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Siete consejos para mejorar el bienestar digestivo día a día

Algunos simples cambios en el estilo de vida pueden contribuir a una mejor salud digestiva.

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Los yogures con probióticos son una gran opción para empezar el día con energía.

Lograr un estilo de vida saludable requiere incorporar o modificar algunas conductas. Muchas personas no lo intentan, y eso repercute en su bienestar diario, acumulando malestares que se convierten en un problema cotidiano.

Una de las molestias más frecuentes son las gastrointestinales, que a veces se hacen permanentes y conviven con la persona a lo largo del tiempo. Los trastornos digestivos funcionales más comunes son: la hinchazón o distensión abdominal, el estreñimiento o lentitud del tránsito, los gases y las flatulencias. Todas estas molestias están relacionadas, y pueden agudizarse y generar otras sensaciones más dolorosas como puntadas o retorcijones.

En muchos casos, con simples cambios en la alimentación es posible corregir estas dolencias. Por ejemplo, consumir verduras y frutas tanto crudas como cocidas, incorporar el consumo diario de lácteos fermentados con probióticos y beber agua pura en cantidades suficientes son de gran ayuda. Estar atentos a estos síntomas ayudará a anticiparse a las complicaciones.

El aspecto emocional también juega un rol fundamental, ya que estos trastornos quitan confort e impiden disfrutar el día a día. En muchos casos, con simples cambios se logra una mejor salud digestiva. Por eso es importante considerar las siguientes claves.
 
1. Conocer el peso corporal
Si uno tiene un peso normal es bueno controlarlo periódicamente, de manera que si hay un aumento leve se puede poner atención a tiempo. Si la curva ascendente persiste, hay que tratar de identificar los cambios que están provocando ese incremento, y por eso cuanto antes se anticipen las causas mejor. Una buena medida es pesarse periódicamente en la mañana antes de desayunar y así llevar un registro.

2. Un desayuno balanceado
Un desayuno con lácteos descremados como los yogures con probióticos, frutas frescas y panes integrales es de gran ayuda para comenzar el día. Además de aportar nutrientes esenciales y fibra, el desayuno asegura un mejor rendimiento. Sus beneficios se notarán si se desayuna todos los días, por lo que es importante acostumbrarse e incluirlo a diario. Para evitar salir corriendo sin desayunar es importante tener previsto esta comida, eligiendo las opciones que más gusten. Desayunar cada día es un gran logro, ya que una vez instalado el hábito no se lo podrá abandonar, y el cuerpo lo exigirá.

3. Respetar los cuatro tiempos de las comidas
Luego de desayunar la persona está en las mejores condiciones para realizar sus actividades por alrededor de 4 horas, sin sentir apetito. Comer fraccionado y cada 4 horas evita que comamos cantidades abundantes. Es importante cuidar de no saltearse ninguna comida, y si no es posible se recomienda evitar el ayuno prolongado consumiendo una fruta o un yogur. 

4. Tomarse un tiempo para comer
Es probable que luego de comer rápidamente aparezca una sensación de pesadez, sobre todo si la persona tenía mucho apetito o se encuentra estresada. La masticación lenta y la serenidad a la hora de comer evitará esa sensación de pesadez que enlentece y molesta, logrando esa sensación de bienestar diario.  

5. No irse a la cama inmediatamente después de comer
Es posible que cueste dormir si se cena e inmediatamente se va a la cama. Por eso hay que ayudar al aparato digestivo, dándole tiempo para hacer su trabajo. Si se espera un buen rato para irse a acostar seguramente se descanse mejor. Es importante observar este aspecto: al llegar a casa en la tardecita tener prevista la cena, evitando el picoteo para cenar más tarde. Una comida temprana es una excelente forma de asegurar un buen descanso.

6. Evitar los grandes ayunos
Muchas veces no sabemos por qué nos duele la cabeza, lo que disminuye la concentración, el rendimiento y la capacidad de disfrute. No desayunar, pasar muchas horas sin comer o no beber suficiente agua pueden ser causa de ese dolor molesto. No pasar más de 4 horas sin comer o beber agua evitará estas fatigas, predisponiendo a la persona para llevar mejor el día a día.

7. Respetar la necesidad de ir al baño. Como se comenta al inicio, la regularidad digestiva es clave. Movilizar el intestino regularmente evita molestias y esto muchas veces depende del cuidado que se ponga para lograrlo. Vivir de prisa puede inducir a no respetar la necesidad de ir al baño, y esta conducta reiterada provoca un enlentecimiento del tránsito, con las consecuentes molestias. Mantener la regularidad es un hábito y para incorporarlo hay que ayudarse. Una excelente ayuda son los yogures con probióticos especiales para facilitar el tránsito lento, consumidos diariamente.

También es bueno tomar en cuenta situaciones especiales en la que se sabe que estamos corriendo el riesgo de perder la regularidad, como un viaje, estar fuera de casa, o -en el caso de las mujeres- en el período menstrual. Reconocer esas situaciones como detonantes ayudará a estar atentos para evitar las consecuencias.

En conclusión, es importante buscar aquellas conductas y actitudes que se deben incorporar para lograr el mejor estilo de vida, dando un tiempo necesario para el cambio. Si se respeta el ritmo y se presta atención a los detalles es posible lograr ese bienestar que permite disfrutar cada día.

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