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Sueño marino de siete décadas

Llegó el hijo de un inglés que supo del fin de la guerra mientras actuaba en un teatro.

Brian Winton: hijo de un marinero inglés que se enteró del final de la SGM en un teatro de Montevideo. Foto: Fernando Ponzetto
Brian Winton: hijo de un marinero inglés que se enteró del final de la SGM en un teatro de Montevideo. Foto: Fernando Ponzetto
Ciencia: El buque científico recorre el mundo. Foto: Fernando Ponzetto
Ciencia: El buque científico recorre el mundo. Foto: Fernando Ponzetto
Recortes: La historia del padre de Brian llegó a los diarios ingleses de la época. Foto: Fernando Ponzetto
Recortes: La historia del padre de Brian llegó a los diarios ingleses de la época. Foto: Fernando Ponzetto
Brian Winton llegó a Montevideo al igual que su padre pero 72 años después. Foto: Fernando Ponzetto
Brian Winton llegó a Montevideo al igual que su padre pero 72 años después. Foto: Fernando Ponzetto
Ciencia: El buque científico recorre el mundo. Foto: Fernando Ponzetto
Ciencia: El buque científico recorre el mundo. Foto: Fernando Ponzetto
El James Clark Ross partirá de Montevideo luego de ayudar a cumplir un sueño. Foto: Fernando Ponzetto
El James Clark Ross partirá de Montevideo luego de ayudar a cumplir un sueño. Foto: Fernando Ponzetto

Brian Winton es un oficial de seguridad y camarero del buque RRS James Clark Ross, un barco científico inglés que llegó el lunes al puerto de Montevideo. En su brazo derecho lleva un tatuaje que dice "DAD" (papá).

La casualidad lo trajo a estas costas en la misma fecha que su padre, pero 72 años después. Aquel 7 de mayo de 1945 quedaría grabado en la memoria de medio mundo. Para Peter Winton, padre de Brian, aquel instante final de la Segunda Guerra Mundial quedaría unido para siempre a Montevideo, ciudad a la que no volvería pero nunca iba a olvidar.

En ese entonces Peter era un joven marinero de cubierta que tenía apenas 16 años de edad. Trabajaba en una compañía naviera inglesa que se aventuraba a cruzar el océano Atlántico en plena guerra llevando y trayendo mercaderías desde y hacia distintos países.

Su hijo contó emocionado a El País que en aquella época, era común que los marineros ingleses montaran espectáculos humorísticos a bordo. La tripulación de uno de los navíos de la compañía "Blue Star" no podía ser menos. El capitán pidió autorización al gobierno y los marinos actores se presentaron en el Teatro Victoria con la obra "The Normaniacs".

Era un espectáculo humorístico como tantos. En las fotografías del elenco se puede ver a la mitad de los actores varones vestidos como hawaianas.

El teatro estaba abarrotado de público. En medio del show la música se detuvo, los actores abandonaron sus roles y las luces de la sala se encendieron.

Desde los parlantes del teatro se escuchó la noticia más esperada durante años: Alemania se había rendido y los aliados controlaban Europa.

El público estalló en aplausos. "La gente se abrazaba y la obra continuó", contó Brian en base a los recuerdos de su padre. Después, tras la caída del telón, la fiesta seguiría en las calles de Montevideo y más tarde en el puerto, dentro del barco inglés.

"Fuimos los primeros en celebrar, estábamos en pleno show cuando nos enteramos que habíamos ganado la guerra", contaría Peter años después a sus hijos.

Pocas horas después del espectáculo y la fiesta posterior, Peter y sus compañeros zarpaban rumbo a Europa. Había mucho por hacer. Se embarcó en buques que trasladaban hacia Palestina a miles de familias judías que habían sobrevivido al holocausto.

"Fue un viaje terrible, llevaron más de 2.400 personas, en cada compartimento del barco iban 400 judíos, fue algo terrible pero nada comparable con los campos de concentración nazis", narró Brian.

En aquel entonces el pueblo judío no contaba con ejército o armada. Peter y otros tres compañeros se alistaron como voluntarios para apoyar a aquella gente que tanto había padecido. Tiempo después los vientos lo llevarían hacia Oceanía y terminó sumándose a la armada de Australia.

Peter falleció hace doce años. Antes habló mucho con sus hijos y les confesó algunas de sus historias y aventuras juveniles. Entre ellas que había tenido amoríos en Uruguay. "Cuando vayan a Montevideo busquen a sus hermanos", les dijo el viejo marino.

Brian supone que todo era una broma de su padre. "Decía lo mismo sobre ciudades de Brasil y otros sitios. Tuvo un amorío por aquí, conoció mujeres hace 72 años. Nunca lo sabré", señaló.

De todos modos, Brian no tiene pistas para saber si aquella confesión y el pedido de su padre tenían algo de verdad.

El RRS James Clark Ross partirá esta tarde y Brian habrá tenido tiempo para ir hasta el Teatro Victoria, tomarse una fotografía y volver al barco científico. El buque pondrá proa con rumbo al mar Ártico. Allí cumplirá con las investigaciones previstas durante el verano del hemisferio norte.

Es posible que Brian, tras cumplir con el mandato de su padre, se baje en algún puerto y se tome un avión a Irak o Afganistán para trabajar de guardia de seguridad, su otro oficio.

JAMES CLARK ROSS.

Ciencia en los mares al más alto nivel.

El buque de investigación RRS James Clark Ross, dependiente del British Antarctic Survey, es uno de los principales barcos de investigación del Reino Unido. Durante todo el año está analizando la situación del océano y las especies marinas en los territorios más fríos del planeta.

Cuenta con un grupo de científicos a bordo que representan a las principales universidades de su país y del mundo. Una de sus funciones es medir el impacto del cambio climático en la atmósfera y en los océanos.

Tim Stockins, capitán del barco, aseguró que han podido establecer que el proceso de calentamiento global se incrementa cada año.

Una bióloga marina que integra el equipo científico del RRS James Clark Ross narró ayer que han tenido que bucear en aguas de 20 grados bajo cero para conocer la fauna marina.

También desarrollan estudios sobre el rol del lecho marino en los ciclos globales del carbono, el monitoreo continuo de plancton y krill o del estado de las capas de hielo antárticas y el desarrollo de escenarios futuros de cambios en el nivel del mar.

El buque se encuentra en Montevideo tras recibir una propuesta informal del expresidente Luis Alberto Lacalle, señalaron oficiales de la embarcación a El País.

Durante el mes de febrero del año 2016 el gobierno de las Falkland Islands invitó a Lacalle a visitar la zona. El RRS James Clark Ross estaba entonces en el puerto isleño. En esa ocasión, el expresidente consultó al capitán por la posibilidad de que el barco científico hiciera escala en Montevideo.

El British Antarctic Survey aceptó la propuesta y ha vuelto a las costas uruguayas después de siete años de ausencia.

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