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"La reforma tiene que llegar al consultorio"

Después de ser elegido en las urnas con el 41% de los votos por segunda vez, Julio Trostchansky encarará la dirección del Sindicato Médico del Uruguay con el objetivo de profundizar algunos cambios que comenzaron a delinearse en el último tiempo.

El profesional dice que llegó el momento de que la reforma del sistema de salud llegue a los médicos y a los pacientes; asegura que en salud “hay que dejar de discutir lo obvio”. Y en ese término encierra: que el Hospital de Clínicas necesita una reforma y que la realidad económica de las instituciones no puede generar un enlentecimiento del progreso asistencial del país.

—Fue reelecto como presidente del Sindicato Médico del Uruguay con el 41% de los votos. ¿Cuáles serán sus prioridades para esta nueva etapa?

—La votación convalidó lo que venimos proponiendo, por eso el camino es el de la profundización. Seguir avanzando en el cambio de modelo del trabajo médico con más cargos de alta dedicación. Esto implica que los médicos paulatinamente vayan abandonando el multiempleo y se dediquen en forma preferencial a una institución para lograr fidelidad entre el profesional, el usuario y el centro de salud. Debemos profundizar también en la calidad asistencial y desconcentrar especialistas. Solo el 9% vive al norte del río Negro, lo que habla de una inequidad en su distribución pero también de la cobertura sanitaria.

—¿Qué proyecto está hoy sobre la mesa para lograr esa desconcentración?

—Hay cuatro centros asistenciales que podrían acreditarse en formación de recursos humanos en Tacuarembó, Salto, Colonia y Maldonado. La Facultad está trabajando en eso y entendemos que tiene que ser prioridad, porque hoy el 100% de las especialidades se forman en Montevideo con los problemas que eso nos genera.

—¿Por qué cree que tener más cargos de alta dedicación va a mejorar el acceso a especialistas, un problema que sufren tanto los usuarios del sector público como privado?

—Va a mejorar sin duda porque beneficiará un elemento clave que es la dedicación de los especialistas, que hoy está fragmentada desde el punto de vista de su ejercicio profesional. Un paciente hoy ve un especialista en la urgencia, ingresa al sanatorio y ve a otro y va a la policlínica y ve a otro. Esto se debería resumir a un solo profesional que siga el proceso y es justamente lo que permiten los cargos de alta dedicación. ¿Por qué? Porque implican la redistribución de los especialistas ya existentes. Como hoy los cargos de alta dedicación han establecido un laudo único, da lo mismo si el médico se desempeña en Montevideo o en el interior, en el sector público o el privado, entonces se favorece la redistribución en Montevideo y el interior, pero también entre instituciones. Hay una que tiene 400.000 socios que cuenta con 3 cirujanos de tórax y otra con 150.000 tiene 9. Acá evidentemente hay una mala utilización de los recursos.

—En una reciente reunión con el presidente Tabaré Vázquez tuvieron su anuencia para eliminar tiques y órdenes. ¿Cómo se va a instrumentar?

—El Poder Ejecutivo deberá buscar cómo financiarlo sin generar problemas financieros a las instituciones de salud. Evidentemente hay prioridades. Se me ocurre que los crónicos y los pacientes de bajos recursos serán los primeros en beneficiarse. Cuando nosotros hablamos de eliminar, decimos que hay que eliminar aquellas cosas que obstaculizan el tratamiento correcto de las enfermedades. Hay tiques u órdenes que son moderadores de la sobreutilización asistencial, es decir, si yo elimino los tique de la urgencia, seguramente habría una sobredemanda de la atención allí. Estos casos por supuesto que no están incluidos.

—Se dijo que será progresivo para no romper la estabilidad de las instituciones...

—Sabemos que hay tiques que son financiadores de la estabilidad económica de las instituciones y por eso el horizonte son estos cinco años de gobierno. Creemos que esto debe estar acompañado de un cambio de la gestión de las instituciones que permita el ahorro de determinados conceptos para volcarlos allí. Le planteamos al gobierno que va a tener que generar una modificación de lo que se otorga en cápitas a las instituciones, que ha quedado congelado desde el inicio de la reforma. Por supuesto que sabemos que esto tiene que ser discutido en un marco que incluya la sostenibilidad económica de las instituciones, pero también tiene que ver con la sostenibilidad del modelo de atención y del modelo de gestión, dos de los tres elementos que componen la reforma y que han quedado demorados por una discusión inicial que se prolongó sobre el aspecto financiero y económico de las instituciones.

—¿Cómo ve el sistema hoy?

—La reforma debe llegar al consultorio. Desde el lado del médico, tiene que poder ejercer la profesión de una manera eficiente y segura; desde el lado del paciente, no tiene por qué tener la carga administrativa del sistema. Actualmente hay problemas administrativos que generan un proceso asistencial demorado, no eficiente, a veces inseguro y que no ofrece, en términos de calidad, el mejor resultado. Tenemos casi todos los recursos, tenemos la posibilidad de generar una salud de calidad, pero los diferentes eslabones de la cadena asistencial hoy no están bien encadenados para lograr un proceso asistencial y eso hace que a veces seamos críticos.

—¿Cree que saldrá la reforma del Hospital de Clínicas?

—Va a salir, o sea, va a haber dinero ya sea para reciclar ese edificio, para demoler y hacer uno nuevo, o para montarlo en el Edificio Libertad, que hoy no se sabe qué destino va a tener desde el punto de vista asistencial, pero que tiene una infraestructura hospitalaria ya montada. Esa inversión está condicionada a que sea sustentable en el tiempo, a que sea gobernado de una forma adecuada, es decir, que se pueda gestionar de forma moderna: que no pierda su pata universitaria, que el cogobierno esté vinculado a los planes programáticos pero que la gestión diaria pueda estar a cargo de una dirección ejecutiva.

—¿Cuándo ingresará a la canasta básica la operación laparoscópica de vesícula que prometió Vázquez el primero de marzo?

—No lo tengo claro, pero ese anuncio es una señal de que el tratamiento adecuado para determinada patología tiene que estar dentro de las prestaciones que el mutualismo debe dar. Algunas instituciones lo brindan gratuitamente, otras cobran una sobrecuota muy importante. Y la realidad es que un tema económico de las instituciones no puede generar un enlentecimiento del progreso asistencial del país. En salud no podemos seguir discutiendo lo obvio.

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