ATENTADO CONTRA PENALISTA

Un sicario cobró $ 50.000 para lesionar a Bordes

Operadores creen que móvil se vincula con un caso judicial.

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Gustavo Bordes. Foto: archivo El País

Soy un sicario. Ese es mi trabajo". Así declaró en el Juzgado Penal el individuo que agredió a culatazos al conocido penalista Gustavo Bordes en la tarde del miércoles 24. Su alias es "Chucky".

El fiscal Gustavo Zubía pidió su procesamiento con prisión por un delito de homicidio muy especialmente agravado en grado de tentativa con promesa retributiva (sicariato). El juez José María Gómez, resolvió procesarlo por homicidio en grado de tentativa con un delito de privación de libertad y otro de hurto en grado de tentativa.

Otros dos sujetos, amigos del sicario y sin antecedentes, fueron a la cárcel por encubrimiento. El magistrado dijo a El País que el sicario "es la persona que agredió a Bordes, fue reconocido por la víctima y aparece en filmaciones obtenidas por la Policía".

Frío y calculador, el "Chuc-ky" medía todas las respuestas. A algunas preguntas urticantes sobre el motivo que lo llevó a visitar el estudio de Bordes el martes 23 y el miércoles 24 disfrazado de mujer para golpearlo, respondió escuetamente: "no contesto".

El móvil de la agresión a Bordes no quedó aclarado en la maratónica indagatoria realizada ayer por el juez penal Gómez y el fiscal Zubía.

En un principio se descartó que se tratara de un problema de honorarios entre un profesional y un cliente. La investigación continúa en la etapa del sumario. Sin embargo, operadores judiciales estiman que el móvil del ataque está vinculado a un caso donde participó Bordes. El profesional, muy respetado por sus colegas, fue el defensor del exvicepresidente de la Conmebol, Eugenio Figueredo. Representó al técnico de la Selección Uruguaya, Óscar Washington Tabárez, en el caso del robo de su empleada doméstica. También fue el asesor legal de la madrina de Lola Chomnalez. Actualmente defiende a los dueños del depósito de fuegos artificiales de Toledo, donde el año pasado una explosión cobró la vida de cuatro trabajadores. Ayer fueron procesados con prisión por la Justicia.

"Chucky" fue atrapado por efectivos del Departamento de Información Táctica (DIT) escondido en una casa situada en el lado uruguayo del Chuy. Luego fue trasladado a Montevideo. En el juzgado fue indagado por el juez Gómez y el fiscal Zubía. Otras seis personas también fueron interrogadas por este caso.

El sicario declaró en la sede judicial que cobró $ 50.000 para asustar a Bordes. Sin embargo, lo golpeó en la cabeza con la culata del arma. Bordes cayó al piso. El "Chucky" gatilló cuatro veces el arma. No le importó que en el estudio se encontraban otras personas. Huyó del lugar y Bordes quedó caído en shock.

Zubía dijo a El País que el acusado testificó que golpeó al abogado penalista solo para asustarlo. Sin embargo, ello "no condice" con su actitud: no solo lo golpeó sino que trató de disparar el arma en cuatro oportunidades. "Si quería asustarlo, bastaba con encontrar a la víctima en la puerta del estudio o del auto para ello. Pero esta persona planificó con antelación el ataque al profesional", agregó el fiscal.

Sostuvo que el acusado ostentaba el título de sicario en todo momento y agregó que los sicarios no dicen el móvil de quien los contrató. "Matan por dinero", insistió Zubía.

Huesos encontrados no eran humanos.

La Policía Científica confirmó ayer que los huesos hallados en el fondo de una casa del Cerro por la Policía eran restos de un cordero y no de un delincuente desaparecido hace dos meses conocido como "el Oreja". Este individuo habría sido emboscado por una banda del Cerro, asesinado y luego trozado su cuerpo. Efectivos de la Unidad de Hechos Complejos encontraron una fosa donde habría estado el cuerpo del "Oreja". Había restos de cal. El lugar se encuentra al final de una calle de piedra del Cerro, donde hay un enorme barrial. Cerca del mismo hay un basural. La Justicia investiga a una poderosa organización criminal que opera en la zona por su posible vinculación con el crimen del "Oreja".

Investigadores policiales estiman que la muerte del delincuente se enmarca en un ajuste de cuentas por deudas de drogas. La banda que ultimó al "Oreja" maneja "bocas" de ventas de drogas en el Cerro y tiene fuerte influencia en el Comcar y en el Penal de Libertad.

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