LA ENTREVISTA DEL DOMINGO - JULIO MARÍA SANGUINETTI

Sanguinetti: "Los blancos solos no le ganan al Frente Amplio"

Dos enormes bibliotecas de madera que fueron de la emblemática confitería “La Liguria”, compradas en un remate, están repletas de libros de los más diversos autores. En el escritorio está el libro “La Positiva” que le regaló recientemente el senador Luis Lacalle Pou.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Julio María Sanguinetti. Foto: Marcelo Bonjour

VALERIA GIL

Alejado de la Presidencia Julio María Sanguinetti se dedica a la lectura, pero se hace tiempo para seguir aportando al Partido Colorado, el cual está convencido que se puede recuperar.

¿Extraña el poder?

—Para nada, en mi caso. La gente tiene una idea fascinada del poder que, naturalmente responde a lo que es una visión autoritaria de él. Entonces uno ve a los grandes personajes de la historia, omnipotentes, y luego puede verlos en el mundo contemporáneo y los rodea de todo un ambiente y una nube de fascinación. El poder democrático es un ejercicio artesanal, fatigante, fatigoso, en el cual todos los días uno tiene que estar lidiando con la realidad, con las mayorías parlamentarias y restricciones económicas. A su vez tiene enormes límites. Entonces el poder es un ejercicio administrativo, es una gerencia difícil, como cualquier otra.

—¿Cómo es la rutina de expresidente?

—La mía es escribir para el periódico, trabajar en los libros que voy produciendo y preparar conferencias. En política ayudar a la gente de mi partido y conversar con todos; no solo de mi partido. Así que hay suficientes cosas entretenidas para hacer.

—¿Viaja mucho?

—También. Después de la segunda presidencia, descubrí una profesión que nunca había tenido: la de charlatán internacional que en todo caso ha sido la más placentera. A uno lo tratan muy bien, lo alojan muy bien, lo miman muy bien y todavía le pagan por hablar. La vida política es al revés, uno tiene que hacer mucho esfuerzo para ubicarse en la palabra.

El senador Pedro Bordaberry decidió dar un paso al costado en la actividad política y se fue de viaje al exterior. ¿Le pareció apresurada la decisión de dejar todo?

—Pedro hizo una interesante etapa en la vida del partido. En un momento difícil, porque toma la posta después de la crisis, primero en la elección municipal y luego en la nacional, le hace muy bien al partido. Construye una imagen de un gran parlamentario y un candidato muy sólido. Desgraciadamente, después de la última elección él se sintió insatisfecho; personalmente creo que por sus propias decisiones políticas y a partir de allí empezó a concebir el retiro. Lo cual, lo puedo entender en cuanto a las candidaturas; pero no en cuanto al ejercicio político, razón por la cual yo todavía no me resigno a que él no siga trabajando políticamente. En cuanto al modo de anunciarlo me permito discrepar, porque fue demasiado abrupto y demasiado sorpresivo y dejó a un grupo, que ha sido hasta ahora la mayoría del partido, en una situación de estupefacción.

¿Bordaberry cometió errores?

—Lo hemos hablado más de una vez, Bordaberry en la última campaña cometió algún error político como fue excesivamente demorar su decisión sobre el vicepresidente y el modo cómo se construyó el mismo. Pese a ello, luego hizo una campaña brillante. Uno lo miraba en la tele, lo escuchaba en la radio y daba la imagen de un presidente sólido.

¿Tenía fecha de vencimiento en la política por ser hijo de quién era?

—Sin lugar a duda, y eso habla muy mal de la sociedad uruguaya, porque ser hijo de Sendic es un mérito y ser hijo de Bordaberry es una tacha; cuando ninguna de las dos cosas debiera ser así. Desgraciadamente es así. No habla bien de la sociedad porque la herencia no carga méritos ni degradaciones. Cada uno debe ser juzgado por lo que es, lo que piensa y lo que hace.

¿Cuánto incidió el caso de Francisco Sanabria en este paso al costado que dio Bordaberry?

—Es un episodio privado de la vida privada. Por otro lado, se ha hecho una explotación del tema que a mi juicio es de mala fe.

—¿El Partido Colorado no corre riesgo de quedar cuarto en las elecciones del 2019?

—Estoy seguro que si el Partido logra hacer una presentación más atractiva y una buena elección de jóvenes, tendrá opciones. Si no se recupera, no hay cambio en el país.

—¿El Partido Nacional no asegura el cambio entonces?

—El Partido Nacional es una alternativa. Lo que yo digo es que el Partido Nacional solo no le gana al Frente Amplio.

—¿Se puede recuperar el Partido Colorado? Muchos ya lo dan por muerto.

—Sin duda que se puede recuperar, porque tiene causas por las cuales luchar. No es un partido de ocasión, es un partido que está en la historia de la construcción del país y que no es simplemente una evocación histórica. Hoy mismo, los logros económicos que el gobierno puede mostrar son los diseñados y construidos por los últimos gobiernos colorados. La forestación hoy tan de moda, la celulosa y todo eso, son la resultancia de programas colorados y batllistas; no de la época de don (José) Pepe Batlle sino de la época bien reciente. (...) Entonces, el batllismo hoy tiene una gran autoridad para hablar de educación, como para hablar de desarrollo económico.

—¿Por qué la gente no asocia estas cosas con el Partido Colorado?

—Asocia y no asocia. Lo que pasa es que el mundo ha cambiado la vida política y hoy las elecciones ya no son tanto elecciones de partido, sino de candidatos. Lo cual es un retroceso grande en la vida cívica (...) Mucha gente puede haber votado al doctor (Tabaré) Vázquez por su figura, por sus cualidades, pero luego Vázquez en la Presidencia no es el mismo. Es un presidente que tiene que sostener que en Venezuela funcionan los tres poderes porque está condicionado por su partido y porque su partido no es todo democrático; hay un gran sector que no lo es. Es decir, el retroceso es votar solo figuras que son representaciones de partidos.

¿Qué sectores no son democráticos?

—Claramente el Partido Comunista no es democrático y vastos sectores del MPP no son democráticos. Pero más allá de sectores, quien diga hoy que Venezuela es una democracia o que Cuba no es una dictadura, no es democrático. No da para discutir me parece.

¿Fue un error haber conformado el Partido de la Concertación?

—La Concertación fue un acierto, lo que estuvo desgraciadamente fue muy mal administrada políticamente, porque ni el Partido Nacional, ni el Partido Colorado, manejaron bien la situación y eso hizo que se produjera un cambio de candidatos a la mitad de la carrera. Pese a todo, el resultado no fue tan adverso.

¿No se le volvió en contra la creación de la Concertación con esto de que Edgardo Novick decidió formar un nuevo partido?

—Es una aventura personal.

¿Le disgusta el estilo de Novick?

—Novick es una figura individual, no estamos hablando de un partido con una construcción ideológica ni con un pensamiento. Simplemente, es una persona que tiene la aspiración de la Presidencia.

¿Cómo observa esta segunda presidencia de Vázquez?

—Es un gobierno hoy estancado, con enormes dificultades para funcionar. Vázquez heredó, no lo estoy diciendo yo sino el ministro Danilo Astori, una situación de mal uso de recursos extraordinarios que el país tuvo y que vienen del gobierno de (José) Mujica, y en consecuencia hoy tiene que administrar. Administrar es priorizar, y priorizar es renunciar, y la época del sí fácil que se vivió en los gobiernos anteriores lo lleva al actual a una situación compleja. Uno ve por un lado medio Frente Amplio reuniéndose para ver cómo gasta más y todos los días oye al ministro Astori diciendo no se puede gastar más. Es un gobierno que está muy detenido y se ha paralizado en la labor más importante del mundo contemporáneo: la educación.

¿Qué opinión tiene del vicepresidente Raúl Sendic?

—No importa la opinión personal. Desgraciadamente le fue muy mal en la presidencia de Ancap.

¿Debería haber renunciado cuando se supo que no tenía el título?

—No es el caso aconsejar a nadie, cada uno hace lo que cree que debe. Creo que ese episodio, que no es más que un episodio, lo llevó a una mala posición por no decir honestamente la verdad.

El libro de María Urruzola dice que en 1989 "tupabandas" hicieron asaltos para financiar al MPP. ¿Tuvo información de esto?

—Había presunciones de que podía estar vinculado, pero nunca pasaron de presunciones. Hoy, con la perspectiva del tiempo y las declaraciones que se han ido reiterando, uno ve que había fenómenos que estaban más allá, como lo que pasó en el Filtro.

¿Hubo espionaje militar en democracia como se denuncia?

—Espionaje desde el Estado no, nunca. Pesquisas individuales de funcionarios o privados está la posibilidad.

"Dilma no es ajena a la corrupción sistémica"

El expresidente Julio María Sanguinetti opinó que no se puede reducir la corrupción en Brasil al mandatario Michel Temer. "Lo que hubo fue una corrupción sistémica, no episodios de corrupción como se registraron siempre", señaló.

Según dijo, la corrupción avanzó en el segundo gobierno de Luiz Inácio "Lula" Da Silva. "Este tema se debió resolver mucho antes por el Supremo Tribunal Electoral que está actuando ahora a destiempo con una gran irresponsabilidad. Mucho antes del impeachment de Dilma Rousseff se podría haber convocado las elecciones cuando todavía había partidos políticos", opinó.

Sanguinetti dijo que los que votaron el impeachment "fueron los mismos que lo ridicularizaron (...) Quienes votaron el impeachment eran los que apoyaban a Dilma, eran los de ella; no los de la oposición. La señora Dilma, que se dice que no es responsable de las declaraciones financieras, fue nueve años presidenta del Consejo de Administración de Petrobras y fue ministra de Energía. O sea que moralmente no es una figura ajena a la corrupción sistémica que allá ocurrió", remarcó.

De todos modos, aclaró que con estas afirmaciones no quiere decir que la expresidenta de Brasil "se haya enriquecido" durante su administración. "Lo que sí digo es que ella fue parte de una estructura de corrupción gigantesca para que el Partido de los Trabajadores preservara el poder eternamente", precisó.

Según Sanguinetti, el tema hoy no puede ser "Temer sí, Temer no", porque están "los partidos y las dirigencias políticas destruidas (...) No defiendo a Temer, pero digo que tampoco estoy de acuerdo con esta cosa de la indignación general que no construye", finalizó.

"La Policía debe asegurar el orden y entrar a las canchas".

—¿Le preocupa el robo de banderas entre hinchas y el nivel crimen organizado de la barrabrava de Peñarol?

—La violencia en el fútbol es simplemente una expresión de la violencia en la sociedad. No es para nada distinta a la violencia de la sociedad. Desgraciadamente desde el gobierno no se la ha entendido. El gobierno ha querido mucho más lavarse las manos, y arrojar responsabilidades, antes de asumir la ineludible responsabilidad que tiene el Estado de asegurar el orden público. El solo hecho de que Interior se niegue a asumir que la responsabilidad de los espectáculos públicos demuestra que está desenfocado.

—¿La Policía tiene que estar en la cancha?

—Tiene que estar en la cancha y en todos los espectáculos de orden público. Si se sabe que son riesgosos, más razones. Acá reaccionamos al revés. Cuando el Estado baja los brazos, el orden público se compromete. Nunca he pensado que la violencia en el fútbol era difícil de enfrentar.

—El ministro del Interior Eduardo Bonomi dijo que los responsables de la violencia son los dirigentes del fútbol por haber dado entradas gratis por años.

—La entrega de entradas gratis fue una construcción propuesta por Interior; no fue iniciativa de los clubes. En cierto momento, Interior pensó que lo mejor era que administrar esa situación y durante algunos años funcionó bien. En cierto momento se descontroló.

—¿Existe mafia en el fútbol?

—Creo que hablar de mafia es excesivo. Han existido grupúsculos organizados que a veces han actuado mafiosamente. Por ejemplo el grupo de Nacional que fue hasta Santa Lucía (...) a hacer un ataque organizado no respondiendo a una euforia; se podría llamar operación mafiosa.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)