REFUGIADOS DE GUANTÁNAMO

Prohibida la difusión de imágenes de Diyab preso

La Justicia de EE.UU. lo decidió así por razones de seguridad.

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Fue por las fotos donde era alimentado a la fuerza. Foto: EFE

Las imágenes que mostraban la alimentación a la fuerza de Jijad Diyab, el refugiado sirio que llegó a Uruguay desde Guantánamo en 2014, nunca se verán. Así lo dispuso un tribunal estadounidense. Diyab realizó múltiples huelgas de hambre durante su cautiverio que se extendió de 2002 a 2014, y militares estadounidenses lo alimentaron a la fuerza reiteradas veces para evitar que muriera. La resolución judicial no es apelable.

Jon Eisenberg, el abogado estadounidense que representó a Diyab en el reclamo a las autoridades estadounidenses de que esa imágenes fueran exhibidas (el pedido también fue realizado por varios medios de comunicación), explicó a El País que la resolución judicial adoptada el viernes pasado no tuvo el consenso total de los jueces, pero explicó que "la principal razón de la decisión es que el tribunal debía tomar en cuenta la preocupación de los militares de que la difusión pública de las imágenes podría facilitar la resistencia de los detenidos a ser retirados de sus celdas y ser alimentados a la fuerza". Según Eisenberg, los jueces "también entendieron que se podría alentar la violencia antiestadounidense en otros países". En primera instancia la jueza Gladys Kessler había accedido al reclamo de Diyab quien, por otra parte, ha realizado también prolongados ayunos en Uruguay.

Diyab es, claramente, el refugiado de Guantánamo que ha presentado más dificultades para adaptarse a Uruguay y de hecho ha intentando salir del país sin éxito.

El gobierno ordenó filmar la alimentación a la fuerza del cautivo para utilizar esas filmaciones en las tareas de entrenamiento de los guardias de la cárcel de Guantánamo y las catalogó de "secretas". Entendió que su difusión podía afectar "seriamente" la seguridad nacional.

Un total de 16 medios de comunicación, amparándose en la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos, pidieron su difusión. En octubre de 2014, un tribunal de distrito accedió al pedido, aunque condicionándolo a la edición de las imágenes para que con ellas no se pudiera identificar a personal militar.

La decisión del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia entiende que no se puede sostener que se deban divulgar las imágenes y recuerda que corresponde al presidente de Estados Unidos como cabeza del Poder Ejecutivo y comandante en jefe clasificar la información y controlar el acceso a información que se vincule a la seguridad nacional.

"Incluso si los querellantes tuvieran un derecho de acceso bajo la Quinta Enmienda, aún así revertiríamos la decisión de la corte de distrito. Su fallo en el sentido que el gobierno no logró mostrar una "probabilidad sustancial" de daño a un valor más importante, fue un claro error", dice la decisión judicial. Los jueces entienden que los militantes jihadistas podrían estudiar con tiempo las técnicas de los militares estadounidenses para detectar en ellas errores no identificables con descripciones escritas o narraciones de quienes las hayan sufrido.

Guantánamo como un arma de propaganda

Los jueces recuerdan que los guardias de Guantánamo han sido pateados, empujados, golpeados y mordidos por algunos de los detenidos que incluso les han arrojado heces y orina.

"No hace falta decir que el tribunal de distrito no tiene una experiencia cotidiana con las personas que están detenidas en Guantánamo y no tiene un conocimiento especial de su forma de pensar. El almirante Butler sí lo tiene", dicen los magistrados. Se referían al almirante Richard Butler, comandante de Guantánamo, que había desaconsejado la difusión de las imágenes de Diyab recibiendo alimentos a la fuerza.

"Las imágenes son más provocativas que las descripciones verbales o escritas. Los extremistas han utilizado imágenes de Guantánamo en su propaganda. Por ejemplo, el Estado Islámico decapitó periodistas estadounidenses con mamelucos naranjas comúnmente asociados con los detenidos de Guantánamo", recuerdan los jueces. Antes de que fuera asesinado por militantes del Estado Islámico que lo habían capturado, el periodista Steven Sotloff debió mencionar como razón de su muerte la actuación estadounidense en la cárcel de la base de Guantánamo.

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