LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

En el pantano

El gobierno que nos gobierna parece haberse quedado sin ideas. Durante los años de bonanza no solo no se ahorró, sino que se gastó mucho más de la cuenta. Y ahora que la región no ayuda y el viento ya no sopla a favor, no hay recursos para cumplir con tanto compromiso asumido en tiempos electorales.

La prudencia aconsejaría no aumentar el ya elevado gasto y trabajar para bajar el enorme peso del Estado, de modo de devolver algo de competitividad a las empresas y permitirles recuperar mercados y generar empleo. Pero el gobierno y el Frente Amplio lucen decididos a aumentar más el gasto. ¿Cómo se va a pagar esta extensión de la fiesta interminable? Con más impuestos a las empresas, menos exoneraciones a las inversiones y tarifas públicas altas. Total, el uruguayo es manso. Y si le dicen que no va a haber más impuestos a la clase media y a los trabajadores, no se va a dar cuenta que cuando se grava más a las empresas se afecta el empleo, el consumo y la actividad en general.

¿Se puede llegar así, haciendo la plancha y aumentando impuestos y tarifas, a las elecciones de 2019? No parece. Así que tiene que haber un plan. Y lo hay. Uno solo. Convencer a UPM de que anuncie, en el último trimestre de 2018, la construcción de su nueva megaplanta en Uruguay. Tiene que funcionar. Eso va a reactivar el empleo en la construcción y va a impactar en la economía lo suficiente como para mostrar, cuando llegue el año electoral, que hay razones para pensar que la fiesta puede extenderse otros 5 años.

Estamos, por tanto, jugados a UPM. A que nos diga que sí. A que nos tire la soga que reactive nuestra economía. Y entonces una delegación oficial va a Finlandia a presentar al Uruguay como un país serio, que ofrece garantías y certezas a los inversores, a los que recibe de brazos abiertos.

¿Pero en verdad somos ese país? ¿Hay certezas para los inversores en un país donde todos los problemas se solucionan aumentando tarifas y eliminando exoneraciones para las inversiones? ¿Hay garantías en un país donde el gobierno quiere atraer una megainversión como la de UPM y los expertos de esa empresa finlandesa no pueden hacer un relevamiento del estado de las vías férreas que necesitarían para su proyecto porque al sindicato de AFE se le ocurre hacer un paro para impedir que estos técnicos hagan su tarea?

¿Qué estarán pensando hoy quienes deben tomar la decisión de UPM de construir o no una nueva planta en Uruguay? ¿Será Uruguay un país serio cuando un sindicato minúsculo ha sido capaz de impedir una tarea clave sin que el gobierno haya podido hacer nada para evitarlo?

¿No se da cuenta el gobierno que si no encara estos temas muy pronto no habrá empresas serias con ganas de invertir en Uruguay? ¿No se advierte que si seguimos cobrando tarifas desproporcionadas, y cargando más y más impuestos a las empresas ya instaladas, las empresas van a seguir cerrando?

"Todavía quedan tres años de gobierno", dijo esta semana el presidente Tabaré Vázquez. Es verdad. Hay tiempo para hacer lo que hay que hacer. Para sacar al país de este pantano. ¿Habrá decisión de hacerlo y fuerza al menos para intentarlo?

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