la fundación aloja a pacientes con leucemia que vienen a tratarse a Montevideo

Sentirse como en casa en la peor hora

Desde su nacimiento, Porsaleu dio cobijo a más de 500 pacientes y familiares que se atienden en el Servicio de Hematología del Hospital Maciel. En la actualidad, la Fundación busca financiarse para poder trabajar normalmente.

Tiene leucemia aguda y está en Porsaleu desde febrero, con su familiares. Foto: F.Flores.

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DIEGO CASTROdom nov 23 2014

Roxana tiene 28 años. Hace cuatro se recibió de Licenciada en Trabajo Social y hasta principios de año, trabajaba en varios proyectos del Mides en el interior de Salto, de donde es oriunda. Sin embargo, en febrero recibió una de las peores noticias: tenía leucemia aguda y debía venir a Montevideo para tratarse al Servicio de Hematología del Hospital Maciel.

"Fue todo de golpe. Yo estaba bien, lo único que me pasaba a veces es que me sentía cansada, entonces estuve internada un tiempo en Salto, me hicieron los análisis y me mandaron para acá", cuenta Roxana, sentada en una silla al borde de la cama de la habitación donde esta alojada.

Roxana vino acompañada por su madre. Una vez que la joven se internó, en el Servicio de Hematología, los médicos, le dieron la opción de alojarse en el edificio de Porsaleu, en Buenos Aires y Misiones, a nueve cuadras del Hospital Maciel.

"No lo dudamos. Realmente fue una solución para que mi familia pudiera estar cerca", cuenta Roxana, ahora acompañada también por una de sus hermanas.

Porsaleu (Fundación Por la Salud del Paciente con Leucemia), fue fundada en el año 1999, a iniciativa del perso- nal médico del Servicio de Hematología, quienes vieron que había un vacío para los pacientes que venían, con sus fami-lias del interior y debían ha- cer largos tratamientos en la capital.

"La mayoría de ellos no tenían un lugar donde alojarse y pasaban largos períodos de tiempo durmiendo en los bancos de las salas de espera y no tenían ni donde darse una ducha", cuenta Juan Maturro, director de Porsaleu.

Al igual que Roxana, Maturro también tuvo leucemia y pudo curarse. "Mientras estuve en tratamiento, Porsaleu era una idea. Ya cuando me dieron el alta, el proyecto estaba más maduro y fue ahí que le dije al personal médico que quería colaborar", dijo.

Leucemia.

"¿Por qué a mí?", fue la primera pregunta que le vino a la cabeza a Roxana, cuando le confirmaron el diagnóstico de leucemia aguda.

"Igualmente, a medida que uno va transitando por el tratamiento, deja de preguntarse el porqué y empieza a preguntarme para qué. Porque todo tiene un propósito en la vida", dice.

En abril, Roxana pasó el momento más crítico de su enfermedad, cuando tuvo que ser internada en el CTI del Hospital Maciel por algunas complicaciones propias de la enfermedad. Pasó allí casi un mes.

Eso, según afirma la propia Roxana, retrasó su recuperación de la enfermedad. "Tuve que volver a caminar, tuve complicaciones digestivas y recién ahora me estoy recuperando", dijo la joven que, por estos problemas perdió 30 kilos de peso.

Sin embargo, en este momento Roxana es más optimista. Afirma sentirse mejor y ve el futuro con mejores perspectivas, aunque los médicos le dijeron que aún no está pronta para recibir un transplante de médula. "De cualquier manera yo siento que la enfermedad ha retrocedido, pero todavía no se hasta cuándo voy a estar acá", dice la joven.

Rutina.

"No soy de levantarme muy temprano", dijo Roxana, aunque reconoce que una vez a la semana tiene que "madrugar", para ir a hacerse los exámenes de rigor en el Servicio de Hemoterapia.

"Leo mucho. Me encanta leer. Por eso siempre alguien me está trayendo algún libro. También tengo la notebook, aunque la uso menos porque no soy muy de las redes sociales", afirma.

Roxana también interactúa con otros pacientes y familiares que están hospedados en el alojamiento, pero ahora también sale a hacer mandados con su hermana y su madre. "Me hace bien salir a caminar, aunque me canso un poco", dice.

Sobre el lugar donde está viviendo hace ya nueve meses, no duda en señalar que es su "segunda casa".

"Acá siempre te encontrás con alguien, para charlar, para compartir lo que nos pasa con la enfermedad. Aunque muchas veces estuvimos nosotros solos", dice.

El punto de encuentro es el comedor, sobre todo a la hora de la merienda y el desayuno. "Siempre estás en contacto con alguien", cuenta.

A los pacientes que están en Porsaleu, Roxana los llama "compañeros de lucha". "Hace poco perdí a uno de esos compañeros", cuenta Roxana, con la voz a punto de quebrarse.

"Esto me afectó mucho y pegué un bajón. Pero son cosas que pasan y te sirven. Todo lo que pasa en la vida te sirve para seguir luchando", reconoce.

Sobre su enfermedad, la joven asegura que "si uno se lo propone se sale adelante".

En la actualidad, Roxana se proyecta para volver a su Salto natal, a trabajar en su profesión y en formar una familia.

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