LA SITUACIÓN DE LOS EX RECLUSOS DE GUANTÁNAMO

El más "rebelde" de los refugiados se fue a Brasil sin dejar rastros

Vivía solo y el gobierno dice que hacía semanas que no sabía nada de él.

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Diyab hizo huelga de hambre en Guantánamo y reclamó ver a su familia. Foto: V. Molnar

Jihad Ahmad Diyab, uno de los seis refugiados que llegaron a Uruguay en 2014 tras salir de la cárcel de Guantánamo y quizás el que presentó más dificultades para adaptarse al país, se fue hacia Brasil y el gobierno no sabe dónde puede estar. Diyab comienza así una nueva etapa de su novelesca vida. Ya había intentado entrar en ese país en este año pero las autoridades norteñas impidieron su ingreso.

Diyab tiene 44 años y nació en Líbano de padre sirio y de madre argentina y su nacionalidad es siria. Vino a Uruguay en mal estado de salud tras hacer varias huelgas de hambre en Guantánamo para protestar contra su reclusión, que comenzó en 2002. Diyab se mostró renuente a firmar un acuerdo que el gobierno uruguayo le propuso a los refugiados por el cual, a cambio de una partida de dinero, los seis excautivos asumían una serie de compromisos. Nunca trabajó, vivía solo en un apartamento en Montevideo, hizo declaraciones en contra de Estados Unidos e insinuó su simpatía por el grupo fundamentalista Al Qaeda.

Usaba muletas para desplazarse y si bien agradeció al gobierno del expresidente José Mujica la posibilidad de salir de Guantánamo también consideraba que la venida de los refugiados no había sido suficientemente preparada. Mujica, a su vez, dijo que el comportamiento de los refugiados había sido "pésimo" e incluso que había tenido que aceptar "a unos locos" para poder vender naranjas a Estados Unidos, aunque luego relativizó sus dichos. Al día siguiente de llegar, en un gesto fuertemente simbólico, Diyab colgó de la ventana de la casa del barrio Palermo en la que fue alojado por el Pit-Cnt, el mameluco naranja que usó en Guantánamo. También mostró la foto de un hijo suyo que murió en la guerra civil siria. Durante los primeros días casi no salió de la casa y, a diferencia de los otros refugiados, evitaba interactuar con la prensa pese a que domina el inglés. Vestía una larga túnica blanca árabe y solamente se lo podía ver fugazmente a través de la puerta de la casa. Fue el último en irse de la casa del Pit-Cnt y lo hizo en presencia de la exsubsecretaria de Relaciones Exteriores, Belela Herrera. Estuvo brevemente en Buenos Aires pero el gobierno de Argentina le pidió que se fuera.

Christian Mirza, el interlocutor que el gobierno nombró para tratar con los refugiados, dijo a El País que hacía semanas que no tenía contacto con Diyab pese a que a todas las semanas se reúne con el resto. "Él estaba alejado por varias razones. No conversé con él en los últimos tiempos. Él no estaba interesado", dijo Mirza.

"Sería incorrecto decir que huyó. El Uruguay no le puede impedir la salida. Él tenía un título de viaje que es como un pasaporte. Si volviese a Siria, perdería su condición de refugiado pero si vuelve de Brasil a Uruguay no habría ningún problema", explicó Mirza. Diyab estaba intentando que su familia viniese a Uruguay, algo que gestionaba a través de la Cruz Roja Internacional. A su esposa e hijos no los ve desde 2002. Otros refugiados sí lograron que algunos de sus parientes vinieran de visita.

El programa Santo y Seña de Canal 4 informó que Diyab estuvo en el Chuy y que directivos del club Árabe de la localidad le indicaron que no lo podían hospedar. La salida de Diyab fue confirmada por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Su ingreso a Brasil no quedó documentado y no se sabe por dónde entró.

Militar sirio al que EEUU vinculó con Al Qaeda.

Aunque finalmente lo declaró "liberable", Estados Unidos, que capturó a Diyab en Pakistán en abril de 2002, lo consideraba inicialmente vinculado a la red terrorista Al Qaeda.

Diyab integró la Fuerza Área siria hasta 1993, para la que conducía camiones y recibió entrenamiento para manejar armas. Vivió en Arabia Saudita y volvió a Siria, cuyo gobierno lo acusó de actividades terroristas y lo condenó a muerte en ausencia. Su nombre apareció en la agenda de integrantes de la red terrorista, según los servicios de inteligencia estadounidenses. Los servicios de inteligencia creían que era un hábil falsificador de documentos. Tuvo 67 reportes por presunta mala conducta y actitud hostil hacia sus guardias en Guantánamo, donde fue alimentado a la fuerza.

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