VECINOS NO SE CALLAN

La polémica volvió a las ferias

Defensoría del Vecino analiza exoneraciones tributarias a viviendas frente a mercados.

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Foto: Fernando Ponzetto

Esta semana la Defensoría del Vecino de Montevideo comenzó a evaluar un proyecto elaborado por docentes de la Facultad de Derecho para que los que viven frente a una feria obtengan una exoneración tributaria, a manera de beneficio por las molestias sobrellevadas un día a la semana, a lo largo de años.

Eso surgió de un convenio más amplio, en donde se consagró un equipo de Derecho financiero para asesorar, por ejemplo, acerca del pago de tributos en general, y a fin de explorar también en problemáticas planteadas habitualmente por vecinos en la Defensoría, en especial a las que involucran a las ferias y periferias.

"Ya nos plantearon el informe, quedan algunas dudas a conversar, algunos puntos a clarificar con el equipo antes de hacerle llegar la propuesta a la Intendencia", dijo a El País Ana Agostino, defensora del vecino.

En relación al planteo de la Unión de Vecinos de Ferias y Periferias a favor de un sistema rotativo que traslade los mercados al aire libre cada 3 años (con plazo mínimo de no retorno de 12 años), Agostino afirmó que la Defensoría siempre apoyó la rotación, pero le parece difícil que se dé en forma casi automática,"con tres o cinco calles preestablecidas, como plantea la Unión de Vecinos".

Según la defensora, puede pasar que abran un nuevo centro escolar o de salud, o que aumente la cantidad de garajes "y entonces el lugar elegido pase a ser inviable para una feria".

Flavio Harguindeguy, presidente de la Unión de Vecinos de Ferias y Periferias de Montevideo, declaró a El País que la situación de estas últimas, cuyo control corresponde a la Intendencia, es lo primero a blanquear. "Pero puede tener un costo político que no se quiere asumir. Es muy difícil cambiar de lugar una feria que tiene una periferia de muchas cuadras y en donde se vende de todo. Un tercio de las ferias está por eso anclado. Y el que paga los costos sociales, económicos y de convivencia es el vecino".

Como un ejemplo concreto, Harguindeguy cuenta que en jurisdicción del Municipio A, en la feria de Rivera Indarte, que no para de crecer, los mismos vecinos se organizan y cuando llegan los periferiantes están dispuestos a irse a las manos con tal de que no les ocupen la entrada a un taller.

"Una cosa es tener un feriante establecido, que tiene un legajo y una autorización por la cual responder, y otra cosa es que a uno le caiga un mantero que sale a volquetear y se le pone en la puerta de la casa".

Hace casi una década, por 2008, en el seminario de ferias que se hizo en la Intendencia, ya habían quedado sobre la mesa múltiples de los conflictos que perduran o se agravaron, sea la ausencia de controles, o la falta de respaldo a los inspectores. "Se contrató policías eventuales que se utilizan solo cuando hacen un operativo concreto, como el que hicieron para desalojar la feria de los viernes en Larravide. Pero las ferias no requieren solo actuaciones puntuales sino constantes", sentenció Harguindeguy.

Promesas y faltas.

Del relacionamiento de la Unión de Vecinos con las autoridades se desprende un reconocimiento de los problemas y de la existencia de una población específica vulnerada en sus derechos.

El intendente de Montevideo Daniel Martínez propuso que se convoque a la comisión especial de ferias de la Junta Departamental para que estudie la adecuación normativa, trabajando conjuntamente con la Unión de Vecinos y la División de Promoción Económica de la comuna.

Sobre esto último, Harguindeguy señaló que, pasado el receso de la Junta, no han obtenido "ni siquiera el recibido de parte de la comisión que preside el edil Mariano Tucci".

Al Área de Defensa del Consumidor se le entregó por su parte la petición de cambio reglamentario firmada por vecinos de 51 ferias de Montevideo.

Adeco reconoció escasez de recursos administrativos e inspectivos para afrontar la reubicación y el debido control de las 120 ferias bajo su responsabilidad. No se expidió sin embargo sobre el planteo del cambio normativo.

A Promoción Económica de la IMM se le acercó la misma solicitud, y desde su dirección respondieron con una postura favorable a la rotación, pero no automática como aspira la Unión de Vecinos. También hay coincidencia en la necesidad de instalar baños químicos y de generalizar el barrido "de pared a pared" de todas las ferias.

Poca limpieza.

Harguindeguy puntualizó que "el protocolo de limpieza firmado no tiene plazo de implementación ni sanción, es decir, está casi en cero. La sanción determinada es la eliminación absoluta de la feria, algo muy difícil de hacer. No se sanciona económicamente a los feriantes, que no reconocen ese convenio porque dicen que lo firmó la directiva anterior".

En relación a los baños químicos, hasta ahora no se habría avanzado. Los empiezan a tener las ferias que se rotan pero el 90% de las otras carecen de ellos. "La limpieza sigue siendo de mala calidad, y los feriantes no se están haciendo cargo. El protocolo dice que se limpie por una empresa privada o por la Intendencia a costo de los feriantes, pero este traspaso no se ha hecho".

Con la entrega de las bolsas de residuos en los puestos sí se está cumpliendo por parte de la Asociación de Feriantes, aunque no todo parece resuelto.

"El feriante debe dejar el puesto limpio con toda la basura en bolsas, pero alguien debe pasar a levantar eso y barrer todo lo que no haya entrado en las bolsas. Esta segunda parte también deben cumplirla los feriantes, pero se dejan las bolsas tiradas; en las periferias de sábado o domingo, en algunos casos de diez a quince cuadras, es mucho peor porque nadie se hace cargo, no las barre nadie".

Denuncian la falta de inspectores y seguridad

Montevideo tiene 149 ferias alimentarias de las cuales 120 dependen del Área de Defensa del Consumidor del Ministerio de Economía;

las otras 29 ferias dependen de la Intendencia de Montevideo, División Promoción Económica.

El 100% de las periferias dependen de la Intendencia de Montevideo y a ella corresponde exclusivamente resolver su regularización,

control y limpieza. Las periferias grandes representan un tercio del total, y según la Unión de Vecinos de Ferias, los inspectores de la comuna capitalina no son respaldados para poder ordenar y limitar esas superficies cada vez más extendidas.

En la actualidad, ocho de cada 10 ferias han cumplido con el plazo mínimo de estadía de 5 o 3 años en el mismo sitio, lo que abre el camino para rotarlas, de mediar una petición vecinal.

El plazo de estadía promedio de las ferias de Montevideo en el mismo lugar se sitúa hoy en 20 años.

El Área de Defensa del Consumidor cuenta con solo cuatro inspectores para controlar 120 ferias, uno de los cuales se encuentra en trámite jubilatorio. En 2016 se hizo un llamado para cubrir cargos de inspección y quedó desierto por falta de postulantes del propio Ministerio de Economía.

Cuestionan las ferias y periferias de la IMM

nExisten en Montevideo más de 25 periferias funcionando todos los días, bajo la responsabilidad de la IMM; para la Asociación de Feriantes "no tienen control, se comercializa de todo, se instalan de hecho en los mejores lugares".

En cuanto a las ferias municipales, seis al día de martes a domingo, en el portal del gremio en internet se indica que "presentan un deterioro y un descontrol muy importante, se vende de todo, no tienen inspección, no tienen espacios determinados ni controlados, interrumpen el tránsito".

En relación a las ferias de alimentos dependientes del Área de Defensa al Consumidor (Adeco), la asociación afirma que "mantienen un menor nivel de deterioro" debido a "la gestión del organismo y de los propios feriantes". Son 22 las ferias de este tipo que funcionan por día, de martes a domingos.

En cada feria hay de 25 a 45 puestos que ocupan de 4.000 a 6.000 personas en forma directa y aproximadamente a otras 4.000 de manera indirecta.

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