CONMOCIÓN EN POCITOS

Operativo de película contra joven panadera

Interior reconoció irregularidades en el procedimiento.

Sofía sigue sorprendida por el accionar del agente de la Unidad de Respuesta de la Policía. Foto: G. Pérez
Sofía sigue sorprendida por el accionar del agente de la Unidad de Respuesta de la Policía. Foto: G. Pérez

Seis patrulleros llegaron en minutos a respaldar a otro coche policial que realizaba un procedimiento en la esquina de Pagola y Chucarro, recién iniciada la tarde. El despliegue se hizo para asegurar la detención de una joven de 19 años, que mide 1.53 metros de altura, pesa 57 kilos y es hija de un policía activo de la ciudad de Rivera. No estaba armada ni siquiera con una de las pinzas con las cuales toma los bizcochos o masitas que le piden los clientes del comercio en donde trabaja hace 5 meses, la Confitería Saratoga.

La intervención se dio a partir de las 14:00 horas del pasado martes cuando el conductor de una unidad policial se ofuscó con la muchacha, que quería cruzar la calle para retornar a la confitería después de realizar un mandado.

El agente aparentaba tener no más de 30 años, lucía los brazos cubiertos con tatuajes, no se sacó en ningún instante los lentes oscuros y, según la detenida, era corpulento.

"Yo venía cruzando la calle y el policía venía pasando lentamente con el patrullero, mirando a una chica que estaba parada. Me di cuenta porque yo estaba detrás de ella (en la esquina), y le grité: ¡dejate de mirar mujeres y dejame pasar que quiero ir a trabajar! El policía me escuchó, frenó y cuando fue a retroceder yo ya estaba detrás del auto y entonces puse la mano para que no me llegara a pegar. Crucé la calle y el tipo me gritaba de adentro del auto: ¡andá a vender bizcochos!", cuenta Sofía Palacios, quien siguió caminando y entró a la confitería, rotisería y panadería.

Trabajadora de una confitería fue detenida por policías en Pocitos. Foto: Captura.
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Minutos después el policía retornó al lugar, bajó del patrullero, entró al comercio, preguntó por el dueño y al ver a Sofía, que estaba limpiando una heladera, comenzó a gritarle, la calificó de atrevida, le pidió datos personales y la amenazó con llevarla presa.

La joven se negó en principio, pero no quería ser promotora de un escándalo mayor. Entonces quiso salir a la vereda y fue cuando el policía no la dejó avanzar y volvió a exigirle datos personales y hasta se enfrascó en una discusión con una clienta de la panadería.

El colega acompañante de este agente acordó enseguida con Sofía que le diera a él sus datos y la dejarían quieta. Pero a pesar de eso el policía de los lentes negros volvió a interponerse y sacó de quicio a la empleada, quien a secas le dijo que le iba a romper la cara.

"Jamás tuve ningún problema, ni acá ni afuera, es la primera vez que me ocurre algo así, una humillación, una vergüenza", dice Sofía.

Esposada y sin chistar.

Antes de que llegara la policía femenina para hacer el cacheo, y sin que la joven moviera un dedo, el policía la esposó y de paso la intimidó diciéndole que cuando llegara una mujer iba a saber de verdad lo que era una policía, que actuaría peor que él. Al rato, otros agentes, en otro coche, condujeron a Sofía a la Seccional 10 de Pocitos, en donde fue revisada y trasladada al Prado para que la examinara un médico, puesto que la joven tenía dolores en la espalda y cervicales, y moretones en el brazo izquierdo.

"Me quiso sacar el celular y cuando fui a guardarlo me corrí hacia atrás y él me torció el brazo y me puso en un rinconcito contra la farmacia de al lado y no me dejaba mover, quedé arrodillada", relató Sofía.

De vuelta en la Seccional 10, se hizo un acta, Sofía quiso hacer la denuncia y conocer el nombre del policía que la esposó, pero obtuvo solo negativas. Enseguida quedó en libertad, pasó primero por la panadería y en la noche se hizo examinar en el Clínicas para documentar lesiones. Luego fue a la Comisaría de la Mujer y tampoco recibieron su denuncia.

"No es la Policía que queremos".

Ante la denuncia del propietario de la confitería sobre el procedimiento policial que conmocionó a vecinos y comerciantes de la esquina de Berro y Chucarro, el Ministerio y la Policía Nacional emitieron un comunicado en donde expresan que "no se comparte la conducta policial de involucrados tal cual y como se observa en el video difundido". Se agrega que "esta no es la Policía que queremos" y se invita a los ciudadanos "a denunciar de manera responsable por las vías correspondientes este tipo de hechos". Interior informará a la Justicia.

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