JUAN MANUEL RODRÍGUEZ - INSTITUTO DE RELACIONES LABORALES DE LA UCUDAL

"Situación del empleo es preocupante, se perdieron 27.600 puestos de trabajo"

Afirman que si la inflación no desciende habrá pérdida de salarios.

—En el actual contexto de estancamiento y tendencia al alza del desempleo, ¿cómo cree que se presentará la ronda de Consejos de Salarios de este año, que incluye a sectores que emplean a trabajadores de sectores tan amplios como construcción y grandes supermercados?

—En primer lugar creo que la situación del mercado de trabajo es preocupante. El salario real creció 0,4% en 2015, mucho menos que el 3% de los dos últimos años, y en la mayoría de los sectores todavía estaban vigentes los viejos convenios, no los de 2015. Por otro lado, la tasa de empleo tuvo una reducción importante por la pérdida de unos 27.600 puestos de trabajo. Esto provocó que pese a la disminución de la tasa de actividad (población que trabaja o busca trabajo) la tasa de desempleo pasara del 6,7 al 7,9%. Y hay un crecimiento importante de la población en seguro de desempleo que aumentó un 27% con respecto al año anterior. La conflictividad en 2016 dependerá de varios factores. Por su lado, el Pit-Cnt ha dicho que las pautas son inaceptables y cuando las ratificó el presidente afirmó que era una declaración de conflicto. El mayor aumento previsto en los lineamientos salariales es del 10% (solo en el primer año y solo en los sectores dinámicos) es menos que la inflación actual. Todos los otros aumentos previstos en todos los años son menores. Claramente esto implica reducción del salario real. El problema es que los aumentos salariales mayores pueden implicar, en sectores que ya tienen su demanda reducida, aumento del desempleo.

—¿Cree que el gobierno mantendrá su palabra de no modificar los lineamientos salariales? Si es así, ¿habrá mucha conflictividad?

—El gobierno no ha mostrado disposición a modificar las pautas por los problemas que traería en el empleo. En las negociaciones de 2015 muchos sindicatos firmaron convenios con estas pautas porque tuvieron claro que no se modificarían. El problema es si en 2016 van a hacer lo mismo. En todo caso parece ser un año de conflictos importantes. Por un lado, el déficit fiscal aumentó el año pasado por la reducción de los ingresos que se preveían como resultado de que la economía creció menos de lo esperado, y los gastos fueron fijados en un supuesto de ingresos mayores. Y no se prevé que esta situación cambie en este año por lo menos. Esto dificulta las negociaciones salariales en el sector público. Por otro lado, la inflación creció cuando el gobierno estimó que descendería y ello determinó que las pautas salariales del sector privado harán descender los salarios reales, cuando ese no era el objetivo. La mayoría de los convenios recogió las pautas y solo unos pocos establecieron aumentos adicionales condicionados a la capacitación o a la evaluación de la gestión, que en general no se dice cómo se medirá. Pero estos aumentos difícilmente compensen la pérdida salarial. Si la inflación no desciende, habrá pérdida salarial. Y si el gobierno cambia las pautas seguramente los sindicatos que firmaron en 2015 exigirán la revisión de los convenios. Y habría un efecto inercial en la inflación. Hay un componente de costos en la inflación y esta aumenta con los salarios, aunque no sean ni la única ni la principal causa de la inflación. Este es el dilema del gobierno.

—¿Hay señales de que los sindicatos estén en algunos casos aceptando el mantenimiento o la reducción del salario para no perder el empleo?

—En las negociaciones de 2015 algunos dieron muestras de aceptar salarios menores para no perder empleos y muchos de hecho firmaron convenios de reducción salarial. No fueron la mayoría, pero sí unos cuantos.

—Se ha planteado por la Cámara de Industria la posibilidad de reducir la jornada laboral en algunas empresas industriales. ¿Qué le parece?

—Me parece una idea interesante aunque hay que ver cómo se concreta. De hecho es lo que hicieron algunas empresas en la crisis de 1999-2003. En ese momento, en las empresas que lo hicieron, hubo un acuerdo que fue firmado individualmente por los trabajadores involucrados. Si ahora el acuerdo es negociado por los sindicatos hay más garantías para todas las partes. Muchos países lo hacen en momentos de crisis. El trabajador aunque pierda ingresos, mantiene el trabajo.

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