A la mar en lancha

Paraíso a minutos de Paysandú

La Isla de la Caridad tiene una especie de club con 970 socios, la mayoría uruguayos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Isla de la Caridad. Foto: Daniel Rojas

Cada día, decenas de embarcaciones cruzan el Río Uruguay para disfrutar del banco de arena en Isla de la Caridad, propiedad de Argentina. Los lugareños cuentan que allí, en donde no hay frontera visible, la integración de los pueblos se da en su máxima expresión, más de lo que cualquier gobernante en Montevideo o Buenos Aires pueda imaginarse.

No hay Aduana, no existe Migración y de Prefectura se ve muy poco. En realidad se recurre a ella fundamentalmente cuando se le necesita por alguna urgencia.

En ese escenario, argentinos y uruguayos confluyen cada tarde al sur del puente Artigas. Abandonan las ciudades de Paysandú y Colón para disfrutar de un espacio natural de limpias arenas y agua cristalina. Al caer el sol cada cual vuelve a su ciudad sin importar la nacionalidad.

"Cierro el taller a las cinco de la tarde y media hora después ya estamos con la familia en la isla", cuenta Mauricio. Sus hijas se encargan de aprontar los víveres que se vayan a consumir en el día y revisan que la embarcación tenga todo lo que exige Prefectura.

"Comprar la lancha fue de las mejores inversiones porque nos permite disfrutar de las vacaciones con muy poco. Cada noche volvemos recargados de energía después de estar en un lugar diferente a todo y al mismo tiempo muy cerca de casa" dice Mauricio.

En Paysandú existen unas 500 lanchas de diferente tamaño y motores que varían de acuerdo a la potencia que se le quiera incorporar. Se pueden conseguir desde 2 mil dólares hasta 40 mil. Existen cruceros, generalmente argentinos, que cuestan por encima de los 100 mil dólares.

Esa especie de club de la isla tiene 970 socios a los que se les pide una colaboración anual de 500 pesos. El propietario y operador de su propia isla, Pedro Bell, explica que a cambio se les permite disfrutar de la playa "sin preocuparse de encontrar un vidrio, un hueso y hasta un plástico porque nos ocupamos de limpiar la playa desde muy temprano. Además, tenemos el botiquín más importante del Río Uruguay, ya que mi esposa es farmacéutica y por lo tanto tenemos claro qué es lo que más se puede necesitar de urgencia en este lugar. Estoy seguro de que ni la prefectura argentina ni la uruguaya tienen el botiquín que tiene Isla Caridad para los socios".

Entre otros servicios cuenta con combustible, baterías y si la embarcación sufre algún otro percance, es remolcada hasta Paysandú sin costo alguno.

En el medio del banco de arena existe un puesto con tanques flotantes de apoyo, por si el río sube más de lo normal. "Les ofrecemos bebidas frías y la única y mejor pizza del Río Uruguay", dice el anfitrión con un toque de humor.

"Mucha gente se acostumbró a venir un rato a la tardecita a comer algo y eso hace que tomen el lugar como propio, lo que a mí me parece fantástico" dice Pedro Bell.

El pedido de colaboración comprende la fumigación de la isla contra los mosquitos, algo no tan sencillo en unas 268 hectáreas.

El presente.

"Si nos ponemos a analizar la frecuencia de los lugareños podemos decir que es una isla argentina pero ocupada en un 90% por uruguayos, lo que nos gratifica porque la gente de Uruguay son unos hermanos fantásticos y nos llevamos deliciosamente bien, aparte es gente muy humilde, muy sencilla", expresa.

Bell se toma con sabiduría y por lo tanto no se amarga cuando le toca hablar de la infraestructura que se llevó la última creciente, la mayor inundación desde el año 1959.

"Tenemos pequeñas comodidades que vamos haciendo, pero también hay que tener en cuenta que el río nos viene castigando mucho. Sólo en 2015 tuvimos siete crecientes y la última fue muy difícil de superar porque se llevó todo. No dejó parador, sanitario, ni parrilla, y hay que volver a empezar, pero no hay que ponerse tan dramático", expresa.

La creciente tuvo su efecto devastador pero cuando el río volvió a su cauce dejó una superficie de arena aún mayor.

"Acá se juntan dos corrientes de agua y nosotros tenemos la suerte o la bendición de que el banco de arena se hace cada vez más grande. Mi amigo, el intendente de Colón, últimamente está poniendo mucha arena a la costa de la ciudad y lamentablemente para él, creo que toda la arena que pusieron en Colón vino para esta isla, porque hay partes en donde subió más de dos metros de alto," indicó Bell.

Reconoce que esta fue una temporada "atípica" pero normalmente llega a contar unas 400 embarcaciones alrededor de la isla. "Uno cuenta por lancha cuatro personas en promedio, y entonces estarían viniendo mil y pico de personas por fin de semana", dice, mientras recuerda que fue el primero que en el año 1979 hacía paseos gratuitos "para que conocieran y se enamoraran del lugar".

Fue refugio durante el sitio de Paysandú.

La isla fue refugio para las mujeres, niños y heridos que debieron salir de Paysandú, cuando la ciudad estuvo sitiada a fines del siglo XIX. Pasó a llamarse De la Caridad durante la guerra. Allí estaba montado el hospital de campaña, era lugar de paz para ambos bandos, existía el convento del Sagrado Corazón de Jesús del que solo quedan sus ruinas. Se estima que muchísimas personas argentinas, uruguayas y algunos brasileña s muertas están enterrados en la isla.

REY Y SEÑOR.

La isla tiene un dueño y operador

Un simpático comunicador que tiene un programa de radio en una FM de Colón, es uno de los propietarios de la isla.

Se lo ve feliz caminando entre la arena y gusta de charlar con los uruguayos "por la humildad que les caracteriza".

"La isla está ubicada en el kilómetro 208 del majestuoso río, que ya no es el Uruguay de Aníbal Sampayo, pero dentro de todo todavía tenemos un lugar bastante fantástico con agua cristalina que corre", dice Pedro Bell en diálogo con El País.

Cuenta que es titular de ese lugar desde el año 1979.

"Aquí hemos logrado la integración que tanto se pregona de un lado y del otro pero que no se lleva a cabo. El domingo pasado se festejó el segundo festival de la hermandad argentino-uruguaya y vamos a seguir integrando nuestros pueblos porque es lo único que tiene valor esencial para los lados del río" indicó el entrerriano.

Sostiene que los argentinos concurren mayoritariamente a la isla San Francisco como balneario colonense "y ya que los hermanos uruguayos lo usan como su balneario, hemos dotado el enclave con una serie de servicios", explica Bell, un hombre con pinta de pescador que es dueño y señor en un paraíso que está a diez minutos de Paysandú.

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