BRECHA EN EDUCACIÓN

Pobreza: la condena de abandonar el liceo

Es como el dilema del huevo y la gallina: los más pobres dejan de asistir antes a la educación formal y la enseñanza es, a la vez, la vía para abandonar la pobreza.

Docentes del liceo Rodó trabajan en proyecto de diversidad cultural y paz. Foto. F. Ponzetto
Foto. F. Ponzetto

Casi la totalidad de los uruguayos más ricos y de 17 años están matriculados en un centro educativo. Entre los más pobres, en cambio, apenas superan la mitad.

Eso convierte a Uruguay como el tercer peor país en la región en la brecha de asistencia al sistema educativo si se tiene en cuenta el contexto económico, advirtió ayer el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Solo Honduras y Guatemala están en una situación más desfavorable y eso que "son una excepción en el continente", explicó Cecilia Llambí, vicepresidenta de Desarrollo Social de CAF.

Para revertir la situación "es importante invertir en la infancia y potenciar desde chicos todas las habilidades", dijo Llambí sobre la presentación realizada en un seminario de Unicef titulado, justamente, "Invertir en infancia". Sin embargo, la economista aclaró que entre los principales motivos del abandono liceal figuran causas que son inherentes a los centros educativos.

Los problemas de integración en la escuela son la segunda causa más importante de desvinculación y significan un 22% de las bajas en la región. El primer motivo es la preferencia por trabajar, lo que explica el 28% del abandono educativo en América Latina, pero el 40% en la región.

Esto hace pensar que "es importante la combinación de políticas a largo plazo (inversión en los más chicos) con acciones concretas de los centros educativos", indicó Llambí. No alcanza, explicó, con achacarle la culpa a "problemas de la sociedad".

La realidad encuentra un agravante que fue expuesto, también en el seminario de Unicef, por el economista Gabriel Oddone: "Basta que un miembro del hogar tenga bachillerato completo para que el hogar pase del primer quintil (el más pobre) al segundo". Según la Encuesta Continua de Hogares de 2014, son unos $ 14 mil de diferencia.

Poseer estudios universitarios completos, dijo Oddone, haría pasar al hogar del primer al tercer quintil: el título hace una diferencia de ingresos, promedio, de $ 24.500. Eso sí: los más pobres, como abandonan, no llegan siquiera a la universidad. Por tanto, "el desafío es favorecer la equidad".

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