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Solidarios silenciosos salen a darle "un pesto" al frío polar

Socios de clubes de fútbol entregan viandas y abrigos a personas indigentes.

Foto: Marcelo Bonjour
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Cercanías: Brigadistas de Wanderers se suman a la asistencia. Foto: M. Bonjour
Cercanías: Brigadistas de Wanderers se suman a la asistencia. Foto: M. Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour
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Aprontes: una de tantas cocinas en colegio a Católico del Cordón. Foto: M. Bonjour
Aprontes: una de tantas cocinas en colegio a Católico del Cordón. Foto: M. Bonjour
Jóvenes de la Brigada Caldo salen los miércoles de noche a entregar alimentos en calles del Cordón, Sur y Palermo. Foto: M. Bonjour
Jóvenes de la Brigada Caldo salen los miércoles de noche a entregar alimentos en calles del Cordón, Sur y Palermo. Foto: M. Bonjour
Jóvenes de la Brigada Caldo salen los miércoles de noche a entregar alimentos en calles del Cordón, Sur y Palermo. Foto: M. Bonjour
Jóvenes de la Brigada Caldo salen los miércoles de noche a entregar alimentos en calles del Cordón, Sur y Palermo. Foto: M. Bonjour
Jóvenes de la Brigada Caldo salen los miércoles de noche a entregar alimentos en calles del Cordón, Sur y Palermo. Foto: M. Bonjour
Jóvenes de la Brigada Caldo salen los miércoles de noche a entregar alimentos en calles del Cordón, Sur y Palermo. Foto: M. Bonjour
Jóvenes de la Brigada Caldo salen los miércoles de noche a entregar alimentos en calles del Cordón, Sur y Palermo. Foto: M. Bonjour
Jóvenes de la Brigada Caldo salen los miércoles de noche a entregar alimentos en calles del Cordón, Sur y Palermo. Foto: M. Bonjour

Durante el pasado veranillo las brigadas solidarias hicieron una pausa en sus recorridas nocturnas para asistir a personas que viven en las calles de Montevideo. Con el retorno de las bajas temperaturas y las heladas, la semana pasada ya se volvió a ver a los voluntarios cargando ollas con guisos calientes, termos grandes con sopas y otros más chicos con café.

Hay mucha gente involucrada desde hace años en este tipo de tareas de socorro básico, de colaboración con necesidades primarias del prójimo. Pero lo que desde poco tiempo atrás se ha vuelto una contagiosa respuesta es la unión de socios de instituciones deportivas con ánimo, energía y tiempo para sumarse a la cruzada.

La mayoría tiene veintipico, pero hay mayores de 30 o de 50 años integrados en los grupos, sea como componentes de base o asumiendo el liderazgo.

Las peñas del Club Atlético Peñarol son un ejemplo. Otro, más reciente y muy singular es la brigada de Montevideo Wanderers, en particular porque en ella se reúnen no sólo los simpatizantes bohemios, sino que ellos han decidido convocar a parciales de otros clubes de fútbol, que militan en la primera o en la segunda división profesional, por ejemplo Cerro o Villa Española, situados en barrios populosos que ya han sido visitados en noches gélidas.

Esas rutas no son las más habituales entre las que hacen las brigadas de particulares, y tampoco estaban en la agenda de los fanáticos albinegros hasta hace pocos días.

Otra particularidad de este equipo es que se conformó a impulsos de mujeres. Nedy, Luma, Luciana, Analía, Andrea, Yelitza, Lupe, Flor y María encabezan la "brigada vagabunda", denominación que alude a la traducción del nombre inglés del club y también al origen de ese bautismo, cuando pocos creían que los creadores de un nuevo team de fútbol tuvieran éxito, y por eso los trataron despectivamente de wanderers.

María González, una argentina que llegó a radicarse en Uruguay en 2001 por razones de trabajo, y no bien presenció un partido del equipo del Prado por televisión se convirtió en fervorosa hincha, dijo a El País que la movida social empezó cuando llegó a la presidencia Jorge Nin. "Apenas comenzó el frío decidimos formar la brigada y anduvimos por las zonas típicas, por ejemplo la explanada de la Intendencia. Pero empezamos a crecer tanto que, como había otra gente dando viandas por allí, fuimos a otros barrios. El miércoles pasado sacamos 268 viandas y habíamos empezado con 45", cuenta María González.

A estas alturas, por ese crecimiento, debieron organizarse con más de una división: encargados de los vehículos para trasladar la comida, equipos de cocina y de armado de viandas, de la coordinación de las rutas o de la prevención de altercados callejeros.

"No estamos dentro del club oficialmente, pero sí avalan nuestro trabajo; siempre hay algún dirigente que se suma a cocinar o a otras tareas, también lo hacen los jugadores. Maxi Olivera fue el primero que hizo ruta y cocina. También se acerca Sergio "Chapita" Blanco y su mamá, que todos los miércoles va a cocinar. Y también van los juveniles. Junto a la gente de Cerro, de Villa Española o del Torque queremos siempre practicar la tolerancia".

Sueños.

Además del andar por los circuitos callejeros, la brigada de Wanderers extiende su labor a otros planes: ahora emprenderán —junto a hinchas de Cerro, jugadores juveniles y el apoyo de un constructor— el levantamiento de una vivienda para una jefa de hogar con 8 hijos. Desde la Comisión de Hermandad Deportiva del club, María González también sueña con formar un Wanderers social más amplio y abarcador, incluyendo a los 28 clubes que llevan ese nombre en todo el país.

"La base de trabajo de la Brigada Vagabunda es la unidad, primero fuimos un grupo de mujeres jóvenes, desde 10 años a 60, todas muy activas. La primera acción social fue cuando se dieron las inundaciones de Rivera, y todos los fines de semana que Wanderers es local hacemos meriendas compartidas con niños del asentamiento Mauá, los llevamos al club y a los mayores de 14 años le damos un carné que se llama Socio Transeúnte para que puedan ver los partidos sin pagar entrada en el Parque Viera. Empezamos con cuatro chicos y hoy tenemos más de 29 tomando la merienda y pasando unas cuantas horas con nosotros, lejos de la calle", afirma María.

AURINEGROS.

Sin autos ni camionetas, a pura fuerza de piernas y brazos, pero con igual espíritu solidario, socios de Peñarol del Cordón se juntan los miércoles en un colegio católico céntrico con alumnos y exalumnos. Llegan cerca de las 19:00 horas y a las 21:00 tienen lista la cena que en minutos más salen a brindar a la gente en situación de calle.

En la llamada Brigada Caldo hay unas 20 personas, la mayoría mujeres. En pleno recorrido, laberíntico, por veredas de Palermo y Barrio Sur, van en busca de personas que saben dónde están "parando", casi todas, cuidacoches.

En dos grupos de 10 voluntarios o más atienden en cada salida a 15 indigentes, dándoles guiso, caldo y café y también galletitas o similares.

—¿Los bombones, Luis? ¿Cómo estaban?— preguntaba en la jornada del pasado miércoles un brigadista a un cuidacoches, en la calle Canelones.

—¡De exportación! ¡De exportación!— respondía el hombre, sonriente.

—Rodolfo, le traigo un regalito, pero tiene que aceptarlo— le decía una voluntaria a otro cuidacoches, al que enseguida le entregaba una frazada.

—Usted, Felipe, ¿tiene su vianda, no? ¿Y tiene cubiertos también?— pregunta a un hombre mayor otra brigadista.

—Tengo sí, sí— contesta el hombre mientras se da vuelta para abrir y revisar un pequeño bolso que esconde atrás de un recoveco en la fachada de un centro religioso.

Diálogos breves o intercambios de consultas y respuestas se reiteran en cada noche de apoyo no sólo con alimentos y abrigos, sino con gestos afectivos y afectuosos.

Martín Fleitas, presidente de la Comisión de Peñas carboneras, dijo a El País que en Uruguay y el exterior hay más de cien peñas. En Montevideo funcionan 35, 7 de las cuales, desde hace tres años, se dedican con cierta continuidad a recibir alimentos, procesarlos y distribuirlos entre gente necesitada.

La del Buceo tuvo la idea y desde entonces se fueron sumando otras. La ayuda a gente carenciada representa un plus a la campaña del abrigo que tiene Peñarol desde 2009, cuando empezaron a crearse peñas en todos los barrios, desde Piedras Blancas a Nuevo París.

Cocinas de las brigadas solicitan donaciones.

Según cada peña de Peñarol, las salidas nocturnas para entregar alimentos se realizan una o dos veces por cada semana. Por Facebook es sencillo contactarse con ellas. La recepción de donaciones de alimentos suele hacerse en el estadio del club cuando se juega de local. Para acercarse a la Brigada Caldo, que componen socios aurinegros del Cordón, y hacer donaciones de ropa, hay que ingresar a Cordón CAP (en Facebook) o escribir un mensaje a [email protected]

En la página de Facebook Montevideo Wanderers Unidos puede contactarse a la Brigada Vagabundos para realizar donaciones de arroz, fideos, lentejas, papas, zapallos, cebollas, zanahorias, pulpa de tomate, chocolate, bandejas, cubiertos y vasos, peines, medias, gorros o guantes.

La obra social trasciende los fogones de cada invierno.

Ninguna de las brigadas de las peñas aurinegras o la de Wanderers, podría ser viable sin las donaciones. Lo recibido en el Campeón del Siglo la semana pasada ayudará a los fogones de los voluntarios de Montevideo (del Buceo, Piedras Blancas, Parque Batlle, Sayago, Nuevo París, Lezica o Cordón) y también a los de las ciudades de Colonia, Salto y Paysandú.

Pero las donaciones no solo ayudan para asistir con viandas y abrigo a gente que vive en situación de calle. La obra social es más amplia.

Las peñas de Peñarol, por ejemplo, han realizado muchas obras benéficas, consiguiendo sillas de ruedas, equipando un CAIF que había sido robado, entregando alimentos o libros a escuelas o construyendo rampas, y organizando fiestas con niños de Aldeas Infantiles, entre muchas más actividades.

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