Productores afectados por crecida del río Cebollatí estudian el proyecto

Rocha: impulsan muro de 80 km para frenar crecidas

Un grupo de productores de Rocha ha desempolvado un viejo proyecto para evitar las inundaciones. Se trata de la construcción de un muro de dos metros de altura, que se extendería a lo largo de 50 u 80 kilómetros junto al río Cebollatí.

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En Durazno hay 17 barrios afectados por el desborde de Yí. Foto: Víctor Rodríguez.

La iniciativa fue proyectada originalmente en la década de los años 90 por una empresa española. Se trata de construir un muro de defensa similar a los que se hacen en otros países, por ejemplo en Estados Unidos, sobre el río Mississippi.

Varios productores consultados por El País se mostraron dispuestos a colaborar con la obra, lo que les evitaría las pérdidas económicas que provocan las inundaciones en la principal zona arrocera del país, lindera con Lavalleja y Treinta y Tres.

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Durante el análisis técnico del proyecto se evaluó que "frenar el agua de un lado de la costa podría provocar inundaciones en el otro", explicó un productor ganadero. Por tal motivo, se realizaron modificaciones que, en principio, solucionarían el problema.

El intendente de Rocha, Aníbal Pereira, se mostró contrario a la construcción de un muro de esas características ya que se terminaría "inundando a predios de otros vecinos".

Cree que la solución está en continuar con el Plan de Regulación Hídrica de los Bañados de Rocha, una obra de grandes dimensiones que fue incluida en el presupuesto quinquenal de Jorge Batlle y se continuó en las administraciones siguientes.

El plan oficial busca canalizar el exceso hídrico hacia la Laguna Merín realizando limpiezas, canalizaciones y retirando muros construidos en los predios privados. Algunos productores han impedido hacer obras en sus campos, aseguró el intendente de Rocha.

Al respecto, un productor señaló que el proyecto original está compuesto por cuatro etapas; la primera se está cumpliendo y la última incluye el muro de defensa en las zonas cercanas al río Cebollatí.

El norte de los departamentos de Rocha y Lavalleja siguen anegados. Hay por lo menos 300.000 hectáreas, 25.000 de ellas de pradera, y están en riesgo 120.000 cabezas de ganado.

Entre el 6 y el 14 de agosto llovieron 420 milímetros en la zona de influencia del río Cebollatí provocando una importante inundación. Los productores debieron sacar a caballo el ganado en medio de la creciente, corriendo riesgo.

Durazno.

Mientras tanto, en el corazón del país, los residentes duraznenses acostumbrados a "lidiar" con los vaivenes del Yi, se hallan estremecidos por el impacto que han tenido estas inundaciones.

"Este año, el nivel del río superó en apenas 25 centímetros la marca de las inundaciones del año pasado, cuando la cota llegó a los 11,27 metros. Aunque parezca que esa diferencia es ínfima, fue suficiente para que el agua ingresara a zonas densamente pobladas", explicó a El País Alberto Gil, coordinador del Área de Reducción de Riesgos y de Respuestas, de la Agencia Adventista de Desarrollo (ADRA), con amplia experiencia en el tema.

No todas las construcciones alcanzadas por el agua son precarias. "Eso fue algo que observamos en esta crecida. Se vieron afectadas casas muy bien construidas. Los propietarios compraron y edificaron pensando que el agua no les iba a llegar, pero el agua les llegó", agregó Gil.

Los estudios de campo que realizaron técnicos de la entidad religiosa, y que fueron entregados al Comité de Emergencia de Durazno, dan cuenta de que 17 barrios o zonas de la ciudad sufrieron el impacto del desborde del Yi.

"Estamos hablando de unas 65 manzanas con afectación total y otras 93 con afectación parcial, un total de 158 manzanas de cerca de 600 que componen la ciudad. Hay otras 380 cuadras adonde llegó el agua", dijo el coordinador de ADRA.

Ebullición.

Uno de los sectores productivos más afectados, en algunos casos con pérdidas totales, fue el de los ladrilleros.

"Detectamos comercios y algunos talleres, pero en el caso de infraestructura productiva, los más afectados fueron los hornos de ladrillos, algunos con la producción casi pronta para quemar, y zonas de venta de leña y aserraderos", sostuvo el entrevistado.

El lunes 17 de agosto, a las 6:00 de la mañana, se verificó el pico máximo de ascenso de las aguas. Fue el momento de mayor ebullición.

Desde las 3:00 de la mañana hasta las 7:30, se efectuaron 28 traslados de familias desde zonas anegadas por las aguas.

El Comité de Emergencia de Durazno tuvo en tránsito en esas horas un total de 33 vehículos y más de doscientos personas dedicadas al traslado de gente y sus pertenencias.

No se registró ni un solo incidente, ni lesionados.

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