EL ESFUERZO COTIDIANO EN EL CUIDADO DE LOS ANIMALES

Palomas que desafían a Twitter

En tiempos de alta tecnología, el Ejército mantiene un sistema milenario de mensajería.

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Benitez: "una vez que salen, no paran hasta llegar a su destino". Foto: M. Bonjour

Desde el año 1913 el Ejército Nacional cuenta con una dotación de palomas mensajeras. El palomar pertenece al arma de Comunicaciones y podría llegar a ser una pieza clave en caso de una crisis severa.

De hecho, cuando los mayores ejércitos del mundo evalúan las hipótesis de conflicto y sus eventuales consecuencias, estiman que su flanco más débil está en los complejos sistemas de comunicaciones que conectan el mando con el ejecutor.

Saben que el primer y gran golpe que les puede propinar el enemigo tiene que ver con las tecnologías de la comunicación. Si eso sucediera, la defensa se reduciría a esfuerzos individuales con escasas posibilidades de triunfo. Y es ahí donde los sistemas de comunicación básicos, entre ellos las palomas mensajeras, podrían ser fundamentales.

El suboficial Carlos Benítez encontró una pasión en las palomas. Hace 22 años que trabaja cada día con ellas. Todas las mañanas las entrena en la base del arma de Comunicaciones en el barrio Peñarol. Las hace volar unos 90 minutos para mantenerlas en forma.

"Las palomas son atletas, todos los días tienen que moverse para estar estado óptimo", aseguró el militar.

Dentro de su tarea está el control de un palomar que cuenta con 145 aves.

Los animales están alojados en tres pequeños galpones que tienen una malla metálica delante y entradas pequeñas.

Las aves son alimentadas con granos de distinto tipo. Por estos días los animales están renovando su plumaje para prepararse para el invierno.

Otra de las tareas a cargo del militar es la colocación de un anillo identificador en una pata del ave donde dice el año de nacimiento y el palomar al que pertenece.

La otra pata está destinada a cargar un pequeño tubo donde se coloca el mensaje escrito sobre un pequeño papel. En países como Bélgica se utiliza una diminuta mochila con una tarjeta de memoria como carga.

Deportistas.

Se trata de palomas mensajeras, parientes de las que están en las plazas pero de otra alcurnia. Mientras que las callejeras son conocidas como "ratas con alas", por las enfermedades que transmiten, las mensajeras son una cruza de distintas variedades que se fue produciendo a lo largo de los siglos por parte de los colombófilos.

Esta especie es más resistente al esfuerzo físico y sufre menos enfermedades por los cuidados que se le prodiga y por su condición genética.

Benítez asegura que sus palomas pueden volar hasta 1.000 kilómetros en un día, dependiendo de la luz solar.

En Uruguay las pruebas más intensas que se han realizado son desde Bella Unión hasta Montevideo.

En determinado momento se hizo una suelta de palomas en Porto Alegre, ciudad brasileña situada a unos 780 kilómetros en línea recta.

"Se las soltó a primera hora de la mañana y en la tardecita ya estaban en Montevideo", narró el suboficial.

Desarrollan una velocidad crucero de 60 kilómetros por hora, pero pueden duplicar ese ritmo de acuerdo a las condiciones climáticas.

"Una vez que salen, no se detienen nunca. Salvo que se encuentren muy agotadas, en ese caso eligen un árbol alto, lejos del peligro. Después siguen, nunca paran en una plaza", aseguró el militar.

Rara vez son atacadas por otras aves, aunque los colombófilos saben que hay zonas más peligrosas que otras. "Por la zona de Minas hay muchas águilas, ya sabemos que cuando se sueltan para ese lado alguna puede aparecer herida", dijo Benítez.

Habitualmente se realizan competencias entre los distintos criadores. Son carreras donde gana la paloma mensajera que llega más rápido a su paloma. No es necesario que una persona las reciba.

El palomar cuenta con un sistema electrónico que marca con precisión su arribo. Con ese dato se define el ganador.

Cría.

El método de trabajo es simple. Las palomas mensajeras se crían en un sitio al que reconoce como su casa, una vez que se les traslada a un sitio remoto aplican su instinto para retornar al lugar que les asegura alimento y cobijo.

El ciclo reproductivo de las palomas es breve y muy regular. La hembra pone dos huevos que son incubados por el casal. La pareja realiza el trabajo por turnos de 12 horas cada uno. El trabajo dura 20 días en total. El día 19 nace el primero y al otro día el segundo.

Cuando los polluelos cumplen siete días de vida Benítez le coloca el anillo de identificación. No puede ser un día antes o un día después. "Al octavo día ya no le entra el anillo y antes se le sale", explicó.

Durante 25 días los pichones se quedan con la madre. Después comienzan a volar. En ese momento se les enseña a volver al palomar mediante distintas técnicas.

El período activo de estos animales puede ser de unos siete años, después se las destina a la reproducción. Pueden vivir unos 15 años.

El palomar del Ejército tiene la autoridad oficial sobre los 80 establecimientos de este tipo que hay en el país. Su responsabilidad tiene que ver con la aplicación de métodos para la prevención de plagas en las 4.500 palomas mensajeras de Uruguay. A su vez, este sector del Ejército trabaja en conjunto con el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP).

Una tradición.

La cría de palomas mensajeras es una tradición centenaria en Uruguay. Requiere de un cuidado especial que implica la señalización de los animales con anillos específicos (arriba) y el cuidado en sitios que deben tener características propias. El desarrollo de esta actividad exige de un trabajo permanente. El suboficial Carlos Benítez (derecha) es el depositario de un trabajo que comenzó en el año 1913 dentro de las filas del Ejército. En el país hay cinco clubes de cría de palomas mensajeras y 4.500 animales en posición de competir.

UNA PASIÓN.

Palomas entre show y símbolo de paz.

De vez en cuando entidades públicas o privadas solicitan el servicio de las palomas castrenses. Por lo general se las utiliza en "sueltas" de carácter simbólico en eventos con mucho público.

La paloma es un símbolo muy antiguo cuya imagen fue representada en distintos actos religiosos a lo largo de la historia. Además, una del pintor español Pablo Picasso la llevó a ser un icono de paz.

La presencia de las palomas del Ejército es tradicional en actos tan distintos como partidos de fútbol en el Estadio Centenario o en las celebraciones anuales de San Cono en la ciudad de Florida.

En todos los casos los animales vuelven al palomar con total disciplina. Su instinto las hace retornar rápidamente al sitio donde se criaron y tienen alimento y cobijo seguro.

Por otro lado, en ciertas ocasiones las palomas castrenses son presentadas en exhibiciones en las escuelas rurales. En una de esas ocasiones los niños escribieron pequeños mensajes que fueron trasladados por las aves hasta su base en el palomar de Montevideo.

Desde allí los militares enviaron por fax a la escuela rural copias de los mensajes recibidos.

Buchón, un término que salió de los palomares.

La palabra "buchón" no goza de mucho prestigio social y tiene su explicación. Para el lenguaje callejero el "buchón" es aquella persona que ayuda o colabora a la Policía o la autoridad.

Para los colombófilos se trata de un término nacido dentro de los palomares que se pasó al lunfardo.

A parecer, refiere a una variedad de palomas que no compite en las carreras. Su función es quedarse en el techo del palomar esperando que las "atletas" regresen de la competencia y hacer cumplir las indicaciones del adiestrador.

Una vez que se produce el arribo, se ocupan de introducir a las competidoras, a fuerza de giros aéreos y empujones, dentro de los pequeños galpones.

El "buchón" es un animal que no vuela muy alto pero se ocupa de ayudar al jefe, en este caso el suboficial Carlos Benítez.

El ave tiene un buche amplio que lo diferencia del resto, de ahí su nombre.

Dentro del palomar castrense hay tres ejemplares de gran tamaño.

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