UN VIAJE AL PASADO Y AL FUTURO

Patrimonio: el aeropuerto abre sus rincones secretos

Vuelos de realidad virtual, réplicas de históricos aviones y exhibición de cetrería.

El aeropuerto de Carrasco en el Día de Patrimonio. Foto: Marcelo Bonjour
El aeropuerto de Carrasco en el Día de Patrimonio. Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour
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Miles de personas se sumaron ayer a la celebración del Día del Patrimonio, en una primera jornada que hoy continúa con más bailes callejeros, exposiciones fotográficas o visitas guiadas por edificaciones que son monumentos históricos.

Pero además de esas propuestas, en este año de homenaje al centenario de La Cumparsita, el himno de los tangos, hubo convocatorias a otro tipo de experiencias, como la ruta del Aeropuerto de Carrasco, que en más de un sentido entrelaza tiempos.

En la principal terminal área del país fue posible recorrer algunos de los sectores cerrados al público, como la plataforma de vuelo. Y también acercarse a una réplica en tamaño real del avión de Cesáreo Berisso, ubicado en la terraza del tercer piso, junto al pequeño museo de quien fue pionero de la aviación nacional y fundador de la aeronáutica militar. En ese rincón puede apreciarse el valor temerario de aquellos pilotos montados a pájaros de artificio, similares a grandes cometas de madera, telas, alambres y cuerdas.

Durante toda la tarde de ayer, ante uno de aquellos avioncitos centenarios había una extensa cola de familias que llegaban con sus niños para acercarse a una muestra de realidad virtual y un simulador. Sobre la arcaica aeronave fue entonces posible sobrevolar la ciudad de Montevideo de hace unos 100 años, cuando se estrenó La Cumparsita y Berisso unió los Cerrillos y la playa Malvín en un vuelo con el que quiso demostrar que el alumno ya estaba listo.

Eso aconteció en 1913, época en que aún nadie andaba espantando aves, como ahora lo hacen los cetreros especialmente contratados en Carrasco. Su trabajo diario fue justamente uno de los puntos de mayor interés del tour de ayer por las entrañas de las pistas del aeropuerto internacional, las viejas que siguen operativas para transporte de cargas y las nuevas, para aviones de pasajeros, inauguradas en 2009.

Ambas están enclavadas en un lugar que demanda controles continuos de las aves debido a la presencia de los pastizales de la pradera, los bañados muy cercanos, en donde se avistaron 200 especies, y de la usina o vertedero de basura de Felipe Cardoso, al cual le quedan apenas dos años de vida útil, pero hoy sigue siendo fuente de alimentación, por ejemplo de gaviotas, a una distancia de 7 kilómetros de las pistas, cuando lo recomendado es que ese tipo de terrenos se ubiquen a por lo menos 13 kilómetros de distancia de cualquier aeropuerto.

En alerta.

Mauricio, uno de los cinco integrantes del equipo de la empresa Cetrería del Sur que hace diez años está instalada en Carrasco, contó a El País que ya en 2013 habían importado de Perú halcones peregrinos reproductores y desde 2014 se están criando en Uruguay.

Para mantener la región despejada trabajan doce horas durante el día. Antes de comenzar su gestión, la Facultad de Ciencias estimaba que en el lugar había una población de 1.200 teros y en menos de seis meses esa cantidad bajó a treinta.

Pero la merma no fue consecuencia de una rápida matanza sino que solo hubo una captura de 40 ejemplares, de los cuales la mayoría sobrevivió.

Y eso fue así porque el alejamiento de los teros y otras especies está directamente relacionado con el miedo que les provoca la simple presencia de las aves rapaces.

Junto a los halcones peregrinos, los cetreros uruguayos también emplean, por ejemplo, halcones aplomados para alejar a otras aves que afectan el tráfico aéreo y ocasionan desperfectos de magnitud en los aviones, al ser succionadas por las turbinas de motores que pueden llegar a apagarse, incendiarse o explotar. Para proteger esas naves de tecnología cada vez más sofisticada y sobre todo para cuidar a cientos de pasajeros por avión, sigue el propio reino animal siendo el mejor "antídoto".

Mientras los peregrinos cazan en picada, en un ataque que alcanza más de 300 kilómetros por hora, los aplomados pueden perseguir a sus presas a menor altura, con gran capacidad de maniobra y movimientos más sinuosos, variante que les permite la forma del timón de su cola, más ancho.

También se emplea en los trabajos al gavilán mixto, que es más rústico y en vez de alimentarse especialmente de palomas, come aves pero también mamíferos, reptiles y anfibios.

Entre las "mascotas" de los cetreros, ayer podía verse un águila mora, una de las más grandes de Sudamérica, que además come carroña. Por la presencia que marca y porque vuela muy alto y planea, es especial para la caza de aves de buen porte, como las gaviotas, que suelen abundar en las postrimerías del invierno o en primavera, sobre todo en ciclos lluviosos.

Perros y petardos.

Junto a estas criaturas de presa, livianas pero de huesos muy resistentes y con garras largas, afiladas y curvas, el equipo de cetreros cuenta con un artefacto que, instalado sobre una camioneta, hace recordar al transporte de los cazafantasmas. Se trata ni más ni menos que de un lanzapetardos, máquina indispensable para poner en marcha un método reactivo en aquellas ocasiones en que es imprescindible actuar en poco tiempo para despejar las pistas.

La pirotecnia se activa desde el interior del vehículo y en minutos permite dispersar a las aves, en general a gaviotas de vuelo bajo.

La metralleta de municiones es un invento uruguayo del cual los cetreros sienten orgullo, como el que también les provoca el hecho de que Carrasco sea el único aeropuerto a nivel su-damericano que incentiva la reproducción de aves rapaces en cautiverio. "Lo que nos beneficia es que las aves se improntan desde que nacen con el entorno; desde el huevo ya conocen el ruido de ese helicóptero que está pasando. Estos dos pichones tienen catorce días y ya están socializando en la plataforma del aeropuerto. Este va a ser su territorio, donde volarán y cazarán. Además es más seguro, porque cuando llamamos a un animal tiene que venir de inmediato, no podemos volvernos un peligro aquí", explica Mauricio.

Otra figura clave en la labor de Cetrería del Sur es Olivia, una perra border collie que se muestra más buena que Lassie si bien su misión es hostigar y espantar aves que estén posadas en los campos empastados que rodean las pistas y la plataforma del aeropuerto.

En total son cuatro los canes que se emplean si está lloviendo o si las condiciones del viento no permiten recurrir a los halcones, que no despegan bajo agua ni con vientos de 40 kilómetros por hora, o bien acaso no logren retornar si se los requiere.

Tecnología y control de vuelos en el siglo XXI.

Cuando en 1913 se inauguraba la primera ruta aérea en Estados Unidos o en 1919 nacía KLM con vuelos comerciales desde Ámsterdam y estaba casi listo el primer aeropuerto exclusivamente comercial en Sidney, el primero además con una terminal en el sentido en que la conocemos hoy, más o menos, nadie pensaba aún en la necesidad de luchar contra las aves que pueden y han provocado graves siniestros al ser succionadas por las turbinas de los aviones. Ahora que las infraestructuras para albergar el creciente número de pasajeros se multiplicaron alrededor del globo, y la tecnología avanza, la mejor forma de evitar accidentes es, curiosamente, recurrir a aves rapaces, perros y petardos. Esa actividad se despliega en Carrasco y fue parte de una exhibición especial al celebrarse el Día del Patrimonio.

Entre aves.

La exhibición de los cetreros que trabajan en el Aeropuerto de Carrasco atrapó a decenas de personas que eligieron allí celebrar otra edición del Día del Patrimonio. Entre halcones peregrinos y aplomados, los visitantes más chicos y los grandes también se sorprendieron con la presencia de dos pichones de rapaces que nacieron en Uruguay. Es la única terminal de Sudamérica en donde hay cría de estas aves para realizar con más eficacia la labor de control y dispersión de otras especies que pueden afectar los vuelos.

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