LA UTOPÍA

Piden crear 256 grupos liceales

En todos los años, salvo en primero, Secundaria constató un aumento de la demanda.

Pese a baja de egresos de Primaria, liceos están notando una suba de la matrícula. Foto: Archivo
Pese a baja de egresos de Primaria, liceos están notando una suba de la matrícula. Foto: Archivo

Quinto Biológico y sexto Medicina destronaron a Humanístico y sus orientaciones co-mo el bachillerato de "descarte". Según un relevamiento primario de Secundaria, los liceos reclaman la creación de 43 grupos nuevos de Medicina y no aspiran a cerrar ninguno el año que viene. Este dato es solo el árbol de un bosque en que profesores, inspectores y directores piden abrir más y más clases.

Hasta ahora los liceos estaban armados para tener cinco grupos de primer año, cuatro de segundo y tres terceros por turno. Eso no corre más. Secundaria relevó durante septiembre la demanda de los distintos centros y los primeros resultados reflejan que para el año próximo la aspiración es que haya más grupos en todos los años (282), salvo en primero (una caída de 26 grupos).

Todo parece indicar que hay dos variables que se combinan: egresan menos alumnos de Primaria por una razón demográfica, y los liceos buscan retener y captar a la mayor cantidad de población —tal como había mandatado el presidente Tabaré Vázquez.

En otras palabras, el 98,2% de los alumnos que están por salir de la escuela ya se preinscribieron en la enseñanza Media (liceos y UTU). Estos 42.500 estudiantes representan unos 2.200 menos que los que se habían anotado un año atrás. ¿El motivo? La tasa de fecundidad en Uruguay está por debajo de la reposición y, lentamente, la matrícula escolar se achica.

Esta tendencia poblacional parece solo estar influyendo en las cifras de primero de liceo. A partir de segundo año, se reclama la creación de más grupos: se necesitan 13 más en segundo; 24 en tercero; 58 en cuarto; y 187 entre quinto y sexto.

La aspiración de las comunidades educativas —que implica superar los 8.100 grupos cuando hoy hay 7.900— y el contraste con la realidad presupuestal serán analizados hoy por el Consejo de Educación Secundaria (CES). Los tres jerarcas deberán determinar cuál es la viabilidad de crear o cerrar grupos, porque de ello depende la elección de horas docentes que el Consejo pretende abrir luego del 15 de noviembre.

Secundaria arrastra un déficit presupuestal que, según la consejera Isabel Jaureguy, ronda los $ 300 millones. Ante esta realidad "hay dos escenarios posibles: recibir alguna partida extra (por ejemplo de recaudación de un impuesto) o reajustar las metas que se propuso la ANEP porque no se van a alcanzar para 2020".

La creación de cada grupo nuevo implica, en promedio, $ 1,4 millones, explicó el consejero de Codicen, Robert Silva. Y dado que Secundaria no recibió un incremento presupuestal para la creación de nuevos grupos, de aprobarse la máxima aspiración (256 grupos más que ahora), se duplicaría el déficit.

"Si no hay (dinero), no hay", dijo Jaureguy, quien adelantó los datos del relevamiento. Pero "la ANEP y los consejeros tienen que decir explícitamente que esta es la realidad y no seguir tirando la pelota para adelante".

Mirada positiva.

Los consejeros de Secundaria se propusieron tener una resolución hoy mismo, con la idea de comunicarle la información al Codicen y de realizar una reunión bipartita (con el sindicato de profesores) esta misma semana. Si los tiempos se cumplen, el órgano estará en condiciones de iniciar la elección de horas en noviembre y para fines de diciembre se podrá haber asignado más del 95% de las horas efectivas e interinas (quedando el remanente para febrero).

Esa es solo una de las conclusiones positivas que arroja este proceso, según la consejera Jaureguy. La otra es que "está cambiando la lógica emperatriz que manejaban muchas inspecciones regionales: esa que sostenía que la palabra del inspector debía respetarse a rajatabla y el resto callaba".

Hasta hace unos años las decisiones "se tomaban desde un escritorio en Montevideo". Ahora hubo una consulta, divida en siete etapas, en todas las regiones. La capital fue "la más complicada y en la que hubo menos respuestas a tiempo (sobre matrícula, infraestructura y pretensiones)", indicó la consejera. Si bien no se sabe el motivo de esta falta de respuesta, los consultados piensan que se debe a la gran oferta de Montevideo, departamento que cuenta con 75 liceos y más de la mitad de los 229 mil matriculados en Secundaria del país.

El relevamiento que hizo el organismo permitió, además, conocer de cerca la realidad de algunos centros educativos. Lo que más sorprendió a quienes hicieron la recorrida es la falta de laboratorios o cómo estos espacios eran improvisados en salones convencionales.

En uno de los casos, los visitantes se encontraron que un laboratorio fue adaptado en planta baja porque en Biológico había un alumno en silla de ruedas. Si bien la decisión adoptada por la dirección del liceo fue correcta, según Jaureguy esto muestra "la improvisación y falta de accesibilidad".

De hecho hay 800 alumnos de Primaria que aún no se inscribieron en los liceos y la mayoría son quienes asisten a centros de educación especial. El Consejo de Educación Inicial y Primaria está trabajando con UTU para la creación de un espacio de formación profesional básica al lado de la escuela especial de Nuevo París (N° 236).

La idea es que se pueda "dar continuidad" a las trayectorias educativas de los alumnos con discapacidad, explicó la directora de Primaria, Irupé Buzzetti. Pero estas decisiones, como con los grupos, son cuestión de presupuesto.

La mayor demanda está en el Este y en Biológico.

La costa Este del país es la que capta mayor migración interna y es, por tanto, la que demanda la creación de más cantidad de grupos para el año que viene. A la inversa, en los departamentos del Centro-Norte, como Tacuarembó, la tendencia es hacia el cierre de clases.

Maldonado fue este año el caso más problemático. Ante la falta de infraestructura y una superdemanda de matrícula la situación recién pudo acomodarse a fines de junio. Un caso similar, aunque en menor escala, sucedió en Melo (Cerro Largo).

Esta tendencia es otra de las confirmaciones a las que llegó Secundaria en base a su relevamiento. Los consejeros ya venían observando un corrimiento del alumnado hacia las orientaciones biológicas. Si bien aún no hay un estudio específico, parece haber dos explicaciones. La primera es que la combinación de asignaturas de las ciencias fácticas y las letras, permite el ingreso a un abanico amplio de carreras universitarias (hecho que antes le era específico a Economía). La segunda es que se fueron creando carreras cortas que se desprenden de la medicina clásica, como nutrición, enfermería, biotecnólogo. Se trata de opciones más breves y con una buena salida laboral.

Más allá de orientaciones, sigue confirmándose que los bachilleratos son los años que requieren mayor apertura de grupos (y son en los que Secundaria necesita aumentar más el egreso). Lo complicado, en esta etapa, es que por la necesidad de laboratorios y de un número mayor de horas docentes, termina siendo la franja más cara. Como positivo, dijo la consejera Isabel Jaureguy, hay materias en las que se complementan y un estudiante de Medicina y de Agronomía concurren a la misma clase.

De primero a cuarto, la falta de creación de grupos podría llevar a dos situaciones: que haya alumnos que decidan darse de baja, o que haya clases con más de 27 estudiantes por grupo (incumpliendo la meta de ANEP).

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