Washington Corallo

"El 80% de las ramas de la industria hoy está en caída"

El presidente de la Cámara de Industrias, Washington Corallo, no ve por ahora la luz al final del túnel para el sector manufacturero y su aspiración es que en este año no haya una contracción adicional y más pérdidas de empleos.

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"La apertura de la economía argentina ya se está notando", afirmó. Foto: G. Pérez.

Corallo considera fundamental que se reduzcan ya los costos internos y cuestionó el alza tarifaria de UTE. Su balance de los Consejos de Salarios es mixto. Dice que hubo prudencia pero también acuerdos que ponen en peligro el mantenimiento de los empleos. Entiende que el gobierno no puede pedirle a los industriales congelamiento de precios en la medida en que incrementó las tarifas y hay salarios que siguen subiendo.

—¿Cómo está evolucionando la industria?

—En 2012 se empezaron a ver los primeros signos de debilitamiento. Esos signos de debilitamiento de la actividad industrial, tanto de las manufacturas que son de origen agropecuario como de las manufacturas de origen industrial, se empezaron a partir de una pequeña pérdida de empleo que se fue acentuando en 2014. En ese año francamente entramos en "meseta". En 2015 experimentamos caídas. En 2012 del 100% de sectores que analizamos, 36 o 38% estaban creciendo, 30% estaban estables y después había un 28 o 26% que venían presentando dificultades, cosa que es normal, porque en la economía siempre hay gente a la que le va bien y gente a la que le va regular o mal. El problema es que hoy prácticamente el 80% de las ramas, ya sea para mercado interno o exportación, están en caída. La capacidad instalada de la industria estaba en 69% de aprovechamiento y hoy estamos en 64%. Las horas trabajadas también cayeron. Se perdieron en este año cerca de 12.000 puestos de trabajo. No quiere decir que esa gente no consiga trabajo pero es gente que fue preparada para desarrollar una actividad industrial. De repente termina en una actividad que no es la que le correspondía, con un salario menor. Y lo peor es que no hay ninguna perspectiva de que el 2016 sea mejor.

—¿Por qué?

—Nuestros principales clientes de las manufacturas de origen industrial son Brasil y Argentina. Ya sabemos los problemas que tiene Brasil, está comprando muy poco en Uruguay. Con una devaluación o un deslizamiento del tipo de cambio que ha llevado a 4,06 reales, a los exportadores uruguayos se les hace más difícil acceder a ese mercado. Argentina está con problemas pero puede, a partir del segundo semestre, darnos alguna alegría.

—¿Ya se nota el efecto de la mayor apertura argentina?

—Se está notando. Ya hay gente que ha ido con muestras, ya hay gente que está con pedidos. Argentina cambió y adoptó el Sistema Integrado de Monitoreo de Importaciones. Las licencias automáticas tienen un plazo, entiendo que es de diez días, y las licencias que podrían ser no automáticas tienen un plazo de 20 días. Salvo en aquellos productos que Argentina declaró esenciales, como pueden ser los textiles o juguetes o algún otro sector, está yendo hacia una liberalización, lo cual está haciendo que ya haya muchos industriales que están comenzando a ir allí y están empezando a tener solicitudes de precios. En este escenario nosotros preferimos que el tipo de cambio esté a 13 o 14 en Argentina pero que el industrial uruguayo tenga la chance de ir y vender. Brasil va a estar complicado. Tenemos una Venezuela que era un comprador importante de manufacturas de origen industrial o alimenticios y hoy no solo no está comprando, sino que además está generando problemas a las empresas y al gobierno.

—¿Y el resto de los destinos?

—Estados Unidos nos viene más o menos salvando. Europa está complicada. Rusia, que era una buena compradora de Uruguay, también tuvo una devaluación y problemas internos. China también está teniendo problemas. Esto nos hace asegurar que 2016 no va a ser un año bueno. Lo que nosotros aspiramos es a que por lo menos en 2016 no caiga la actividad más de lo que está cayendo y que las familias no pierdan puestos de trabajo. La recuperación, si viene, lo hará en 2017.

—¿Cree que hay que devaluar la moneda a un ritmo más veloz?

—El deslizamiento del tipo de cambio es una herramienta importante. Hemos visto que en estas últimas semanas el deslizamiento del tipo de cambio en Uruguay ha sido muy bueno pero países similares, con los mismos productos que importamos y exportamos, también han deslizado su tipo de cambio con lo cual esa ventaja prácticamente se torna nula. Nosotros entendíamos que si el gobierno no hubiera hecho ese aumento de UTE en ese porcentaje, o lo hubiera hecho por debajo de la inflación, de a poco se iba desindexando la economía y se iba recuperando la competitividad. Nosotros decimos que no queremos ser los más baratos del Mercosur. Con la estructura que tiene, Uruguay nunca va a ser el más barato del Mercosur pero tampoco queremos ser los más caros. Tenemos que ser el país que logre generar los bienes y los servicios que permitan competir en el mercado interno y en el mercado de exportación.

—¿A cuánto cree que tendría que estar el dólar?

—No importa si el dólar vale 31 o 36 pesos, lo importante es la capacidad de los productos uruguayos para acceder al mercado interno y competir contra productos externos. No se trata solo de tener un buen tipo de cambio, que sí es bienvenido y ojalá que el tipo de cambio se deslice lo razonable para que el país no pierda competitividad. También es importante que los costos internos que se manejan en el país se acompasen a los costos internos que están teniendo otros países. Los países buscan apoyar a sus agentes económicos por la vía de rebajas de las tarifas en las que ellos pueden intervenir, ya sea por vía de mejoras en el tipo de devolución de impuestos o en los aportes que hacen las empresas al Estado.

—No parece haber margen fiscal para esas medidas.

—No hay duda. Pero el gobierno de cualquier manera debe pagar seguro de paro. En Italia permiten que las empresas no manden gente al seguro de paro en la medida en que les condonan provisoriamente sus aportes al sistema de previsión o les dan alguna facilidad. Esto no es una solución estructural, esto quiere decir que hasta que pase la tormenta bajamos la vela. Hay medidas que no le cuestan dinero al Estado. Cuando se ven señales positivas los agentes económicos se contagian de esa buena onda. Si las empresas no tienen margen para reinvertir, Uruguay no tiene condiciones de competir. Y solo con el mercado interno nosotros no crecemos.

Se equilibró un poco la relación con sindicatos

Corallo cree que se ha avanzado algo en el camino a un mayor equilibrio en la correlación de fuerzas entre sindicatos y empresas. "Si lo tuviera que graficar en una escala del uno al diez, donde cinco es neutro, hace un año y medio atrás estábamos en ocho a favor de los sindicatos. Ahora hemos visto algunas actitudes positivas, yo entiendo que la balanza que antes estaba en ocho, hoy estamos en un 6,5. Está habiendo una mayor apertura al diálogo. No quiere decir que no siga habiendo actores que sigan apretando fuera de lo que es la capacidad de los sectores productivos", sostuvo.

Las gremiales no descartan volver a plantear una queja ante la Organización Internacional del Trabajo por el marco legal de la negociación salarial tripartita pero no se apresurarán. "El ministro de Trabajo (Ernesto Murro) nos presentó una serie de notas con posibles cambios (a la normativa) que se están estudiando. Estamos en enero y muchos de los actores técnicos están de licencia. La semana que viene se estudiará. Si hay que volver a presentarla, se presentará. Lo bueno de esto es que las cámaras, en un gesto que no era usual, le dimos el apoyo al gobierno y firmamos junto con el Pit-Cnt la suspensión de la queja por este año. Esperemos que los actores sindicales y del gobierno lo aprecien. El país es un barco en el que estamos todos juntos", explicó.

Dos son los puntos clave de reivindicación para las cámaras

"Nosotros entendemos que la medida de ocupación no es una extensión del derecho de huelga. Planteamos que las negociaciones sean bipartitas entre empresas y sindicatos y si hay un punto que no cierra, se pida el apoyo de la tercera parte, el Estado, o sea que ambas partes lo pidan como árbitro", señaló.

Acuerdos de precios: no existe el marco para que se replanteen

—¿Hay margen para volver a los acuerdos de precios?=

—No estamos conversando absolutamente nada.

—¿Dieron resultado?

—Yo personalmente me siento orgulloso de haber apoyado el combate a la inflación. Pero tampoco podemos pedirle a la industria que por salvar el puesto de trabajo de una persona generemos el cierre de otra empresa. Las empresas no hacemos magia, somos tomadoras de costos, esos costos hay que trasladarlos de alguna manera. El concepto real de una congelación de precios es también congelación de precios, tarifas y salarios. Nosotros no subiríamos pero tampoco sube el gobierno las tarifas ni subirían los sueldos. No se puede pedir más que el esfuerzo que hizo la industria de congelar precios si después viene el deslizamiento del tipo de cambio y convenios salariales que distorsionan la realidad.

—¿El gobierno volvió a contactarlos para evaluar más acuerdos?

—No se está conversando porque el propio gobierno tiene sentido común como para decir "hemos subido todas las tarifas, no podemos pedir acuerdos de precios".

—¿Cómo evalúa la ronda salarial?

—No ha sido todo lo feliz que uno desearía pero somos conscientes que algunos sectores lograron negociar condiciones que permiten garantizar el empleo. En otros sectores fue un empate y en otros hubo acuerdos que pueden hacer peligrar la continuidad de puestos de trabajo.

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