LOS EFECTOS DE LAS INUNDACIONES

Peligroso cóctel en Salto: calor, basura y dengue

Efectivos del Ejército levantaron 50 camiones con residuos contaminados.

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Salto: a contrareloj están levantando los basurales. Foto: El País.

El presidente Tabaré Vázquez volvió a dar la orden y allá partieron más de un centenar de soldados hacia Salto a levantar toneladas de basura acumulada en la ciudad por la inundación del río Uruguay. En dos semanas, el Poder Ejecutivo apeló dos veces a las Fuerzas Armadas para recoger basura, un trabajo que no está dentro de sus cometidos específicos, y además algo que por esa misma razón incomoda a los militares.

La primera vez fue en Montevideo y por razones sindicales, horas antes de finalizar el 2015, por el paro de los funcionarios municipales de Adeom. Y la otra por causas naturales: la crecida del río Uruguay que anegó Artigas, Salto y Paysandú como casi no se recuerda.

La orden presidencial se puso en práctica ante la alerta lanzada por las autoridades de la Salud Pública para evitar la propagación de enfermedades como dengue y leyshmaniasis al haber estado las aguas en contacto por mucho tiempo con los líquidos cloacales y de pozos negros en varios puntos de la ciudad.

La movilización en el litoral coincidió con una visita de las comisiones de Defensa del Senado y Diputados a la zona. Aunque el objetivo de los legisladores era recorrer las zonas inundadas, tributaron un reconocimiento a la tropa por el cumplimiento de esta misión subsidiaria. Los legisladores pidieron a los comandantes de las unidades de Artigas (Regimiento de Caballería 10), Salto (Brigadas de Infantería 3 y 7) y de Paysandú (Batallón de Infantería 8), que formaran a la tropa para tributarle un homenaje a las circunstancias en que trabajan.

Calamidad.

En todo el litoral apreciaron una situación calamitosa. Quizás lo peor que vieron está en Artigas. "La situación de Artigas es la más difícil de los tres departamentos. No tengo dudas", contó a El País el diputado frenteamplista Víctor Semproni, presidente de la comisión de Defensa de la Cámara Baja.

"Hay viviendas humildes en la ribera del río Cuareim, hubo destrucción total, se perdió el trabajo de los ladrilleros. Vimos 36 viviendas de las que no queda nada. No hay que arreglarlas porque desaparecieron. Hay otras 130 para arreglar", según le explicaron a los legisladores los comandantes de cada unidad.

"Mi gran preocupación es lo sanitario. Vimos a gurisitos de 6, 7 o 10 años jugando en el agua contaminada. Los problemas sanitarios van a dejar su huella", lamentó.

En Salto los soldados trabajan apoyados por camiones de la Intendencia y del Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Sin el equipamiento adecuado y con retraso debido a causas ajenas al Ministerio de Defensa, igualmente el operativo está en marcha y al finalizar la jornada de ayer llevaban recogidos 50 camiones de desecho, en una agobiante jornada con 40 grados de temperatura.

Con las altas temperaturas y un fuerte sol la basura se ha ido descomponiendo aún en zonas residenciales, en los bordes del río Uruguay y de los cauces de los arroyos Sauzal y Ceibal, lugares donde se está haciendo difícil el retorno de las familias damnificadas precisamente por los aspectos sanitarios y de alto riesgo determinado por Salud Pública.

Los efectivos militares han comenzado las tareas por el sur de la ciudad, más precisamente en las costas del arroyo Ceibal en las inmediaciones de los puentes de "Las Carretas" y "La Morcilla", lugares que figuran como una "zona roja" por la alta contaminación que ha quedado y en donde se acumula todo tipo de basura y en descomposición, según lo ha reconocido el intendente Andrés Lima quien además actúa como presidente del Comité Departamental de Emergencias.

Tarde.

Los militares "están en las inundaciones, están para recoger la basura, y donde empiecen los incendios en la Costa de Oro van a venir acá. Es la mano de obra barata que el Estado tiene y que a veces no se quiere reconocer. Están al servicio de la sociedad y por eso es fácil decir ¿para qué queremos Ejército si no vamos a pelear con nadie?", reflexionó Semproni.

En Salto, los 120 militares que estuvieron citados a presentarse en la unidad a la hora 6 para salir a la calle a las 7.30, partieron a las zonas asignadas mas tarde de lo previsto por el hecho en la demora de la maquinaria municipal.

En cuanto a los equipos especiales que debía proveer la comuna, los mismos recién arribaron ayer martes por lo que los militares cumplieron la primera etapa de la jornada con su uniforme operativo que no era el acordado para la ocasión.

Al menos, a los militares los reconocen los vecinos salteños. Los conductores los saludan con bocinazos en señal de apoyo ante la dimensión que alcanzó el caso que desbordó al servicio municipal que ya venía con dificultades para la recolección de residuos antes de que se iniciara la adversidad climática.

Un efectivo que viene participando de estas tareas se mostró sorprendido por el reconocimiento que le están demostrando los damnificados y los ciudadanos que presencian las escenas del retiro de la basura.

"Al principio teníamos recelos de cómo nos iban a tratar, pero rápidamente nos vimos sorprendidos con la atención que recibimos. Nos alcanzan agua fría, algún refresco, algunos hasta nos aplaudieron y a cada rato nos tocan bocina para saludarnos", dijo a El País un efectivo mientras que un superior reiteradamente intimaba al grupo a hidratarse y les esparcía repelente sobre sus uniformes cumpliendo con las recomendaciones de los técnicos de la salud.

Pronóstico de descenso de las aguas

Según la Comisión Técnico Mixta (CTM) de Salto Grande, "considerando las alturas actuales en el Alto Uruguay, y los pronósticos de precipitación vigentes, se espera que las alturas hacia aguas abajo de la represa continúen el proceso de descenso". Ese es el pronóstico del organismo binacional emitido ayer martes. De acuerdo con el análisis de la situación, la CTM informó que los niveles en el puerto de Salto "continuarán disminuyendo tendiendo lentamente a alcanzar los 9,30 metros", siendo el nivel de alerta de 12 metros. Y advierte que "la ocurrencia de precipitaciones mayores a las previstas pueden producir un cambio en la operación y alcanzarse niveles superiores a los

indicados". En el puerto de Paysandú el río está apenas menos de un metro encima del nivel de alerta. Del lado argentino la situación es más grave aún.

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