Alianza funcionó como una aplanadora y obligó a los astoristas a votar la ley 

Sunca, MPP y PCU cantaron victoria

Las reiteradas advertencias de juristas y senadores astoristas y de la oposición sobre su inconstitucionalidad y vago alcance no impidieron que, al impulso del PCU, MPP y el Sunca, se aprobara ayer la ley de responsabilidad penal empresarial.

Fuera del Parlamento los trabajadores de la Construcción se concentraron. ARIEL COLMEGNA
Foto: ARIEL COLMEGNA
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Foto: INÉS GUIMARAENS.
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D. ISGLEAS/V.GIL19 mar 2014

Por 16 votos del Frente Amplio contra 13 de la oposición, el oficialismo se expuso una vez más a sancionar una ley que -según los propios senadores frentistas- corre el serio riesgo de ser declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia, tal como ocurrió pocos meses atrás con la creación del Impuesto a la Concentración de los Inmuebles Rurales, la ley de quiebra de Pluna y la interpretativa de la Caducidad.

Lo curioso de la sesión parlamentaria de ayer fue que pese a que la ley reunió 16 votos frentistas, en realidad siete de ellos creen que no debía ser aprobada -y aún así la votaron-, los que sumados a la oposición totalizan veinte voluntades con opinión crítica contra nueve legisladores que la apoyaron desde un primer momento.

Aplanadora.

El Sindicato de la Construcción y los senadores del Movimiento de Participación Popular (MPP) y el Partido Comunista (PCU) se convirtieron en una aplanadora que obligó a los legisladores del Frente Líber Seregni y la Vertiente Artiguista a votar la ley contra su voluntad. También lograron que no fuera atendida la ambigua advertencia del expresidente Tabaré Vázquez, que solicitó tiempo para "pensar bien" antes de votar el texto. Los senadores socialistas y de la CAP-L optaron por acompañar a la mayoría.

La norma, llamada "ley Sunca" en los corrillos del Parlamento, apunta a castigar con prisión a los empresarios que no ofrezcan condiciones de seguridad a los trabajadores (ver página A6).

Los cuestionamientos al texto llegaron desde diferentes puntos del hemiciclo del Senado. El senador Rafael Michelini (Frente Líber Seregni) fue directo y coincidió con la oposición al advertir sobre las debilidades de la ley. "No estamos arropando al niño (la ley) para que crezca fuerte y no es responsabilidad de la oposición, sino nuestra", dijo. Indicó que la ley tiene "vulnerabilidades" y "nace con fragilidades". "Cuando citamos a (José) Korzeniak, un destacadísimo experto, nos olvidamos del resto de los especialistas en las leyes. Por eso digo que debimos arropar esta ley con más opiniones. Yo siempre pongo la cara, pero no quiero en unos meses dar la cara ante los trabajadores para explicar los motivos de la caída de la ley. Me van a decir que nosotros somos los que sabemos hacer las leyes", admitió Michelini.

De esa forma, el senador del Nuevo Espacio apuntó a la línea de flotación de la argumentación que momentos antes había hecho su colega comunista Eduardo Lorier, quien ancló la defensa de la ley en un informe jurídico de Korzeniak, exsenador socialista y constitucionalista. "Con esta ley no se caerá en la inconstitucionalidad", aseguró Lorier.

Destacó que este proyecto "pasa de la clandestinidad a la luz una problemática de los trabajadores", y que en materia de salud y seguridad en el trabajo "todavía nos queda un largo trecho por avanzar". Abonó su argumentación con cifras. Afirmó que hay un trabajador muerto por semana en Uruguay y se producen más de 50.000 accidentes de trabajo al año.

Varios senadores oficialistas dejaron ver su malestar por la forma en que se les impuso votar la ley. "El senador Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) explicó que votó "por lealtad a los compañeros y la sociedad". Michelini dijo que "el tema de la unidad pesa en nosotros. Cuando no hay unidad no hay cambios. Y no vamos a quebrar la mayoría parlamentaria", reconoció. También el senador de Alianza Progresista (FLS) Rodolfo Nin Novoa argumentó en un sentido y votó en otro. Confirmó su voto a favor porque "consideramos que en la bancada de cualquier gobierno tiene que haber unidad de acción". Y agregó que "nos hubiera gustado una redacción diferente para salvar alguna cuestión de constitucionalidad. Ojalá esta ley dé los resultados que se esperan". El senador Alberto Couriel reconoció que hubiera preferido "alguna modificación" al contenido del proyecto. Y su colega, el senador Carlos Baraibar (Asamblea Uruguay-FLS), indicó que "esta ley tiene altos riesgos de inconstitucionalidad".

Desde la oposición, el senador nacionalista Luis Alberto Heber trató a Michelini de "preso" y de ser "obediente en lo colectivo". "Nosotros somos un partido de hombres libres", exclamó, aludiendo a que los nacionalistas nunca votan por disciplina partidaria. "Nosotros defendemos a los trabajadores más que el gobierno, Michelini vota porque le torcieron el brazo", exclamó.

La oposición adelantó que esta será otra ley declarada inconstitucional por la Corte. Si bien tanto blancos como colorados afirmaron que están de acuerdo con establecer la defensa de la seguridad de los trabajadores, objetaron el procedimiento. El senador blanco Pablo Abdala dijo que se trata de una "ley en blanco" mientras que el colorado Ope Pasquet cuestionó que "solo se culpe al empresario".

Bancada.

La alianza MPP, PCU y Sunca no sólo aplanó la voluntad del ala astorista sino que también desestimó el pedido realizado por el expresidente Tabaré Vázquez para disponer de un mayor tiempo para analizar la ley.

Incluso, el ofrecimiento que Vázquez hizo al Frente Amplio de impulsar una ley de responsabilidad penal en su gobierno no fue claro y generó controversias a la interna de la coalición. Los senadores Michelini y Lorier protagonizaron un fuerte cruce sobre el tema en la reunión de bancada del pasado lunes. El precandidato oficialista dijo en un encuentro con el equipo de presidencia del Frente, que se necesita una "ley perdurable en el tiempo" y de esa forma dejó entrever su preocupación ante una posible declaración de inconstitucionalidad por parte de la Suprema Corte. En ese sentido, opinó que sería una "mala señal" que eso sucediera a los pocos meses de aprobada la iniciativa.

El operador político del Frente Líber Seregni, Esteban Valenti, confirmó ayer en una columna de opinión que Vázquez había pedido tiempo al Frente Amplio.

Vázquez se comprometió a impulsar un proyecto en el primer año de un eventual tercer gobierno del FA si no se lograba un consenso en la bancada, si se declaraba la inconstitucionalidad del proyecto o si se aprobaba una iniciativa con cambios que debía ser corregida en su aplicación.

Fuentes del astorismo dijeron a El País que Vázquez no fue claro y "jugó tarde", ya que esperó hasta un día antes de la votación para dar su posición. El mensaje fue interpretado de diferente manera por el Frente Líber Seregni (Asamblea Uruguay, Alianza Progresista, Nuevo Espacio) y el Partido Comunista, principal impulsor del proyecto.

Esto motivó una discusión acalorada en la bancada del pasado lunes luego de que la presidenta del Frente Mónica Xavier informara de la reunión con Vázquez. Michelini tomó la palabra y señaló que el expresidente no era partidario del texto votado en Diputados porque podía ser declarado inconstitucional. Ante esta afirmación, Lorier reaccionó molesto y dijo que esa era una interpretación de él, pero no era lo que había manifestado Vázquez.

Michelini reafirmó su postura y señaló que es libre de hacer interpretaciones de lo que escucha, dijeron a El País fuentes que participaron del encuentro. Antes de ingresar a la reunión, el astorismo tenía la esperanza que el Movimiento de Participación Popular (MPP) diera vuelta su voto y acompañara la propuesta de hacer cambios al proyecto. Para eso se basaba en un mensaje que dio el presidente José Mujica al MPP, donde pidió arreglar las diferencias por el desgaste que venía sufriendo la interna.

Sin embargo, pesó más el acuerdo electoral que negocian el MPP y el PCU para las próximas elecciones nacionales. Ambos grupos trabajan para reeditar la alianza realizada en 2009 y no descartan presentarse con una lista única al Senado y a Diputados, en algunos departamentos del interior del país.

Con la aprobación de la ley, el Partido Comunista se convirtió en el gran ganador en la interna de la coalición, ya que fue el principal impulsor del proyecto que al principio contaba solo con el apoyo de Lorier y la senadora Constanza Moreira en la Cámara Alta. El astorismo fue el gran perdedor porque no logró cambiar la iniciativa y terminó dando su voto a lo que había calificado de inconstitucional. El MPP cambió dos veces su voto, al igual que el Partido Socialista y la Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad, en tanto la Vertiente no cedió en la bancada pero luego votó el texto en la Cámara.

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