MARCOS OTHEGUY

"Se pudo ser más austero; pero no hubo derroche en Ancap"

El senador que decidió abrir una nueva corriente dentro de la lista 711, defendió la gestión realizada por el vicepresidente Raúl Sendic en Ancap, aunque reconoció que “hubo gastos excesivos” como la fiesta de inauguración de la planta desulfurizadora en la que se gastaron US$ 370.000.

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Marcos Otheguy. Foto: Fernando Ponzetto

De todos modos, defendió las inversiones realizas en Ancap y consideró que “van a ir encontrando el punto de equilibrio”. Con su nueva corriente dentro de la 711, pretende enfrentar las críticas sobre la gestión en Ancap y explicar lo realizado.

—¿Hay cierto desgaste de parte del gobierno?

Creo que lo que está faltando es instalar un relato de parte del Frente Amplio. El Uruguay puede demostrar hoy un conjunto de indicadores, en lo económico y en calidad de la democracia, que muy pocos países pueden estar mostrando. La oposición plantea que el camino alternativo puede ser más exitoso. El discurso es muy similar al que planteó (Mauricio) Macri en Argentina y (Michel) Temer para Brasil y los resultados están a la vista. La oposición ha celebrado el triunfo de Macri en la Argentina y la caída de Dilma Rousseff. Las consecuencias de estos modelos es que no terminan de estabilizar la economía y provocan una enorme conflictividad social porque implican un retroceso en un montón de avances.

—Hoy en día la financiación de los partidos políticos es un tema de debate. ¿Cómo sabemos que en Uruguay no sucede lo que está pasando en Brasil con las coimas a políticos?

—Claramente no. Uno de los diferenciales que Uruguay por cierto tiene se relaciona con la calidad de su democracia. Eso no quiere decir que no tengamos que estar alertas a no tener este tipo de flagelos que uno está viendo que le hacen mucho mal a la democracia. Por lo tanto Uruguay se tiene que anticipar a eso. Hay dos cosas que le están haciendo muy mal a la sociedad en estos tiempos. Una es la política mezclada con los negocios y la otra es ver la política como espectáculo. La política es demasiado seria, demasiado importante para hacerla parecer un espectáculo; cuando uno habla de política habla de proyectos que presenta a la sociedad (...) Si la política se reduce al espectáculo, pierde el alma.

—¿Reconoce que el FA tiene problemas de gestión?

—Cuando uno analiza la gestión de un Estado siempre va a encontrar inconsistencias y cosas a ser mejoradas, pero si uno mide la gestión por el resultado de las políticas uno tiene que afirmar que ha habido mejoras notorias en áreas estratégicas del Estado.

—A Ancap se la relaciona con mala gestión del Frente.

—Sí, claramente eso es lo que ha generado probablemente la mayor distorsión del debate sobre la gestión pública y sobre las empresas públicas en estos años. Claramente se puso el foco en Ancap, para tratar de instalar estos temas de gestión y no solo de gestión, inclusive de irregularidades y de ilicitudes. El informe final del Frente Amplio dio cuenta que tenemos total tranquilidad de que no se ha cometido ningún tipo de ilícito. Estamos muy tranquilos con el tema que está hoy en la órbita judicial y será la Justicia la que termine en última instancia de saldar esta polémica. Con respecto a la gestión, a veces se confunde al decir que haber hecho la desulfurizadora o las inversiones en ALUR es un problema de gestión. Nosotros estamos convencidos de que había que hacer las inversiones en ALUR, había que desarrollar en el país los biocombustibles. Arrancamos muy tarde, tuvimos que hacer un montón de inversiones en un corto período de tiempo porque durante muchísimos años no se invirtió y no se tuvo visión estratégica (...) Estamos convencidos de que esas inversiones eran necesarias y esos puntos de equilibrio se van a ir encontrando. De hecho, Ancap hoy es una empresa que no está dando déficit e inclusive está teniendo superávit.

—¿No se derrochó dinero como se dice?

Yo creo que hubo gastos excesivos y la fiesta es claramente uno. Si uno lo mira hoy con el diario del lunes, se puede ser mucho más racional o austero. Pero no se puede decir que hubo derroche, siempre hay margen para racionalizar.

—El Partido Nacional decidió la ampliación de la denuncia de ALUR por pagos en negro a cañeros. ¿Correspondía esto?

Me llama la atención porque esto ya había saltado en la comisión investigadora. Por lo tanto lo que veo más que nada es un acto de oportunismo para agregar un elemento más con respecto a la causa de Ancap.

—¿Corresponde el pago?

El pago corresponde, lo que probablemente corresponda es que después que ese pago tenga cierta continuidad en el tiempo tenga que tener aportes sociales, sin duda.

—El Frente Líber Seregni presentó un proyecto de ley para evitar que se usen las empresas públicas como trampolín electoral. ¿Está de acuerdo?

Tengo noticias del proyecto, pero no lo he leído. No creo que las empresas públicas sean trampolín de carrera política o de liderazgo político. Estoy convencido que las carreras políticas discurren por otros caminos y no por el haber ocupado un sillón en un ministerio o una empresa.

—¿No pasó con Sendic esto?

Creo que Sendic fue adquiriendo notoriedad a través del desempeño de algunas funciones de gobierno. Pero consolidó su liderazgo desde el momento en que salió de Ancap a hacer política y recorrió el país en una campaña pueblo a pueblo.

—¿Cómo está hoy el liderazgo de Sendic?

Es notorio que ha habido un daño importante a la imagen de Raúl, porque ha habido una campaña sistemática contra Sendic. Claramente la oposición identificó a Raúl como una de las principales figuras de recambio dentro de la izquierda y dentro del Frente, en un momento donde era bastante claro que la agenda del recambio generacional iba a estar presente en el proyecto de izquierda. Pero estamos convencidos de que se puede revertir el daño haciendo política. Es claro que hay que cerrar temas, que se cierre la causa Ancap, porque en la medida que está abierta genera una nebulosa con elementos totalmente inexactos o falsos.

—¿No lo ve como un "cadáver político" como dijo el abogado de Sendic, Gumer Pérez?

No, no. Creo que es un disparate afirmar eso. Eso no lo defino yo, lo define la gente. No lo define Raúl Sendic, ni los politólogos que opinen sobre el tema.

—¿Quedó desdibujada la lista 711?

Es claro que toda esta campaña nos afectó y no supimos reaccionar a tiempo. Buscamos dentro de la 711 retomar con fuerza estas señas de identidad que nos permitieran salir hacia afuera y hacer un relanzamiento. Hoy entendemos que el camino es otro y por eso hay un colectivo de compañeros que nos retiramos de la 711 y que estamos armando una nueva corriente donde estoy yo con otros compañeros (...) Pensamos que el mejor formato ya no es hablar de Compromiso 711 como una organización, sino construir un espacio y que esté conformado por distintas corrientes. Nuestra intención es que sea una puerta de entrada no solo para reconvocar a gente que se fue, sino para captar a nuevos militantes. Somos conscientes de que hay muchas cosas para clarificar, porque hay mucha confusión con respecto al tema Ancap.

—¿Apuntan a encarar al problema entonces?

Sí. Y no a ocultarlo. Salir a debatir qué se quiso hacer en Ancap. Reconocer los errores, pero tener en claro cuál era el objetivo más estratégico.

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