GONZALO MUJICA

"La oposición no juega a ganar, sino a que el Frente pierda"

El diputado Gonzalo Mujica, responsable de la pérdida de las mayorías parlamentarias del Frente Amplio, opinó que “es altamente probable” que la coalición de izquierda vuelva a ganar en el 2019.

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Mujica: El diputado es crítico del programa de la coalición de izquierda. Foto: archivo El País

Aunque entiende que el oficialismo “está condenado al continuismo”, sostuvo que el futuro político del país dependerá de si la oposición está dispuesta a cambiar y a no presentarse con un “modelo restaurador” de cara al 2019.

Según manifestó, solo depende del senador nacionalista Luis Lacalle Pou la posibilidad de presentar una estrategia ganadora, porque todo el resto de la oposición “está pensando en su pequeño kiosquito”.

—¿Cómo ve a la oposición de cara al 2019?

—La estrategia de la oposición es la inercia, no juegan a ganar, juegan a que el Frente Amplio pierda y la mala noticia es que es altamente probable que la inercia haga que la izquierda vuelva a ganar. El país salió del peligro de la recesión, y los dos mayores peligros que tiene, el déficit fiscal y el sobreendeudamiento, la gente nos los ve y no le importan.

—¿Por qué no importan?

—Porque son problemas que no llegan directamente a la gente. La gente lo que ve por ejemplo es que si hay más actividad y si el dólar está bajo puede comprar más cosas; lo que esconde es un país que camina por una cuerda floja. En Semana Santa se fueron 500.000 uruguayos para el exterior y puede haber muchos miles que piensen que todo está muy bien si me puedo ir a veranear a Florianópolis y la plata me rinde. Pero eso es a costa de que se sostiene un dólar excepcionalmente bajo para frenar la inflación a costa de endeudamiento. Creo que en 2018 y 2019 Argentina y Brasil, van a empezar a crecer y nos van a volver a llevar de arrastre. Va a crecer la recaudación y va a volver a aumentar el gasto. En definitiva, entre esa realidad aparentemente buena y una serie de propuestas deshilachadas que la gente ve en la oposición, lo más probable es que ese 20% que hoy dice que no vota al Frente lo vuelva a hacer. A desgano y por descarte, pero lo van a terminar votando.

—¿El Frente está haciendo las cosas bien para ganar?

—El Frente está condenado al continuismo. No tiene capacidad de renovarse programáticamente sin exponerse a una fractura. Y como la fractura implica la pérdida del gobierno, los que están por el cambio evitan confrontar con el continuismo. El próximo programa de gobierno va a estar lleno de frases como "continuar avanzando o profundizar tal cosa". Y el próximo candidato va a representar más de lo mismo, y solo eso.

—¿Quién será el próximo candidato del Frente Amplio?

—Estoy seguro que va a ser (José) Pepe Mujica; pero más allá del nombre, lo que va a representar el candidato es a un programa caduco que no reconoce la necesidad de lo nuevo.

Un programa cuya esencia es exprimir a la clase media para sostener a la burocracia del Estado y a la cúpula sindical.

Una transferencia de recursos que bajo la máscara de la defensa de los que menos tienen, castiga al esfuerzo personal y premia la pertenencia al establishment de la izquierda.

Como el único que puede pelear el gobierno es (Luis) Lacalle Pou, los demás se ocupan de su pequeño negocio y le dejan la estrategia del posible triunfo sobre sus hombros.

—¿Lacalle está preparado para gobernar?

—Lacalle tiene que lograr tres cosas: una es darle continuidad al mensaje electoral de unidad nacional que presentó en la campaña del 2014. Esto es esencial para que "por la positiva" sea una forma de encarar la construcción de un proyecto nacional y no un slogan de campaña.

Por otra parte, ése es el mensaje que lo distanció de los sectores de la restauración herrerista. Después de las elecciones, fueron ésos sectores los que lo atacaron más encarnizadamente por alejar su compaña de la idea de la motosierra y la vuelta a los 90 que ellos añoran. La otra cosa que tiene que lograr es darle contenido a "por la positiva". Un proyecto nacional es un conjunto de políticas públicas y éstas deben ser explicitadas. De lo contrario, gobernar se transforma en pura gestión.

La tercera cosa que Lacalle tiene que lograr es imprimir una dinámica política dentro del sistema que obligue a los que están con la cabeza metida en el tarro de galletitas a levantar la vista y mirar el futuro. La unidad se impone, no se desea y su construcción es tarea del más fuerte, no decisión de los más débiles.

—¿De qué depende que gane el Frente o la oposición en las próximas elecciones?

—En el 2019 la clave de lo que se decida va a estar en la capacidad de la oposición de resolver su debate entre la restauración o el cambio. La oposición tiene que lograr una respuesta que no sea una restauración conservadora, tiene que lograr una respuesta que sea un cambio real para el país, no volver hacia atrás. Si en la oposición triunfa el cambio, habrá un proyecto nacional de prosperidad y justicia social. Y yo voy a estar en ese proyecto o en mi casa.

—¿Eso quiere decir que usted se va a integrar a alguno de los partidos de oposición?

—Yo voy a estar con un proyecto de cambios y lamentablemente ése proyecto no va a estar con el Frente Amplio y lo voy a buscar por fuera, pero si no lo encuentro por fuera me voy a mi casa, como dije antes. Si solo me encuentro con propuestas de volver al pasado no me interesa. Creo que Lacalle Pou puede presentar una propuesta renovadora.

—¿Eso significa que se va con Lacalle Pou?

—No, no significa eso. Porque no sé qué va a hacer él finalmente. Hoy por hoy, toda la oposición ha dejado en manos de Lacalle Pou la posibilidad de una estrategia ganadora, porque están todos pensando en su pequeño kiosquito y el problema de ganarle al Frente se lo han dejado a Lacalle Pou. Pero él tampoco la tiene toda comprada porque si lo que presenta es una estrategia conservadora, la gente no lo va a votar.

—¿A quién favorece la renuncia del senador Pedro Bordaberry a la política?

— Creo que es una pérdida muy grande para el sistema. Creo que es neutra su salida porque al Partido Nacional le favorece un Partido Colorado más sólido. Creo que esta salida de Pedro en términos electorales va a favorecer un poco al Partido Nacional y sobre todo al Partido de la Gente, siempre y cuando los propios colorados no logren reconstruir la propuesta.

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