ECOS DEL CONFLICTO EN RIOGAS

Siguen las demoras en el servicio de entrega de supergás

Envasadoras están inquietas por la posibilidad de que un paro de Ancap afecte el suministro esta jornada.

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El gobierno quiere ordenar de una vez la distribución de supergás. Foto: A. Colmegna

Avarios días de la finalización del conflicto de Riogas que afectó el suministro de supergás, persisten los retrasos en las entregas. A nivel de las empresas existe además inquietud por la posibilidad de que un paro de dos horas que realizará hoy el sindicato de Ancap, para analizar la posibilidad de que se cierre el servicio médico que tiene esa empresa pública, afecte la provisión de materia prima a las plantas envasadoras.

El dirigente del sindicato de Riogas, Raúl Ferrando, comentó que, aun en momentos en que las cuatro empresas del sector (Megal, Acodike, Riogas y Ducsa) funcionan con normalidad hay problemas para satisfacer la demanda debido a que las empresas no han invertido lo suficiente en adquirir vehículos de distribución, con el argumento de que la zafra de supergás es muy corta.

El gobierno, por su lado, está sumamente preocupado por el funcionamiento del mercado del supergás y estableció, para agilitar las entregas, que las empresas deban rellenar envases en sus puntos de distribución aun cuando no sean de su propiedad. El director de Trabajo, Juan Castillo, dijo a El País que el Ministerio de Trabajo no está al tanto de que se avecine otro conflicto e incluso dijo sentirse optimista por la posibilidad de que se unifiquen los dos sindicatos que funcionan en el sector, cuyas diferencias han estado en la raíz de muchos de los múltiples conflictos que han afectado el reparto de supergás en los últimos inviernos. Uno de los sindicatos responde a la federación de trabajadores del comercio (Fuecys) y el otro actúa en forma independiente.

Los dos gremios se han acusado mutuamente de ser funcionales a los intereses de las empresas distribuidoras, en particular Riogas y Acodike, que controlan entre ambas desde hace décadas la mayor parte del mercado.

La Federación de Trabajadores de Ancap (Fancap) parará las actividades en Montevideo a partir de las 10 horas de la mañana y a las 11 comenzará una asamblea. El gremio está molesto porque el próximo 30 de junio Ancap tiene previsto cerrar la policlínica que es utilizada por sus trabajadores y jubilados, que pasará a formar parte del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).

El secretario general del sindicato, Edwin Villero, aclaró a El País que "el paro se extenderá solamente durante el tiempo que dure la asamblea" y luego los funcionarios volverán a sus actividades.

El servicio médico de Ancap emplea a unas 200 personas entre médicos, enfermeros, auxiliares y administrativos. Mantener el servicio tiene un costo aproximado a los US$ 6 millones por año para la Gerencia de Abastecimiento del ente. El servicio es utilizado exclusivamente por los funcionarios de Ancap (son 2.929) y unos 3.000 jubilados del ente.

El beneficio también se extiende a los directores. De hecho, quienes hayan sido directores de Ancap adquieren el beneficio de forma vitalicia.

En Ancap se licita tanto la compra de una caldera para la refinería de La Teja como una partida de ibuprofeno para la policlínica o servicios de laboratorio para análisis de orina.

En 2010, con el Sistema Integrado de Salud ya consolidado, Ancap compró en más de US$ 1 millón un edificio en ruinas para trasladar allí la policlínica. Pero no ha comenzado las obras y sigue en ruinas. Se calcula que las reparaciones costarían entre US$ 2 y 3 millones.

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