enfermeros dicen que la confesión fue bajo presión y malas recomendaciones

Un proceso basado en "rumores"

La falta de pruebas contundentes fue la razón para que la jueza Dolores Sánchez decidiera ayer dejar en libertad a los dos enfermeros acusados en 2012 de asesinar a 15 pacientes del Hospital Maciel y la Asociación Española.

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Uno de los enfermeros procesados en 2012 que ayer recuperó la libertar junto a Marcelo Pereira.

El fiscal del caso en 2012, Gilberto Rodríguez, pidió condenas de 16 y 14 años de prisión. El fiscal entendió en ese momento que si bien las pericias forenses determinaron que el accionar de los enfermeros no fue lo que terminó con la vida de los pacientes, las acciones realizadas por los profesionales igualmente constituyen un delito.

El principal argumento que se manejó para su culpabilidad fue la propia confesión de los acusados, confesión que fue luego retractada.

El enfermero Ariel Acevedo negó en abril de 2013, tras un año de prisión, su confesión inicial. Dijo que admitió los homicidios por consejo de su anterior abogada ante las pruebas que en ese momento había en su contra, y le aseguró que lograría un procesamiento sin prisión o, en el peor de los casos, que lo enviaran a una chacra policial. También dijo que recibió presiones de la Policía para confesar las muertes.

Según su abogada, además, el enfermero o mató a las "Trillizas de Oro" o asesinó a la misma persona tres veces, ya que el acusado había reconocido a la misma persona en tres fotografías diferentes.

Marcelo Pereira, el otro enfermero, dijo que confesó los supuestos crímenes bajo presión. Dijo que le advirtieron que su esposa había sido detenida y que solo dejarían que la viera si confesaba. Afirmó que mantuvo esa postura porque no sabía cuál era el destino de su esposa.

Confesión no prueba.

La jueza Dolores Sánchez sostiene que la confesión realizada por un sospechoso de un delito carece de valor decisivo. Recordó, además, que esta debe realizarse en un marco de libertad y sanidad mental.

"El hecho confesado ha de ser verosímil, coherente y concordante con los otros medios de prueba, acreditado por otros medios de prueba", escribió la jueza Dolores Sánchez en su sentencia.

Recuerda el caso de una mujer que afirmaba haber asesinado a su hijo recién nacido. La mujer, convencida, repetía ser la asesina una y otra vez. Sin embargo, los expertos pudieron confirmar que la bebé había nacido muerta. En este caso, los hechos comprobados se contraponían con la confesión.

Y en el caso de los enfermeros son varias las pruebas que contradicen lo que afirmaron ellos mismos en primera instancia.

Los informes médicos elaborados por los peritos forenses Hugo Rodríguez, Domingo Mederos y Domingo Perona concluyeron que en ninguna de las muertes que se les imputaron a los enfermeros hay evidencia de su accionar delictivo. Los expertos también señalaron que eran fallecimientos "esperables y en algunos casos inevitables en el breve plazo".

Se agrega en la sentencia que la morfina, en caso de haberse administrado (cosa de la que no hay evidencia), no puede llegar a provocar la muerte por sí sola. Y el aire en el sistema sanguíneo, lo que confesó Ariel Acevedo haber suministrado, solo provoca descompensación suministrado en muy grandes cantidades.

Además, se pudo comprobar que Pereira ni siquiera se encontraba en el Hospital Maciel el día del fallecimiento de una de las pacientes y, en el caso de otra, había llegado una hora antes del fallecimiento y los tiempos no cierran.

En un momento se manejó también como prueba el envío de un SMS entre los enfermeros. En el SMS se manejaba el término "limpieza". Sin embargo, en la sentencia se aclara que este término es utilizado en la religión umbandista que profesa Acevedo.

Otra de las "pruebas" más fuertes que se manejaron fueron los "rumores". Según personal de la salud, existían comentarios sobre supuestos crímenes. Sin embargo, los testimonios arrojaron que muchos de estos surgían de "humoradas".

Por otro lado, una fuente de la investigación dijo a El País que la confesión primera de los dos enfermeros fue contundente y no dejó lugar a dudas. Además, dijo que esta no era la única prueba para enviarlos a prisión.

Por eso, espera que la fiscal Mónica Ferrero apele la sentencia de Sánchez.

Caso de los nfermeros: fallo libera a los dos procesados

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