Vecinos afirman que trabajaron en pos de mejorar el panorama de seguridad

La Policía en Ciudad Vieja "se puso los pantalones"

El diagnóstico del Ministerio del Interior, sobre la mejora de la seguridad en la Ciudad Vieja es compartido por los vecinos del barrio. Sin embargo, los pobladores de la zona discrepan con las causas de la reducción de los delitos.

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Vecinos dicen que hay mayor compromiso del cuerpo policial. Foto: Archivo El País

Mientras el Ministerio afirma que las cámaras de seguridad, que comenzaron a funcionar en diciembre de 2013, son la piedra angular de este avance en la materia, los vecinos aseguran que fue "una herramienta más", pero no la única.

Txepi Ruiz, una venezolana que reside desde hace varios años en nuestro país, que se enamoró de la Ciudad Vieja y se quedó allí, para dedicarse al turismo, remarca que "las cámaras de vigilancia aportaron, pero no fueron la única solución" a los problemas de inseguridad.

"Tenemos claro que los robos y los hurtos bajaron, pero seguridad ciudadana no es solo el delincuente que está en la calle. Son las casas que están abandonadas, que se usan como bocas de pasta base, los niños que tienen como referentes a peligrosos delincuentes. Y con todo eso hay que hacer algo", comentó la empresaria.

Desde hace tres años, un grupo de vecinos se juntó para tratar de solucionar estos temas. Y desde entonces hasta la actualidad la situación ha cambiado radicalmente, según los propios vecinos.

En el medio hubo reuniones de convivencia con las autoridades, no solo del barrio. En su momento llegó el entonces jefe de Policía, Diego Fernández, para escuchar los planteos de la gente de la zona.

La situación en ese momento era caótica. "Yo tengo en el hostel 29 pasajeros y 11 de ellos han sido robados", contaba a El País en diciembre de 2013 la empresaria.

Por ese entonces estaban prontas para comenzar a funcionar las cámaras de seguridad. "A partir de aquí la policía comenzó a responder de forma más profesional. Se pusieron los pantalones", afirmó Ruiz.

Pero un grupo de vecinos se siguió reuniendo al margen de las mesas de convivencia. La primera reunión ocurrió en un café de la Ciudad Vieja y quienes integraban "la comisión", eran cinco personas. Casi tres años después hay 38 colaboradores y más de 150 personas que gestionan las necesidades del grupo, para las actividades que se organizan.

Más allá del trabajo que se hizo a nivel de seguridad, entre vecinos y policías, quedan algunos temas pendientes a solucionar. La mayoría de los vecinos señalan a la droga como uno de esos pendientes.

"Muy cerca de acá, está la casa del mayor distribuidor de droga del barrio y eso lo saben todos", dijo una vecina que prefirió no identificarse.

"Nosotros sabemos que se sigue delinquiendo, pero no podemos intervenir en este caso, porque sabemos que la Policía está actuando", dijeron.

Pero además agregan que "se está trabajando muy bien desde el punto de vista social", según manifestó una empresaria del barrio, que colabora con el grupo de vecinos.

Una vez al año, el grupo de vecinos organiza el evento "Ciudad Vieja Florece", donde empresarios y vecinos de la zona colaboran con una jornada de aprendizaje y música.

"El año pasado, en septiembre hicimos talleres de pintura, de cocina, vinieron varias bandas musicales en una jornada hermosa", contó Txepi, quien reclama mayor ayuda estatal.

"Como vecinos, entendemos que existen instituciones del Estado y ellas tienen que darnos respuestas. Nosotros estamos golpeando varias puertas y aún esperamos respuestas de la Intendencia y el Mides", afirmó.

"Estamos intentando que los chicos se alejen de la droga. Que el ejemplo que tengan a seguir no sea un narco que con lo que saca de la droga se compra championes y ropa de marca", recalcó.

Como vecinos, dice Txepi, "hay ideas", pero falta profesionalidad. "Conocemos muy bien el barrio, tenemos información, pero nos hace falta un poco más de ayuda, alguien que nos diga hacia dónde nos tenemos que dirigir".

Debe y haber de la Ciudad Vieja

Espacios verdes recuperados para los vecinos

“El trabajo social que se hizo en el barrio permitió recuperar determinados lugares de la Ciudad Vieja para los vecinos. Nos pasa con la Plaza Zabala, en la que se ven muchos más vecinos con los niños disfrutándola. Se agregaron juegos, haciendo del lugar un espacio atractivo para los pequeños y tranquilo para los grandes”, señaló Txepy Ruiz, propietaria de un hostel.

Venta de droga: problema de difícil solución

“Sabemos que la Policía está trabajando y lo está haciendo bien, pero igualmente tenemos una preocupación constante porque a pocas cuadras de lugares turísticos de nuestro barrio, vive el mayor vendedor de drogas del barrio. Todo el mundo lo sabe”, señaló una vecina que, por lo delicado del tema prefirió permanecer en el anonimato.

Casas tapiada: preocupación de varios

A mediados de julio del año pasado, el concejal del Municipio B, Mario Copetti, decía que las casas en estado de abandono, tapiadas y con riesgo de ser ocupadas eran “el talón de Aquiles de la zona”. El problema sigue siendo preocupante al día de hoy, para la gran mayoría de vecinos de la Ciudad Vieja, ya que esos lugares son “potenciales bocas de venta de drogas”.

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