VANDALISMO CALLEJERO EN MONTEVIDEO

"Políticos no respetan el arte"

Distancia entre la “cultura del grafiti artístico” y las pintadas que generan “polución visual”.

Hace 10 años que el grafitero Conde sale a pintar Montevideo. Prefiere espacios amplios y un spray como pincel y las paredes de la Ciudad Vieja por lienzo. Estudia en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de la República y muestra sus obras en su muro de Facebook.

Durante un tiempo busca un lugar propicio, analiza sus condiciones físicas y luego realiza un diseño acorde con el espacio y su entorno.

Asegura que se siente parte de la cultura "hip-hop" y que simplemente busca expresarse.

"Yo soy grafitero, un artista del grafiti, me puedo pasar un día pintando, me tomo un tiempo para el diseño. Pertenezco a una cultura mundial", señaló Conde a El País.

Para pintar una pared "pequeña o mediana" puede tener un costo en materiales de entre $ 2.500 y $ 3.000, aseguró. Cada lata de pintura (spray) vale algo más de $ 200. Cuando el mural es más grande la inversión puede ser de entre $ 15.000 y $ 30.000.

En el rubro callejero no hay mecenas ni auspiciantes y los costos son absorbidos por el ejecutante. No obstante, una empresa instalada sobre 18 de Julio contrató a un grafitero para pintar su cortina metálica en el entendido de que, en el código de los artistas callejeros, no vendrá alguien más a "estropear" la obra con otro dibujo.

Conde prefiere no dar a conocer su identidad personal y dice que en algunos casos fue corrido por la Policía a partir de denuncias de los vecinos pero nunca estuvo detenido.

El grafitero asegura que "son los políticos quienes menos respetan" su trabajo. "Vienen, tapan todo con cal y ponen sus letras; los de los cuadros de fútbol actúan parecido", dice.

En ocasiones ha tenido que enfrentarse con los dueños de las paredes que pinta. "De alguna forma los convencemos mostrándoles los diseños que vamos a realizar", explicó.

Aclaró que prefiere no preguntar a los propietarios y si le ofrecen algún muro, lo pinta.

Agresión.

En la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) separan el grafiti "artístico" que "tiene arte y un sentido cultural comunicacional", de aquellos que "se superponen unos sobre otros y van escribiendo por escribir y destrozando elementos", según explicó el presidente de la SAU, Juan Articardi. "Esa superposición genera mensajes distorsivos y provoca más ruido que comunicación", afirmó.

Articardi aseguró que esa forma de "polución visual" configura "en gran medida una agresión" para quienes diseñan los edificios, y llamó a tomar medidas para proteger "los monumentos, los edificios públicos y las grandes avenidas".

El arquitecto aseguró que el fenómeno podría verse reducido en lugares "bien iluminados o con presencia de personas". Recomendó que para frenar el proceso se debe ordenar una "limpieza inmediata para desestimular la acción".

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