Keniatas escoltaron a los ganadores

La San Fernando fue argentina

Federico Bruno y Nadia Rodríguez fueron los ganadores, igual que en la edición de 2014.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El entrerriano Bruno, triunfante, luego de cruzar la meta: 29 minutos y 22 segundos. Foto: R. Figueredo.

Dos corredores argentinos se quedaron con los primeros puestos en las categorías de hombres y mujeres de la tradicional Corrida de San Fernando.

Federico Bruno, un atleta de Entre Ríos que es dueño del récord argentino en la distancia de 1.500 metros, marcó un tiempo final de 29 minutos y 22 segundos, en un reñido final con el keniata Kipkogei Kangogo, quien cruzó la meta con 7 segundos de diferencia.

El uruguayo Nicolás Cuestas, vencedor de la media maratón de Montevideo el pasado agosto, quedó en tercer lugar del podio masculino.

En la rama femenina, la argentina Nadia Rodríguez llegó a la meta, frente a la Intendencia de Maldonado, en un tiempo de

35 minutos y 23 segundos.

Segunda llegó la keniata Verónica Jepkosgei. La tercera mujer en cruzar la meta fue la paraguaya Hortensia Caballero.

El mejor atleta de Maldonado fue Alexander de los Santos, quien en septiembre de 2015 había subido al podio de la octava edición de la Maratón de Punta del Este, al ubicarse en el tercer puesto, después del brasileño Sergio Rodrigues Da Silva y de su compatriota Mateus Sacchett.

En 2012, De los Santos obtuvo el segundo lugar en la San Fernando, con una marca de 30 minutos y 37 segundos.

Este año la carrera tuvo dos modificaciones importantes: se cambió la tradicional fecha del seis de enero y el recorrido volvió a realizarse desde Punta del Este a Maldonado —como se corrió durante muchos años— lo que supuso un reto para muchos atletas ya que se enfrentó la subida en un tramo del final.

El tiempo previo.

Antes de la partida todo era expectativa y camisetas verde manzana secas como estopa.

Tres banderas gigantes destacaban entre los maratonistas: la de Uruguay al frente, una de Peñarol y otra de Nacional.

En los alrededores y mucho más allá, el tránsito fue un caos: vallados, calles cerradas e inspectores trataban de encausar a los turistas que no en todos los casos sabían lo que estaba pasando. El estacionamiento del Conrad fue una primera opción para acercarse al punto de partida de la San Fernando, pero se llenó rápidamente.

Muchos optaron por dejar sus autos lejos y correr hasta el lugar, así que hicieron algunas cuadras más de lo previsto en el circuito. Las tradicionales rotondas del balneario tuvieron entre dos y tres cuadras de cola tanto a la caída del sol como a la noche.

En la parada 5 de la Mansa se vivió una verdadera fiesta al arranque: jóvenes con pelucas y cornetas, mujeres con antenitas con corazones, vinchas y auriculares, un dron que hacía imágenes aéreas, payasos y clowns con zancos que animaban a los participantes y espectadores.

Al comenzar la competencia, como es habitual, al frente iban los profesionales (bien delgados, muchos de ellos extranjeros). Luego, el malón se hacía menos estilizado, más informal y variado. Pero cada uno con ganas de superarse.

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