FÁBRICA SIGUE PARADA

Preocupa al sindicato silencio de Fanapel

Al sindicato de Fanapel le preocupa el silencio de la empresa respecto a si la fábrica, parada hace varias semanas, retomará la actividad. Hoy habrá otra reunión en el Ministerio de Trabajo, pero el sindicato no tiene indicios de reapertura, dijo a El País su presidente, Marcelo Olaverry.

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La planta no produce desde el 23 de diciembre. Foto: Archivo El País

Si se tomara ya la decisión de reiniciar la actividad, el funcionamiento normal recién podría darse a partir de marzo porque se requieren veinte días mínimo para poner a punto la maquinaria, advirtió. El mantenimiento de la caldera ha continuado, pero el sindicato desconoce la situación con otros equipos. Tampoco sa-be si la empresa aceptará la rebaja en la tarifa eléctrica que ofreció UTE de 25% y las propuestas del gobierno de subir los reintegros a sus exportaciones.

De los 260 trabajadores de Fanapel, unos 190 cumplían funciones desde hace más de una década. Olaverry es trabajador de Fanapel hace 21 años y otros empleados llevan tres décadas en sus puestos. Los salarios promedio de la plantilla de Fanapel rondan los $ 26.000. "No son $ 41.000 como dijo la empresa en el Parlamento", aclaró. Además, el sindicato sostiene que se ha reducido la masa salarial en la empresa en los últimos tres años. Olaverry dijo también que, además de problemas de costos, Fanapel "tiene problemas de gerenciamiento que llevaron a un decaimiento importante en las condiciones de la fábrica (...) Queremos que venga el Poder Ejecutivo a Juan Lacaze a que diga a dónde va Juan Lacaze", señaló Olaverry.

La empresa argumenta que la caída en sus ventas a Argentina de papel de impresión, como consecuencia de la competencia fundamentalmente asiática y los altos costos de la energía que utiliza, complicaron su situación. El accionista mayoritario de Fanapel es el grupo argentino Tapebicuá.

El sindicato quedó muy conforme con la movilización que impulsó el mes pasado en Juan Lacaze en la que participaron 2.500 de los 14.000 habitantes para defender la fábrica, que es la principal fuente de trabajo allí. La localidad ya se había visto golpeada por el cierre de la textil Agolan, que sucedió a Campomar.

Por el momento, Fanapel está al día con el pago de sus créditos laborales y tiene todavía tiempo para cumplir con el pago de licencias, reconoció Olaverry. El sindicato se reunió con legisladores oficialistas para que contribuyan a la búsqueda de una salida para la fábrica. También la junta departamental coloniense está buscando una solución para Fanapel, una empresa que fue fundada en el siglo XIX.

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