Jorge Barraza

El 11 de septiembre del fútbol

La sensación universal fue primero de asombro, luego de indignación y al final de satisfacción. El día que jamás creíamos llegaría, llegó. La justicia dio la orden y la policía echó mano de una partida de multimillonarios de golpe, de ricos express, algunos señores salidos de ligas o clubes ignotos que les permitieron encaramarse en las asociaciones nacionales de sus países y desde ahí saltar a la Conmebol y a la FIFA.

Fue como una bomba atómica que tapó la re-re-reelección de Blatter y la cuestión del medio cupo sudamericano. Y esta es, seguramente, la punta del iceberg. O el 0,1 por ciento de lo que podría encontrarse. De hecho, el Departamento de Justicia norteamericano señaló que hay 25 nombres más incriminados, los que deben ser judicializados antes de darse a conocer. Ahora uno se acuerda de Maradona, lo ve arremetiendo solo contra los molinos de viento desde 1990. Esto le va a dar un baño de humildad a más de un dirigente devenido en ricachón, lo va a tornar más prudente. Que nadie tenga dudas de la veracidad y la seriedad de las investigaciones realizadas por el FBI, robustecidas con los datos y las grabaciones aportados por el "arrepentido" Chuck Blazer, ex secretario general de la Concacaf que hizo una fortuna recibiendo coimas.

Según cuentan sus allegados, hasta no hace tantos años Blazer apenas sabía que al "soccer" se jugaba con once, pero su astucia le permitió olfatear que era una actividad donde había mucho dinero y pocos controles. Con semejante país detrás y pocos competidores, hizo una carrera fulgurante y llegó al Comité Ejecutivo de la FIFA. Sabe todo el entramado de los negocios, compra de votos, matufias varias.

En este golpe que ha desatado el mayor escándalo en la historia del fútbol, la Conmebol se ha robado (nunca tan gráfico) el protagonismo. Tristemente estelar. La Conmebol es una entidad que ingresa muchas decenas de millones de dólares al año. Un botón de muestra: vendió las copas América de 2015 y 2016 en 75 millones de dólares cada una. Y están la Libertadores, la Sudamericana, el porcentaje que le da la FIFA de los Mundiales, los patrocinios, etcétera. Hablamos de los dineros en blanco nomás…

Y tiene mínimos gastos, su planta de personal hoy no debe pasar de 25 funcionarios, contando incluso la gente de seguridad y maestranza. Todo queda ahí. Pese a tanta prosperidad, no tiene ningún plan de desarrollo del fútbol, no ayuda a capacitar árbitros o entrenadores en las asociaciones, no construye canchas o estadios o sedes o centros de entrenamiento, nada. Los cursos de capacitación que se dan en Sudamérica para las federaciones son los subvencionados por la FIFA en los que participa Conmebol en carácter de nexo. A lo sumo pone el lugar.

Tiene, además, un sistema contable, o al menos lo tuvo hasta 2014, que los abogados califican de "cerrojo", pues un pequeñísimo grupo de personas maneja el dinero y luego esas mismas personas, en un congreso, aprueban la gestión. Es decir, no están sometidos a un escrutinio externo. El edificio de la Conmebol tiene inmunidad judicial, igual que la ONU, está protegido por una ley del Congreso paraguayo que virtualmente lo blinda, aunque el jueves un diputado guaraní anunció que presentaría un proyecto para derogar esa ley.

Dentro de esa "caja fuerte" que es el edificio de la Conmebol, once personas se reúnen y deciden el destino de muchísimos dineros, dineros de los que seguramente los clubes, base de la pirámide del fútbol, ignoran su existencia. O al menos ignoran su magnitud. La Conmebol es impenetrable. Y los dirigentes que llegan a ella desde las distintas asociaciones llegan como asociacionistas, pero se convierten rápidamente en conmebolistas.

No imaginamos a Joseph Blatter entregando la Copa América al capitán vencedor el próximo 4 de julio en un estadio Nacional de Santiago repleto. ¿O sí…? ¿Se animará a exponerse al público…? ¿Se jugará la Copa América 2016 en Estados Unidos…? ¿Se atreverán a pisar suelo estadounidense los presidentes de las asociaciones sudamericanas…? ¿Querrán ir los jugadores…? Messi, Neymar, Suárez, James, Falcao, etc. ¿se perderán sus vacaciones para prestarse a jugar un torneo inspirado solo en la plata…? ¿Un torneo que acordaron la sobornadora Datisa con Jeffrey Webb y Eugenio Figueredo…? Al menos Webb.

* Periodista argentino. Dirige la Revista de la Confederación Sudamericana de Fútbol, fue redactor jefe de la revista El Gráfico y autor de varios libros sobre fútbol.

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