LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Sendic again

En un país en serio la carrera de Raúl Sendic habría terminado al constatarse que su infinita capacidad para gestionar y su habilidad para el derroche había ocasionado pérdidas de más de 800 millones de dólares a una empresa que, aunque monopólica, necesitó de una urgente capitalización para no quebrar.

Pero no fue así.

En un país en serio habría bastado con comprobar que Raúl Sendic había mentido respecto de su Licenciatura en Genética Humana en la Universidad de La Habana para que su propio partido, y el gobierno que integra, le hubieran pedido un paso al costado.

Pero tampoco fue así.

Ahora, una investigación periodística ha revelado que durante el período en que presidió —y casi funde— Ancap, Raúl Sendic usaba y abusaba de la tarjeta corporativa que la empresa estatal le había extendido para situaciones extremas.

A juzgar por el uso que daba a esta tarjeta corporativa, a Raúl Sendic parece que se le presentaron 100 situaciones extremas en 300 días, que es más de lo que pueden decir un marine estadounidense o uno de los guardaespaldas del papa Francisco.

Durante sus viajes, que por cierto no eran pocos, Sendic usaba su tarjeta corporativa para comprar souvenirs, calzado, vestimenta formal y deportiva, artículos electrónicos y libros. Y al regreso, hacía compras en el free shop. ¿Acaso no es lo que hacemos todos? Sí. Pero lo grave es que Sendic lo hacía cargando sus compras a la tarjeta corporativa de Ancap, de la que no rendía cuentas y cuya factura pagaba la empresa estatal con la plata de los contribuyentes.

Además, en Uruguay hay al menos tres compras en dos cadenas de supermercados, y otra en una tienda de ropa en La Paloma. Compras que Sendic hizo y que pagamos todos.

¿Por qué tenemos los uruguayos que pagar los "berretines" de este señor?

¿Por qué cuando esta información se hizo pública este hombre nos volvió a mentir en la cara, como si fuéramos tontos, intentando explicar lo inexplicable, y justificando gastos que no tienen justificación?

¿Por qué el Frente Amplio salió a defenderlo sin siquiera analizar si Sendic había procedido o no de manera correcta? ¿Es que para el Frente Amplio del siglo XXI vale todo si quien lo hace es de su partido?

¿Por qué el presidente Tabaré Vázquez le dio su respaldo, y en el último Consejo de Ministros se afirmó alegremente que todo responde a una campaña de "la derecha" contra el progresismo?

¿No les da ni un poquito así de vergüenza seguir defendiendo lo indefendible?

¿No queda nadie en el Frente Amplio con principios que le diga a Raúl Sendic que debe, de una vez, pedir disculpas a los uruguayos por sus acciones y considerar seriamente marcharse para su casa?

¿No hay nadie en el gobierno que entienda que este hombre, a cada paso en falso, daña más la imagen de esta administración?

En un país serio la Justicia haría su trabajo. Y daría una señal clara e inequívoca a todo el sistema político y a la ciudadanía. ¿En Uruguay? Está por verse.

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