Uruguayos pasaron largas horas para comprar las entradas

La primera avalancha Stone

Miles de "rolingas" uruguayos desbordaron desde el viernes por la noche las calles de Punta Carretas tras una entrada para el concierto que tendrá lugar el 16 de febrero en el Estadio Centenario.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Tras esperar durante muchos horas, fanáticos muestran el logro de su esfuerzo. Foto: F. Ponzetto

La de ayer, fue la preventa exclusiva para los clientes del Banco Santander, auspiciante del show. La colocación se hizo desde las 10.00 en el local ubicado en la calle Solano García, al lado del Punta Carretas Shopping.

La cola llegó a la Rambla y cubrió varias cuadras, se hizo muy lenta, la mayoría debió esperar entre 10 y 11 horas. La encargada de marketing de la organización, Carolina Brause, afirmó que la velocidad promedio de la cola fue de 70 metros cada dos horas.

La preventa no colocará las 63.000 localidades dispuestas para el concierto, si se venden todas las destinadas a los clientes del auspiciante, de inmediato se abrirá la venta en general.

Brause prefirió no manejar cifras concretas sobre la cantidad de entradas colocadas. No obstante, mencionó que algunos de los sectores del estadio podrían ser colocados durante esta primera etapa de ventas, dependiendo de la demanda,.

Cada comprador puede adquirir hasta 10 entradas.

Mientras tanto, anoche aparecieron los primeros revendedores. El sitio ticketbis.com.uy ofrecía entradas a precios insólitos.

Una tipo "campo sin numerar" cotiza entre $ 9.470 y $ 69.871 cuando todavía se consiguen en el mercado legal a $ 2.350. En Uruguay la reventa de entradas está prohibida por la ley Nº 18.103.

Pasión.

La banda británica tiene 52 años de existencia y tiene muchos seguidores uruguayos desde los primeros tiempos.

A su vez, las nuevas generaciones se han ido sumando sin parar y eso se notó en las extensas colas de ayer, una jornada en la que el sol y la larga espera hicieron estragos en los fanáticos.

Los previsores llevaron sillas playeras, sombreros, filtro solar y libros para pasar la tarde.

A las 11:00 algunos de los potenciales compradores salieron a buscar agua y volvieron con jugos.

La estación de servicio de la zona ya había agotado su stock de agua y los clientes debieron optar por otras bebidas.

Otros aprovechaban para hacer uso del baño de la estación. Uno de ellos fue Mario, de 54 años, que llegó a las 8:15. En el baño también tuvo que esperar un rato. “Hoy es el día de hacer colas para todo”, afirmó.

La seguridad estuvo a cargo de tres empresas especializadas junto a personal de apoyo.

En la mañana hubo algunos incidentes menores, según se pudo confirmar. Un automovilista recibió un “pucho” en el pecho desde la fila mientras conducía y salió a buscar al responsable. Tuvo que intervenir la seguridad.

Más tarde, un cuidacoches se desacató y amenazó a varias personas con un cuchillo. Rápidamente fue detenido y el caso quedó en manos de la Policía.

En tanto, desde las redes sociales muchos internautas se quejaban por tener que ir a comprar las entradas a un “lugar físico” en vez de comprarlas por los sistemas virtuales.

Otros se quejaban por el precio de las entradas y especulaban con los costos de ver el show en alguno de los países de la región donde completarán la gira. En ese sentido, la variante a ser tenida en cuenta, según los entendidos, es el valor del “dólar blue” en Argentina, teniendo en cuenta que los Stones tendrán tres fechas en ese país antes de aterrizar en suelo uruguayo y que hay que comprar con tiempo las entradas.

Sobre las 16:00 la organización resolvió cortar la cola y anunció a los compradores más atrasados que deberán pasar por el local de Punta Carretas hoy desde las 10:00.

“¿Me estás diciendo que para guardar mi lugar tengo que quedarme a dormir acá?”, preguntó nervioso un joven a una promotora. “No, le estoy diciendo que mañana va a estar abierto el local con los mismos detalles que hoy. Si usted quiere quedarse, puede hacerlo”, respondió. Y el joven anunció que acampará toda la noche frente al Punta Carretas Shopping.

La organización del espectáculo prevé que en esta jornada se coloquen entradas entre las 10:00 y las 22:00.

En el interior.

La preventa se llevó a cabo en todos los departamentos en los que el Santander posee sucursales: Artigas, Canelones, Cerro Largo, Colonia, Durazno, Maldonado, Paysandú, Salto, San José, Soriano y Tacuarembó, en los locales de Redpagos y Red UTS.

Muchos de los “rolingas” que estaban haciendo cola ayer se acordaron de sus amigos del interior. “Llamé a un amigo que vive en Melo y me contó que estaba entrando a comprar su entrada, aproveché y le pedí que me comprara tres. Zafé de hacer toda la cola”, afirmó Jorge que ya tenía más de tres horas bajo el sol.

En Punta del Este también se pudo ver grupos de fanáticos hacer cola frente a un cambio local para asegurar su entrada.

Los clientes VIP del banco tenían la oportunidad de conseguir su entrada en un lugar preferencial instalado en el Centro Select de la calle Blanes Viale. Allí también hubo que esperar hasta dos horas, según datos de la organización.

Fanáticos.

Guillermo Lockhart, el conductor de televisión, acordó con su pareja hacer dos turnos. Ella madrugó, llegó sobre las 7:00 y él apareció un poco más tarde. A las 17:00 de ayer todavía estaba esperando pero ya estaba un poco más cerca.

Mario, Eduardo y Juan Carlos amigos desde el colegio. Pasan los 60 y los tres escuchan “buena música”. Difieren en su fanatismo. Mario y Eduardo son “beatlemaníacos” y Juan Carlos es más “rolinga”.

“Esto es como Peñarol y Nacional pero en la buena música”, dice Mario. Sin embargo, el grupo estuvo presente en el primer concierto en Montevideo de Paul Mc Cartney y estarán juntos verá a “sus majestades satánicas” en febero.

Estela tiene 59 años y está muy emocionada con la llegada de su banda favorita. Tuvo suerte, llegó minutos antes que cortaran la cola. Sabe que tendrá que esperar hasta la madrugada para tener su entrada.

“No sé si volverán algún día y si yo estaré para verlos. Son de la época en que yo salía a bailar. A mí me gustaban ellos y los Creedence. No escuchaba a The Beatles”, contó Estela.

Junto a ella estaban su hijo y su nuera, una joven que hace poco sufrió un ACV y está en plena etapa de recuperación. Llevaba bastones y en ese momento estaba a la sombre pero le esperaban varias cuadras bajo el sol.

Alicia es fanática de los Stones y no se quería perder por nada del mundo el concierto. Escuchó que la venta de entradas comenzaba a las 10.00 y llegó puntual. Nunca pensó que la cola sería tan larga.

Sobre las 16:00, cuando había pasado la rambla y estaba sobre Bolívar Baliños, la espera y el sol le jugaron en contra y se sintió mal. La mujer quedó en el piso con dificultades para respirar. Sentía taquicardia y hormigueo en las manos. Sus compañeros de fila la ayudaron.

En determinado momento la fila se movió. Los otros “rolingas” la tomaron del brazo y la llevaron hasta los escalones de un bar. Le dijeron que se quedara allí, que avisara si precisaba algo y se fueron. Al final vino un patrullero y la auxilió.

“Me quedo sin entrada. ¿Qué voy a hacer”, se preguntaba la mujer mientras recibía ayuda.

SABER MÁS

Buscando la certeza de cumplir un viejo sueño

Tener la certeza de ver en vivo y en Montevideo a los Rolling Stones vale la pena. La oportunidad histórica comienza a materializarse en las entradas para el concierto del 16 de febrero. Ese fue el disparador para que miles de personas permanecieran largas horas al sol. Algunos pasaron toda la noche a la espera que se abriera el local. Tras llegar al punto de ventas muchos de los compradores salían festejando como si fuera un gol en un partido de fútbol. Para la enorme mayoría será la primera vez que pueden ver a sus ídolos de toda la vida.

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