LOS DETALLES DEL AUTO DE PROCESAMIENTO

Pareja del ex edil lo defiende: "El no me pegó, forcejeamos"

No tenían antecedentes de violencia, ambos admiten que son “celosos”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Las cosas volvieron a la tranquilidad en el restaurante. Foto: Facebook "El Vagón"

El Poder Judicial divulgó en su página web el auto de procesamiento del exedil de Maldonado José Plada, acusado de violencia privada contra su pareja y colega en la Junta Departamental, Marcela Fernández.

Se trata de un expediente de 23 páginas que abunda en pormenores pintorescos al narrar los hechos de la noche del 2 de septiembre en el restaurante "El Vagón", de la ciudad de Rivera. Hasta allí había viajado la pareja para participar del Congreso Nacional de Ediles, que reúne a legisladores departamentales de todo el país.

El sumario describe algunas escenas con tal vivacidad que parecen sacadas del guión de una comedia; por ejemplo, cuando relata cómo la edila agraviada regresa de madrugada al hotel (de donde su pareja se había marchado ya, llevándose la única maleta) y no tiene otra opción que meter sus cosas en una sábana y retirarse con el petate al hombro rumbo a la comisaría, donde finalmente estampó la denuncia por violencia doméstica.

Allí, "los funcionarios actuantes le practicaron prueba de espirometría que arrojó como resultado 1,41 gramos de alcohol por litro de sangre", explica el auto. Ella misma reconoció que había tomado cinco copas de vino. "Cabernet Sauvignon. Marca Don Pascual", especificó.

El cantor.

La noche de tragos y baile, que derivó en escándalo, comenzó a las 22:30 del viernes 2 de septiembre en "El Vagón", luego de que la pareja recién llegada de Maldonado se alojara en una habitación en el Nuevo Hotel. Acudieron ambos al restaurante en compañía de otros ediles y amigos. Ocuparon una mesa para cuatro y cenaron rabas, entrecot y pizzas, bebieron coca cola y dos botellas de vino tinto.

El músico y animador encargado del karaoke, que declaró como testigo, dijo que "en un momento veo al edil que empuja a la señora hacia la puerta, la sacude fuerte, con los dos brazos. Yo seguí cantando. Habrán pasado dos minutos y se empezaron a escuchar gritos afuera: No me pegues, no me pegues, todo el mundo lo escuchó. La música estaba normal, es música ambiente […] Cuando miré a mi derecha largué el micrófono y salí por la puerta, voy hacia el auto donde estaban; había otras personas. Yo lo agarro de atrás al edil y él dice No le estoy pegando. Ella estaba en el asiento trasero del auto, tirada hacia atrás, y él adelante; él la estaba agarrando con los brazos, la estaba sacudiendo. Él dijo No le estoy pegando y ella dijo Sí, me está pegando. Cuando lo tiré hacia atrás, él dijo que se iba y se subió al auto y lo prendió […] Yo volví a mi escenario y seguí con mi espectáculo, pedí disculpas al público y seguí".

El músico del restaurante, así como otros testigos, presenciaron el incidente cuando el desorden en la calle ya era mayúsculo. Nadie pudo constatar que la edila hubiera sido golpeada ni observaron que estuviera lastimada, aunque alguno vio que "en un momento la mujer se cayó", porque había llovizna y la calle estaba resbaladiza esa noche.

El edil.

El origen del violento incidente lo detalló el edil Plada en su testimonio judicial:

"Esa noche (en "El Vagón") bailamos mucho, se armó baile como a las 23 hs. Hasta que estuvo medianamente sobria, todo iba bien; luego pidió otra botella, yo ahí empecé a decirle que no tomara, ella decía que tenía todo controlado. Yo estaba preocupado porque sé cómo terminan estos temas, ella estaba mal. Siguió tomando y empezó a complicar. Yo quería llevarla y ella no quería, le decía de irnos porque teníamos que levantarnos temprano. Ella decía que no, y se levantaba a bailar a cada rato".

"En un momento, salí a llevar a S. al hotel y cuando vuelvo ella estaba contra una pared y dos caballeros estaban aprovechándose, manoseándola por la espalda y la pierna. Ella no sabía dónde estaba parada, estaba hecha una piltrafa. Esos hombres no sé quiénes eran".

Ante la pregunta de la Fiscalía: "¿Usted admite que quiso retirar a M. del lugar porque se ofuscó al verla con dos caballeros?", el edil contestó:

"Por supuesto, quién no se va a ofuscar".

Luego de sacarla del local por la fuerza y de intentar meterla en el auto, el edil contó que su pareja "tiraba manotazos y patadas para todos lados. Yo no ejercí ningún tipo de violencia contra ella. La senté en el asiento de atrás (del auto). Ella se enderezó y dijo que quería volver al boliche. Le dije que no hiciéramos papelones […] Cuando se desacató y dijo que no se quería ir, se puso violenta y tiró unos manotazos. Yo siempre me quedé quieto, no reaccioné".

En defensa de su talante pacífico, explicó: "Yo agarré la comisión de género (en la Junta de Maldonado) porque soy anti violencia".

Cuando los gritos desde la calle atrajeron a otras personas, entre ellas al encargado del karaoke que apartó al edil, éste decidió marcharse solo al hotel.

Una vez en la habitación, sufrió una "crisis nerviosa, rompió diversos objetos y prendas de vestir, tomó sus cosas, las colocó en la única valija que tenían en común, abandonó el lugar" y fue a la terminal de ómnibus de Rivera, desde donde partió rumbo a Maldonado, según describe el juez.

La mujer.

La denunciante declaró que en un momento de la noche el Sr. P. salió a fumar y un amigo le habría dicho que si no sacaba a la edila del lugar otras personas "iban a mantener relaciones sexuales con ella".

"P. volvió y nos dijo que nos fuéramos, me agarró del brazo y me llevó para afuera. Yo estaba bailando, le dije que me quería quedar y ahí empezamos a forcejear. Me dijo Vámonos a los gritos, la gente no escuchaba porque había muchas personas".

"Afuera, como yo no quería irme y él quería que me fuera, discutimos. Él no me explicó por qué quería que me fuera, me dijo que nos teníamos que ir. Me dijo que le habían dicho que me iban a c..., y yo le dije que me quería quedar".

Luego del enfrentamiento callejero, cuando P. ya se había marchado solo al hotel, la edila recibió contención de algunos colegas. Fue entonces que alguien la vio caer: "En ese momento lloviznaba y estaba todo mojado".

El encargado del restaurante la llevó al hotel. Ella retiró sus pertenencias en una sábana y compareció a radicar denuncia ante la Unidad Especializada de Violencia Doméstica y Género de la Jefatura de Rivera.

Luego, en la sede judicial, la edila admitió: "No, no, él no me pegó, forcejeamos".

De hecho, la edila decidió retirar la denuncia que había efectuado en la Policía, pero en casos de presunta violencia doméstica igual se debe enterar a la justicia competente.

Por eso, el juez letrado de Rivera Diego González Camejo procesó al edil por un delito de violencia privada, y le impuso como medidas alternativas a la prisión "la prohibición de acercamiento, de relacionamiento y de comunicación a través de cualquier medio con la Sra. M. M. F. por el plazo de seis meses" y "la obligación de cumplir tareas comunitarias en organismos públicos o en organizaciones no gubernamentales".

El edil renunció a su banca.

Todo pago.

Entre las pruebas que se agregaron al expediente figuran cuatro facturas contado expedidas por "El Vagón Restó", una con detalle de consumición "almuerzo" por $ 400, otras tres con detalle "cena" por valores de $ 2.280, $ 680 y $ 975, tales sumas representativas de lo consumido por la pareja, por otros ediles y por personas ajenas al Congreso de Ediles que fueron invitadas a cenar. Todas las facturas contado fueron expedidas a nombre de la "Junta Departamental de Maldonado".

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