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Resucitan reliquia de Carrasco

La inversión rondará el millón de dólares; la casona será ampliada para sede de un banco.

Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto
Refaccionan chalet de Carrasco. Foto: Fernando Ponzetto

Parecía muy difícil destrabar la situación, pero sucedió. Ya comenzó a recuperarse el chalet ubicado en la calle Arocena y a pasos de la rambla, que se encontraba en ruinas y tuvo por último propietario a un empresario chileno archimillonario.

La casa, proyectada en 1914 y modificada una década después, tiene un grado 4 de protección, es decir, el más alto en la escala aplicada desde 1983. Esa calificación se debe a que encuadra en la lista de inmuebles de Carrasco que "condensan una fuerte representación en la memoria colectiva y pueden actuar como referentes".

También se ha indicado desde la Intendencia de Montevideo que el singular destaque del bien se da porque es "representativo de una tipología urbano-arquitectónica, lo que se aprecia tanto en aspectos organizativos volumétricos o lingüísticos, con particular presencia en lo urbano".

En una nota de El País de abril de 2015 se confirmaba que el emblema arquitectónico estaba bastante comprometido en varios aspectos, y debido a eso se cobraba a su dueño, desde 2012, un impuesto a manera de sanción por tener la vivenda en condiciones de abandono absoluto. Pero en aquel momento no resultaba viable el inicio de un trámite de expropiación ya que el propietario pagaba lo que le correspondía.

Finalmente, cuando el chileno Christoph Schiess accedió a vender el chalet a una sociedad privada volvieron a conectarse los intereses particulares con los públicos. La intermediación de un agente inmobiliario terminó en este caso siendo decisiva para abrir camino a una fórmula que conforma a las partes, incluida la Comisión Especial Permanente de Carrasco y Punta Gorda, que depende de la Intendencia y pretende actuar como elemento catalizador de acciones, buscando la integración del capital privado en la recuperación de construcciones testimoniales.

Cagnoli Arquitectos se halla a cargo de las obras, que no son pocas ni sencillas. La inversión rondará el millón de dólares, y los trabajos cuentan con el apoyo técnico de la restauradora Gabriella Siccardi Pisano.

El Estudio de profesionales había realizado ya hace 15 años otro proyecto para reflotar la casa, en alianza con la inmobiliaria Frechou, pionera en Carrasco en generar ideas tendientes a mantener las condiciones típicas del barrio jardín.

Ricardo Frechou explicó a El País que no es el primer reciclaje de casonas en los que ha participado. Lo hizo, por ejemplo, en la actual sede del Banco Itaú, en la de Siemens de la rambla, o en casas de la calle Schroeder, que también han tenido un destino comercial, con inversiones que oscilan entre los 500.000 dólares y un millón y medio. Frechou hace 48 años que actúa en el negocio inmobiliario en el barrio y se reconoce como "el hincha número uno de Carrasco".

Vaivenes.

Por el año 2000, cuando el chalet de Arocena presentaba un aspecto menos degradado, fue que apareció el plan de Frechou y Cagnoli para recuperarlo. Había inversores, pero todo naufragó por la oposición de vecinos ante la Comisión comunal.

A partir de entonces el padrón pasó a ser tierra de nadie, o mejor dicho: de ocupantes que terminaron provocando un incendio. La techumbre quedó en pésimo estado y el agua de lluvia deterioró los hierros.

Después de un año de contactos con la Comisión de Carrasco, el proyecto resultó aprobado y el próximo residente (arrendatario) en la histórica casona será la sucursal del Scotiabank que hoy está en la propia Arocena, enclavada en la faja de tiendas y restoranes.

El arquitecto Santiago Cagnoli dijo a El País que la actual etapa de intervenciones implica la fachada y volumetría principal (con su arco de entrada y el porche de piedra), la techumbre, unos pisos de mosaicos interiores y un área central muy caracterizada, con una tipología particular en cuanto al hall de distribución.

Se estima que en febrero de 2017 finalizará la recuperación estructural y el reciclaje. Asimismo habrá una ampliación y estacionamiento interior a cielo abierto, en consonancia con el espíritu de avanzar en la calidad urbana y de tránsito de la avenida. La casa tendrá 650 metros cuadrados y un entorno vegetal muy resaltado.

Un acuerdo ineludible antes de los reciclajes.

En 1986, Carrasco y Punta Gorda quedaron afectados como Área Testimonial. Entonces fue creada la Comisión Especial Permanente de los dos barrios. Los propietarios de edificaciones consideradas patrimoniales pasaron a tener el beneficio de las exoneraciones tributarias en la medida que realizaran el mantenimiento edilicio. Al momento de proyectar reciclajes o ampliaciones es imprescindible el acuerdo entre los particulares y la Intendencia. El último plan para recuperar la casa de Arocena llevó un año de tratativas.

CRONOLOGÍA.

Primeros y últimos residentes de la casa.

La inmobiliaria Frechou había vendido en 1977 la Casa Mendizábal (por 70.000 dólares) al alemán Guillermo Schiess, quien residía en Chile desde 1948. Al morir en 1998, la propiedad fue heredada por su hijo Christoph Schiess.

Desde los 80 se sucedieron arrendamientos a las automotoras Hilton y a Zorrilla. En la planta alta, entre otros residentes, estuvo el artista plástico Gustavo "Pollo" Vázquez.

En un estudio de la especialista en conservación y restauración Gabriella Siccardi Pisano se da cuenta de la evolución y características de la casa de la Avenida Arocena 1513, proyectada en 1914 por el arquitecto Félix Elena (que vivía en Buenos Aires), y construida por Foglia y Belloni.

Siccardi apunta que en la casa se dio una mezcla de estilos moriscos o bizantinos como se aprecia en las fotografías de época.

El contrato de construcción firmado por Andrés Mendizábal (inmigrante vasco que llegó a Uruguay en 1870, huyendo del servicio militar obligatorio) y el ingeniero José Foglia se realizó el 18 de marzo de 1914. Este último fue director técnico de las obras del Palacio Legislativo.

El arquitecto Elena sería después quien continuaría las obras del Hotel Casino Carrasco que empezaron los franceses Dunant y Mallet.

La ampliación de la Casa Mendizábal en la década de 1920 no solo cambió la orientación de la entrada, sino el estilo por uno más definido, "con un símil entramado de madera en la fachada como muchas otras casas del barrio, donde se fue creando el paisaje pintoresquita que le da valor al conjunto". Aparecieron entonces buhardillas que le dieron una nueva imagen.

La casona es un ejemplo de la llamada arquitectura para el ocio, que sigue tendencias del siglo XIX en Inglaterra, Francia y Alemania.

El doctor Joaquín Secco Illa fue el segundo propietario de la casa. Vivió allí con su familia desde los años 40. Sus hijos decidieron venderla en 1977.

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