CONMOCIÓN EN LA ZONA DEL PRADO

Primer desalojo de la casa presidencial por amenaza

Nadie se adjudicó llamado al 911 por la supuesta bomba

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Ayer se ordenó por primera vez el desalojo del personal por amenza de bomba. Foto: M. Bonjour

Una falsa amenaza de bomba sacudió ayer al mediodía la habitual tranquilidad de la residencia oficial del Prado, que debió ser evacuada, un episodio que no registra antecedentes en el país. La amenaza fue, además de falsa, doble, porque además de la residencia oficial se alertó de una segunda supuesta bomba en el colegio San Pablo, contiguo a la residencia presidencial.

Ninguna persona o grupo se atribuyó la llamada, contaron a El País fuentes oficiales.

Al momento de recibirse la llamada al número 911 de emergencias, el presidente Tabaré Vázquez no se encontraba en el lugar ya que habitualmente trabaja en sus oficinas de la Torre Ejecutiva.

Ni desde Presidencia ni desde los organismos de seguridad involucrados en el operativo (Ejército y Bomberos) se dio mayor información. Por ejemplo, no se sabe con precisión cuánta gente había en la residencia del Prado cuando quince minutos antes del mediodía se produjo la alarma.

En el llamado se avisó que había una bomba en la añosa residencia de tres plantas, que tiene comodidades para vivir y algunas oficinas. El presidente Vázquez y su familia no residen allí sino en su casa particular.

Se informó que ni Bomberos ni el Ejército hallaron ningún aparato o paquete sospechoso en el lugar varias horas después de comenzar la inspección.

La última actividad oficial del presidente en la residencia tuvo lugar el jueves cuando recibió a los integrantes del Secretariado del Frente Amplio y analizaron el ajuste fiscal.

A fines de febrero estuvo en el lugar el presidente de Francia Francois Hollande, en visita oficial a Vázquez.

La residencia de los presidentes uruguayos es una edificación de estilo clásico, construida en 1908 para habitación de la familia Lerena de Fein y a cuyo frente estuvo el arquitecto Juan María Aubriot. Décadas más tarde, cuando el inmueble pasó a ser patrimonio del Estado, se encomendó una reforma al arquitecto Juan Scasso. A sus espaldas se encuentra el Jardín Botánico Profesor Atilio Lombardo.

En 1925, Luis Batlle Berres y Matilde Ibáñez se conocieron paseando frente a esta residencia. Poco después se casaron. En 1947 Luis Batlle Berres ya era presidente, y a sugerencia de su esposa eligieron esta mansión. Fue entonces que le encomendaron las reformas al arquitecto Scasso.

Desde aquel año fue la casa de varios presidentes además de Batlle Berres, como Andrés Martínez Trueba, Jorge Pacheco Areco, Juan María Bordaberry, Aparicio Méndez, el dictador Gregorio Álvarez, Julio María Sanguinetti en dos ocasiones, Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle, quien tiene la particularidad de haber vivido allí cuando niño y adolescente por ser hijo de Batlle Berres.

Las amenazas suelen ser bastante frecuentes, pero nunca antes se ordenó el desalojo. Por ejemplo, en la primera Presidencia de Sanguinetti (1985-1990) se recibían hasta más de una amenaza por día, recordaron a El País fuentes políticas.

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