Dicen que el bozal puede llegar a ocasionar la muerte de un animal adulto

Paseadores de perros piden a IMM que suavice normas

Un grupo de paseadores de perros se entrevistará hoy con el prosecretario de la Intendencia, Christian Di Candia, para pedirle que flexibilice la fiscalización que se viene realizando y que afectó a una actividad de la cual viven cientos de personas en Montevideo.

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Esteban y Juan(bajista de Once Tiros) son paseadores de perros que los llevan al corral.

La concentración del miércoles en la explanada de la Intendencia evidenció la molestia y preocupación de estos trabajadores, no solo por sus fuentes laborales sino por la salud de los animales.

"Se armó lío porque salieron indiscriminadamente a multar. Ahora, con toda esta movida que hicimos, encararon un poco y están empezando a ser más permisivos. Entendieron que no era salir así nomás y con gente que no tiene ni idea de perros. También está en juego la ley de protección y bienestar animal", declaró ayer a El País Martín Maristán, uno de los paseadores que estuvo el miércoles en la explanada.

"Si vos le ponés un bozal a un Golden Retriever de 12 años, un perro anciano y una de las razas más buenas del mundo, se puede morir. Le viene un golpe de calor y se puede morir literalmente, no estoy exagerando. Los perros no sudan, se regulan con el jadeo", explicó Martín Maristán.

Comportamiento.

Los paseadores notan que hay cambios en los comportamientos de los animales a raíz del impedimento de andar sueltos por la calle.

Al no poder salir sin correa, muchos perros no pueden tener el ejercicio diario que precisan debido a que muchos de ellos viven en apartamentos sin patios, donde no tienen espacio para correr. Esto genera, principalmente, problemas de ansiedad y ladridos.

Por llevar perros sin collar en la calle o para quienes adiestren sus animales en plazas, parques, playas y cualquier otro lugar de uso público no habilitado, la multa es de tres Unidades Reajustables ($ 2.500).

Juan Manuel Lerena, paseador y adiestrador de perros, que trabaja en Parque Batlle y en Punta Carretas, contó a El País que pretenden solicitarle al jerarca que la Intendencia "revea el tema de las sanciones por bozal, que se unifiquen los criterios, porque no es correcto que todo perro mayor de 25 kilos deba usar bozal, ya que no por su peso es agresivo".

En caso de la presencia de un perro peligroso sin bozal en un espacio destinado para niños, la multa asciende a cinco UR ($ 4.170).

Di Candia indicó que la Intendencia está "teniendo una flexibilidad importante y no se multa a todos los perros de más de 25 kilos que no tengan bozal sino al dueño del animal que está en un espacio público y su perro está siendo riesgoso".

Los paseadores y adiestradores también solicitarán a la Intendencia un espacio en una playa no habilitada para baños de personas, donde los perros puedan nadar. "La playa que está al lado del puerto del Buceo, que no la usa nadie, la vamos a pedir para que sea la zona de nado de perros", dijo.

En relación a ese tema, el prosecretario indicó que ayer le solicitó al Equipo Técnico de Educación Ambiental (Etea) de la comuna, que evalúe si es posible designar un lugar porque "hay un tema de certificación de playas".

También requerirán que asignen zonas en espacios públicos para que los perros puedan andar sueltos. En esto la Intendencia ya está trabajando con los ocho municipios de Montevideo y prevé comenzar a instalar los primeros corrales caninos antes de fin de año.

La comuna está "pensando en convocar a empresas interesadas en hacerse cargo de la instalación de algunos de los corrales, otros los instalará la propia Intendencia", dijo Di Candia, quien informó que la División Espacios Públicos está estudiando el listado de terrenos propuestos por los Municipio B y CH como posibles para instalar los corrales.

Sostuvo que, en la evaluación, hay que tener en cuenta el drenaje del suelo por la orina acumulada de los perros en un solo lugar. "El corral que hay en el Parque Batlle generó un foco infeccioso, pero eso ya se solucionó", aseguró Di Candia.

Trabajadores.

Hay dos o tres modalidades de trabajo de paseadores. El más afectado por las normativas que está aplicando la comuna es el que lleva al parque a los perros de sus clientes para recreación, porque le pueden multar a los perros por no llevar bozal y por estar sueltos, ya que el único lugar donde hoy hay corral canino es el Parque Batlle, que fue instalado hace unos seis años por la comuna a raíz del reclamo de los paseadores.

La otra modalidad es la del que hace un paseo sin detenerse en ningún parque, sólo camina; éste se ve afectado porque lo pueden multar si alguno de sus perros no lleva bozal. Por último está el paseador que tiene camioneta y su propio terreno en el que soltar a los perros.

Ése es el único que no se ve afectado por las normativas.

"No hay un registro de paseadores. Hay un montón de los que trabajan soltando a los perros en parques. Es la modalidad que más conozco", sostuvo Lerena, quien contó que ahora no los suelta más en ninguna plaza ni parque porque están los inspectores.

Lo que hace es dar una vuelta en el parque, dice que lleva en la mochila cuerdas largas, de 10 metros, para que correteen un poco atados a algo, algo muy poco práctico".

Los perros que estaban acostumbrados a llegar al parque y corretear 30 y 40 minutos por día ahora no lo hacen.

Este cambio "se ve reflejado en la conducta de los perros. En la mañana trabajo en Punta Carretas con una manada de 15 perros, tengo tres labradores, tres golden y un par de perros boxer. Antes de la normativa los soltaba y corrían 45 minutos, se socializaban, quemaban energía y llegaban a sus casas a dormir", explicó. Ahora que no pueden ejercitarse "hay algunos que están con exceso de energía, ladran, están más inquietos, algunos tienen fobias y se pueden tornar agresivos", dijo el paseador y adiestrador.

"Uno de mis clientes, de hace cuatro años, es dueño de uno de los labradores que paseo en Punta Carretas. Me llamó y me dijo que si el perro va a tener que estar atado, no va a poder correr y aparte le tiene que poner bozal, no quiere que salga más, porque me lo daba debido a que sabía que el perro se ejercitaba", contó Lerena.

Aclaró que pese a eso, ninguno de los paseadores con los que él se relaciona perdió trabajo por las normativas. Y agregó que la movida que están haciendo, como la manifestación del miércoles en la explanada y la reunión de hoy, no es por motivos laborales sino por el bienestar de los perros.

Los Once Tiros.

Los paseadores de perros Martín Maristán y Juan Manuel Lerena son integrantes fundacionales del grupo de rock Once Tiros. También el cantante de la banda, Pablo Silvera, se dedicó en el pasado a la misma actividad.

"Fue tremendamente casual. Con Juan arrancamos de forma casi paralela, yo un poco antes. El Negro (Pablo, el cantante), lo hizo algunos meses porque económicamente necesitaba trabajar. Aparte de que nos gustaban los perros, era un trabajo que nos daba cierta libertad, que nos permitía seguir dedicándonos a la música. En un trabajo convencional, con un jefe, eso es imposible. Si vos le decís a tu jefe: Mirá, el jueves me voy de gira y vuelvo el martes, no hay trabajo que aguante", comenta el "Chino" Maristán, baterista de Once Tiros.

Juan Manuel, el bajista, agrega: "La vocación musical nunca se nos extinguió, porque la banda sigue funcionando, pero tuvimos que buscar alternativas porque no vivimos de la música. Como el 95% de los músicos uruguayos no vive de la música, tienen otro trabajo, nosotros también. Yo siempre fui perrero. Y cuando empecé con la banda, empezamos a tocar muy seguido, entonces me pasaba mucho que no me duraba ningún trabajo. Me echaban porque me tenía que ir de viaje con la banda y perdía los laburos. Y ahí un amigo nuestro, de la banda, que es veterinario, que paseaba perros, uno de los primeros paseadores de perros de Punta Carretas, me ofreció trabajo. Me dijo: ¿No querés trabajar conmigo que te puedo dejar tocar y no te voy a despedir? (dijo entre risas). Ahí enganché con los perros y después se engancharon Martín y Pablo, más o menos por lo mismo, es un trabajo que nos gustaba mucho porque en Once Tiros todos somos bicheros, perreros". Juan Manuel agregó que Bruno Andreu, el guitarrista de la banda, tiene dos perros adoptados de refugios.

(Producción: María Eugenia Lima, Carlos Cipriani y Andrés López Reilly).

EN 9 DÍAS, 95 MULTAS, 2 DE ELLAS POR BOZAL.

Multas.

Desde el 9 de noviembre pasado, cuando la Intendencia de Montevideo comenzó a fiscalizar la normativa vigente en cuanto a tenencia responsable de mascotas, hizo 95 "constataciones de faltas", sólo dos corresponden a la ausencia de bozal. Por ahora son "constataciones de faltas", "se genera una multa si en los 10 días después de aplicada no se genera un descargo", indicó el prosecretario de la Intendencia de Montevideo, Christian Di Candia.

Montos.

La multa para quienes no recogen las heces de sus perros es de dos Unidades Reajustables (U.R) ($ 1.670). Por llevar perros sin collar en la calle o para quienes adiestren sus animales en plazas, parques, playas y cualquier otro lugar público no habilitado, el monto es de tres U.R ($ 2.500). Por ingresar con perros a lugares previstos para juegos infantiles en parques, la sanción es de cuatro U.R ($ 3.336). En caso de la presencia de un perro peligroso sin bozal en un espacio para niños, la multa asciende a cinco U.R ($ 4.170).

Tarifas paseadores.

Hay tres modalidades de paseadores: el que pasa a buscar a los perros en camioneta y los lleva a un terreno propio, el que los pasea, pero no los suelta en ningún lugar y el que los lleva a un parque y los suelta. No hay un arancel, los precios varían aproximadamente entre $150 y $200 por paseo.

Once Tiros.

Casi todos los miembros de la banda de rock Once Tiros se definen como "bicheros", pero además, dos de ellos son paseadores de perros y un tercero —el cantante— lo fue en el pasado. En la imagen superior se encuentra el baterista Martín Maristán, a quien se lo puede ver frecuentemente trabajando en Punta Carretas. Al centro, el bajista Manuel Lerena. Y abajo al vocalista Pablo Silvera, quien al igual que sus compañeros de banda, paseó perros para tener tiempo libre para salir de gira y ensayar con los Once Tiros.

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