecha entre hechos y palabras.

Dice el sociólogo y publicista Francisco Vernazza, que lo asesoró en sus primeros tiempos como presidente, que "no hay nada de sorprendente" en que Mujica haya dejado bobos a los periodistas extranjeros y que todavía hoy sigan pidiendo entrevistas con él. No se debe a un fenómeno publicitario sino a un carisma muy especial. "He aquí un ejemplar único", escribió Vernazza para esta edición (ver columna de opinión).

Justamente, la misma Fairbanks reconoció a El País que el secreto de su conclusión es haberse mantenido ajena a los encantos del presidente. "Creo que tuve una visión distinta porque, a diferencia de otros periodistas, no me entrevisté con Mujica con el fin de escribir sobre él. Entrevisté a mucha gente sobre él. Como dije en mi historia, él es un comunicador tan maravilloso e interesante que debe ser imposible entrevistarlo y no quedarse pasmado con él".

Pareciera que el mundo descubrió a Mujica cuando en Uruguay ya no sorprendía. Tal como estimó Fairbanks, muchos periodistas quedaron pasmados con el guerrillero y su viaje de la cárcel al sillón presidencial; con el hombre pobre por convicción, que eligió donar casi todo su sueldo y permanecer en su casa humilde y manejar él mismo un Fusca. Varios deliraron con su perra de tres patas, con su cama a medio hacer, con sus remeras desteñidas de agua jane y todos esos hechos tan simbólicos. En fin, lo que los uruguayos saben de memoria.

Aunque Mujica ya no es el presidente más pobre del mundo (ahora es el primer ministro de Nepal, lo hizo notar el Washington Post hace cosa de un año), Mujica llegó a los principales medios de comunicación del mundo por esa característica. New York Times, El País de Madrid, The Guardian, Le Figaró, The Economist, entre otros, le dedicaron sus portadas. También lo entrevistaron las cadenas de televisión más importantes y los periodistas más prestigiosos. Hubo reportajes en CNN, Russia Today, CCTV China, France 2, TVE Española y Dewtsche Welle.

Su discurso anticonsumismo en Río+20, en 2012, fue visto por dos millones en Youtube. Otro que impactó fue el que hizo en la Asamblea General de Naciones Unidas, en 2013. "Soy del Sur y vengo del Sur a esta asamblea. Cargo con los millones de compatriotas pobres en las ciudades, páramos, selvas, pampas y socavones de la América Latina, patria común que está haciéndose", dijo, enloqueciendo a los oyentes.

No solo llamó la atención de los periodistas. Celebridades de la fama de la banda Aerosmith o el cantante puertorriqueño Ricky Martin, pidieron un rato con él cuando vinieron a Uruguay a dar sus shows.

El escritor y periodista español Juan José Millás, que pasó tres días con él en la chacra de Rincón del Cerro, en la Torre Ejecutiva y en la estancia de Anchorena, fue uno de los que se enamoró de Mujica. Lo contó en un reportaje de 17 páginas en El País de Madrid. Pero Millás también descubrió que el atípico presidente no tenía el mismo arrastre en suelo uruguayo.

"La gente nos preguntaba qué nos había parecido el Pepe y nosotros les respondíamos que qué les parecía a ellos. Advertimos que la percepción que se tenía de Mujica fuera no coincidía exactamente con la que se tenía dentro (nadie es profeta en su tierra). Con las cautelas con las que conviene recibir cualquier generalización, diríamos que las clases medias y altas intelectuales observaban a Mujica con cierta condescendencia (...) Nos pareció que la admiración hacia Mujica crecía a medida que descendías en la escala social. De la mitad hacia abajo gozaba de una reputación conmovedora. Lo veían como a uno de los suyos y les parecía un signo de coherencia que aplicara a su vida el grado de austeridad que predicaba para la de los demás", relató el español.

Es claro que él y Luis Suárez pusieron otra vez a Uruguay en el mapa, como antes lo habían hecho los futbolistas de Maracaná en 1950 o los sobrevivientes de los Andes en 1972.

El año pasado en un programa de Canal 4 Mujica dijo que el impacto de su figura se debía al contenido de sus discursos y a su forma de vivir. "Yo soy como es la gente de mi pueblo, no me voy a disfrazar. Y eso les impacta a los tipos. Así de sencillo", afirmó, y se fastidió: "Es un tema que no da para discutirlo".

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