UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Siete presos al frente de obra pública en el Buceo

Construyen un paseo costero. Los bancos fueron fabricados por los propios reclusos en la cárcel.

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Los reclusos trabajan hace varios días y son custodiados por un policía. Foto: F. Flores

En medio de los ríos de tinta que se gastan para describir la inseguridad y las carencias del sistema carcelario, flota un pequeño bote que centellea una luz de esperanza. Desde hace varios días, siete presos del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) se encuentran trabajando detrás de la Aduana de Oribe, frente a la rambla del Buceo, para colocar 18 bancos de plaza que fueron hechos por ellos mismos, en un nuevo espacio público.

Solo hay un policía que los custodia, que ayer llevaba y traía arena con una carretilla, trabajando a la par de ellos. El efectivo sabe que si cada uno de los reclusos a su cargo corre para un lado diferente, no podrá atrapar a ninguno de ellos. Pero está confiado. "Son gente a la que les queda un año de pena, que valora la oportunidad que está teniendo y que espera volver con su familia, por eso están acá", señala el policía a El País.

Jaime Ernesto Torres es uno de los presos que construye el paseo público. Purgó una condena de 5 años (de un total de 6) y lleva 3 trabajados en el "polo industrial" del INR.

"Empecé a trabajar en el Comcar refaccionando el Módulo 4 y después seguimos con otras cosas. La verdad es que este es un proyecto bueno para la gente que quiere trabajar y que está privada de su libertad; es una experiencia linda y buena para el espíritu de uno, que quiere cambiar", dice a El País mientras coloca, con un frío paralizador, los últimos bancos que serán oficialmente inaugurados en las próximas horas.

"Hace dos años que estamos en la excárcel de Cabildo. Ahora somos 7 presos y tenemos un solo custodia, pero llegamos a ser 38. Nosotros hicimos el Espacio Candi (Coordinación y Atención Nacional en Discapacidad) y el nuevo Patronato, con los alojamientos para reclusas que salen y que no tienen dónde vivir. También arreglamos la Escuela de Formación Penitenciaria, que es donde estamos viviendo ahora", agregó Torres.

A pocos metros de distancia, Alfredo Haffliger coloca debajo de un banco los mismos adoquines que, hace muchísimos años, fueron tallados por reclusos como él para formar las calles de algunas zonas de Montevideo. También fue preso por rapiña y le queda muy poco para recobrar su libertad.

"El año que viene cumplo mi pena. Pero con los descuentos (cada tres días de trabajo te sacan uno) me voy a ir antes. Mi familia me espera, mis hijos, mis nietos. Yo pertenezco al Comcar pero estoy en Cabildo desde hace 2 años, en el polo industrial, trabajando en todos lados. Siempre trabajé. Estudié confitería y soy finalista de obra", relató Haffliger a El País.

El hombre, abrigado a más no poder para soportar desde temprano los anticipados fríos invernales, también se queja: "Ya llevo diez años y medio preso. A (José "Nino") Gavazzo le dieron menos que a mí y ya está en su casa tomando whisky, después de violar y matar personas. No es que me moleste a mí, les molesta a todos los uruguayos. La gente me ve y dice: este rastrillo se robó un almacén. Pero, ¿por qué robé un alma-cén? Nadie sabe lo que pasaba en mi vida antes de que yo hiciera eso".

Rehabilitación.

Los presos llegan a las 8 de la mañana al Municipio CH a levantar los materiales (los adoquines se sacaron de una obra en la calle Estero Bellaco) y trabajan frente a la rambla hasta las 16:30.

El alcalde del Municipio CH, Andrés Abt, dijo ayer a El País que los 18 bancos que están colocando detrás de la Aduana de Oribe costaron $ 19.000 cada uno. "El INR tienen un polo industrial en el cual trabajan en carpintería, mecánica y otros oficios. Cuando fuimos a visitar el lugar para ver la posibilidad de hacer un convenio con ellos vimos cómo trabajaban y nos pareció muy interesante como posibilidad de reinserción y de rehabilitación", indicó Abt.

"Tenemos pensado también seguir trabajando con ellos en rampas de accesibilidad u otros proyectos", agregó el alcalde.

En tanto, el arquitecto del Municipio CH Jorge Morán aseguró que "los vecinos ya nos han mostrado su agradecimiento, ya que en un espacio tan grande no había dónde sentarse".

"Es un programa que estamos desarrollado que esperamos que se reproduzca, debido a que estamos muy conformes con el trabajo realizado, es de muy buena calidad", agregó.

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