Para el presidente de la Corte el año 2013 fue complicado para los jueces

"Se intentó desvalorizar la democracia"

En el inicio de la actividad judicial del año, el nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia advirtió que en 2013 hubo un "intento de desvalorizar el sistema democrático". Desde el Poder Ejecutivo la respuesta fue inmediata: "no dramatizar".

El mandatario saluda al nuevo titular de la Corte, ante la mirada de Ruibal Pino. FRANCISCO FLORES

PABLO MELENDREZ04 feb 2014

Jorge Larrieux, quien integra la Suprema Corte de Justicia (SCJ) desde 2008, asumió ayer la presidencia anual de la Corporación, en el acto protocolar que dio inicio a la actividad judicial de 2014.

En presencia del presidente José Mujica, el secretario de la Presidencia Homero Guerrero y el prosecretario Diego Cánepa, Larrieux brindó un duro discurso en el que habló de las situaciones polémicas que afrontó la Corporación el año pasado y que llevaron a que ser ministro del máximo tribunal judicial pareciera una "profesión de alto stress".

En 2013, la Corporación fue eje de duras polémicas y cruces con el gobierno debido a la declaración de inconstitucionalidad de tres importantes leyes (el ICIR, la ley interpretativa de la Caducidad y la de liquidación de al aerolínea Pluna).

Pero el tema que generó más críticas a nivel del Poder Ejecutivo y del Frente Amplio fue el traslado de la jueza Mariana Mota de la órbita penal a la civil. Ese hecho, además, motivó una ocupación en la sede de la SCJ que tiempo después dio lugar a los procesamientos sin prisión de siete activistas, entre ellos, el extupamaro Jorge Zabalza y la líder de Plenaria, Memoria y Justicia, Irma Leites (ver aparte).

A juicio del nuevo presidente de la SCJ, los incidentes en la sede de la Corporación en ocasión del traslado de la jueza Mota y "los cuestionamientos a sus decisiones en materia de control de constitucionalidad de las leyes, fuera del ámbito propio a las discusiones técnicas", implicaron un "intento de desvalorizar el sistema democrático apoyado en tres poderes independientes, mutuamente controlados que, en suma garantizan los derechos de todas las personas y, tal vez lo más grave, implicó desconocer por ignorancia la función de la Justicia, cuyas decisiones podrán o no gustar puntualmente, pero aún así son garantía indispensable de una democracia republicana representativa".

"2013 fue un año complicado para el Poder Judicial todo, por una demanda de Justicia creciente, con recursos siempre escasos para satisfacerla, complicado por la judicialización de los conflictos que no pueden resolverse en otros ámbitos tal vez más adecuados, y especialmente complicado para la Suprema Corte de Justicia que, por decisiones tomadas en el ejercicio pleno de sus facultades constitucionales y legales, se vio sometida a fuertes críticas, en circunstancias por todos conocidas y cuyas implicancias aún se están procesando", sostuvo Larrieux.

El ministro Jorge Ruibal Pino, quien presidió la SCJ en 2013, dijo, por su parte, que el año pasado fue "un ejercicio duro y con problemas".

Ruibal Pino destacó que "por el trabajo" de la Corporación los problemas fueron superados. "Esperamos otro año igual o peor y por eso es que a mi compañero entrante le deseo éxito", expresó en referencia a Larrieux.

Ayer, rato después del discurso de Larrieux, el Poder Ejecutivo, a través del secretario de la Presidencia, Homero Guerrero, le respondió al presidente del máximo tribunal judicial.

"No hay que tomar con dramatismo las cosas", dijo el jerarca, e indicó que tuvo una conversación con Larrieux. "Tenemos un diálogo permanente con los ministros de la Suprema Corte", añadió.

Guerrero, que acompañó a Mujica a presenciar el acto en la SCJ, dijo en la conferencia de prensa realizada tras el Consejo de Ministros que se celebró en la Residencia de Suárez que para el Poder Judicial "todos los años son complicados".

"Fue un año complicado pero visto desde la perspectiva del Poder Ejecutivo no fue más complicado que otros. Hubo algunos acontecimientos como declaraciones de inconstitucionalidad de las leyes, que todos años hay", agregó Guerrero.

Autoridad.

Según Larrieux, lo ocurrido en 2013 no debe interpretarse como "una pérdida de autoridad" de la SCJ que "ha dado sobradas muestras de independencia e imparcialidad ajenas a cualquier consideración política". Pero advirtió que muchas personas pueden considerar que se perdió "la conciencia de esa autoridad en lo que significa como tutela de los derechos ciudadanos".

"Quienes tenemos algunas décadas en el ejercicio de la judicatura tenemos claro que nada garantiza la independencia del Poder Judicial, podemos hablar de ella, proclamarla pero si no estamos atentos a defenderla en cada gesto y actitud, podemos perderla y con ello el Estado Constitucional de Derecho", agregó Larrieux.

"La Justicia independiente no es un valor que puede adquirirse como artículo de consumo, requiere respeto pleno a las decisiones de este Poder del Estado por parte de todos los sectores de la sociedad, públicos y privados", sostuvo.

El discurso de Larrieux (que fue muy aplaudido por los presentes, en su mayoría jueces, abogados y otros operadores del sistema judicial) fue seguido de cerca por Mujica, quien asistió el acto protocolar casi de imprevisto, ya que desde la Presidencia de la República se confirmó que iría poco antes del comienzo de la ceremonia.

La presencia de Mujica en el evento fue evaluada desde la SCJ como un "reconocimiento" del presidente hacia el Poder Judicial (ver entrevista a Larrieux en página A6).

Desde que asumió la presidencia en marzo de 2010, es la segunda vez que Mujica concurre al acto de apertura de tribunales del Poder Judicial. Antes, lo había hecho en febrero 2011 en momentos en que desde sectores militares se cuestionaba a la Justicia por su actuación en casos de violaciones a los derechos humanos.

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