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Pesadillas y sueños en Garzón

Comerciantes estiman que el Corredor incidió en caída de las ventas que llega al 20%.

A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour
A lo largo de sus 6 kilómetros de extensión, el Corredor Garzón ya muestra falta de mantenimiento. Foto: M. Bonjour

Los integrantes del Centro Comercial e Industrial de Colón hace un año y medio que solicitaron una entrevista con el intendente de Montevideo Daniel Martínez, pero hasta ahora no han recibido respuesta.

Quieren plantearle diversas inquietudes en torno a problemas de vandalismo, falta de mantenimiento urbano, inseguridad en espacios públicos y el futuro del Corredor Garzón.

Para dialogar sobre este último asunto, la semana pasada mantuvieron un encuentro con el director de Movilidad, Pablo Inthamoussu.

En forma concreta le plantearon que la única solución para el Corredor Garzón pasa por copiar el nuevo trayecto de Bulevar Artigas desde Garibaldi hasta Luis Alberto de Herrera, con tres carriles a un lado y otro de un pequeño cantero.

Para eso habría que quitar las decenas de formas de hormigón colocadas encima del pavimento, de 3 metros de largo por medio de ancho y 0,15 centímetros de altura, piezas que hoy, dicen los comerciantes, lejos de encauzar el tránsito, lo entorpecen.

En el paquete de demandas agregan la necesidad de retirar las paradas que dan a los carriles exclusivos para ómnibus situados en medio de las vías de ida y vuelta para vehículos particulares.

Piensan que esta obra principalmente debe hacerse entre Plaza Vidiella y la terminal del transporte colectivo de pasajeros, es decir en la zona con más concentración de locales comerciales.

Allí, es decir en una extensión de solo 4 cuadras, otro punto a considerar, según afirman los comerciantes, es la cantidad de semáforos que perduran, ni más ni menos que 11.

En la mira.

En facebook, los comerciantes de Colón crearon una página denominada Fallido Corredor Garzón y en ella colgaron un video que proyecta la realidad cotidiana.

Sobre todo las tomas aéreas pero también otras hechas a la altura de la calle dejan en evidencia una vez más el escaso tránsito de ómnibus a través del carril exclusivo, mientras que los destinados a coches particulares, motos, camiones y ómnibus interdepartamentales, demasiado angostos, aparecen en horas pico sobreocupados, a pesar de que cada vez más conductores optan por evitar el Corredor Garzón y toman por la casi paralela Calderón de la Barca.

Ventas.

Desde la calle Carve hasta Besnes Irigoyen, sobre Garzón existen unos cien comercios que abarcan múltiples rubros y dan empleo a más de mil personas.
La caída de las ventas en los últimos cuatro años, desde que se inauguró el Corredor, se situaría cerca del 20% aunque los comerciantes confiesan que ese es un estimativo genérico, en el cual pueden influir otros factores además de la menor cantidad de gente que está llegando a Colón para hacer compras.

De todos modos, más de uno de los propietarios de negocios que hace décadas trabajan y residen en el barrio, cuentan que muchos clientes, por ejemplo los quinteros de Melilla, eligen ir a Lezica, en donde existe un trazado para la circulación de los vehículos muy semejante al que tenía Colón antes de construirse el Corredor Garzón.

Los habitantes de Peñarol o de Paso del Sauce tampoco concurren más a Colón sino que se van de compras hacia La Paz, Canelones.

Los comerciantes advierten por último que los daños causados por el Corredor alcanzan al sector inmobiliario, que no presenta proyectos de inversión en vivienda social.

CONTRAMARCHAS


IMM y la prohibición de giros a la izquierda


Para mejorar la circulación y los tiempos de viaje, el pasado 10 de enero la Intendencia de Montevideo puso en práctica una serie de modificaciones en el Corredor Garzón.

La principal fue prohibir girar a la izquierda desde Garzón hacia Millán, tanto en sentido saliente como entrante. También se decidió cambiar la programación del semáforo de ese cruce, para reducir las fases de la señal luminosa. Sí se permite en cambio girar a la izquierda desde Millán hacia Garzón, en cualquiera de los dos sentidos.

Desde la Intendencia se informó que en el futuro mediato será necesario realizar una adecuación de más semáforos y cambios en recorridos de ómnibus.

El Corredor Garzón fue inaugurado el 4 de diciembre de 2012 y tuvo un costo de US$ 40 millones. Desde su puesta en funcionamiento ha recibido fuertes cuestionamientos de los usuarios, comerciantes y vecinos no solo de Colón, sino de barrios circundantes.

Según un estudio de la IMM, los ómnibus se mantienen detenidos el 41,7% del tiempo que demoran en transitar el Corredor, debido a la existencia de demasiados cruces.

Mientras la última medida adoptada por la comuna fue suprimir un giro a la izquierda, el primer cambio en el Corredor fue dar mayor frecuencia en los semáforos para habilitar el giro a la izquierda. Eso quedó implementado cuando apenas habían pasado veinte días desde su inauguración.

A mediados de 2015, una auditoría del Banco Interamericano de Desarrollo y un informe de la Oficina de Evaluación y Supervisión de proyectos del BID (quien prestó US$ 80 millones a la IMM para obras) daban cuenta del fracaso del Corredor, ya que nunca alcanzó la calidad de un BRT (Tránsito Rápido por Autobús), presentando pocos beneficios ambientales o de movilidad.

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